El judaísmo

La más antigua de las religiones monoteístas: la alianza y la Torá, la destrucción del Templo, el judaísmo rabínico, la diáspora y sus corrientes actuales.

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El judaísmo es la religión del pueblo judío y la más antigua de las tres grandes religiones monoteístas. Del judaísmo nacieron el cristianismo y, en buena medida, el islam, que comparten con él la figura de Abraham y la idea de un Dios único que se revela en la historia. Hoy hay en el mundo unos quince millones de judíos, cerca de la mitad en Israel y la mayoría del resto en Estados Unidos. El judaísmo no es solo una creencia: es también una ley, una forma de vida y la memoria de un pueblo.

Su núcleo es la idea de alianza. Según la Biblia hebrea, Dios eligió a Abraham y a su descendencia y, siglos después, entregó a Moisés en el monte Sinaí la Torá, la ley, tras liberar a los israelitas de la esclavitud en Egipto. El pueblo se comprometió a cumplir los mandamientos, y Dios a protegerlo. La tradición rabínica cuenta 613 mandamientos, que regulan desde el descanso del sábado hasta la alimentación, el matrimonio o la justicia. Su oración central, el Shemá, empieza afirmando que el Señor es uno.

Moisés, con barba y túnica, sostiene sobre su cabeza las dos tablas de piedra con letras hebreas
Fig. 1 Moisés con las tablas de la Ley, pintado por Rembrandt en 1659. Rembrandt vivía junto al barrio judío de Ámsterdam, refugio de muchos descendientes de los judíos expulsados de la península, y pintó a menudo escenas de la Biblia hebrea.Rembrandt · 1659 · Dominio público · Wikimedia Commons

La Biblia hebrea, llamada Tanaj, reúne tres partes: la Torá, que son los cinco primeros libros; los Profetas; y los Escritos, que incluyen los Salmos y los libros sapienciales. Es lo que los cristianos llaman Antiguo Testamento, con otro orden. La arqueología ha matizado mucho su relato. Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman sostienen que no hay huella de un éxodo masivo de Egipto ni de una gran monarquía unificada en tiempos de David y Salomón, y que buena parte de esos textos se compusieron en el reino de Judá a partir del siglo VII antes de Cristo y se reelaboraron durante el exilio y después de él.

La historia antigua del judaísmo gira en torno al Templo de Jerusalén. El primero fue destruido por Babilonia en el 586 antes de Cristo, y la élite de Judá fue deportada. En el exilio, sin templo ni sacrificios, la religión se reorganizó alrededor del texto, del sábado y de la sinagoga como lugar de reunión. Persia permitió el regreso y la construcción de un segundo Templo, y durante el periodo que siguió el judaísmo se dividió en corrientes rivales: fariseos, saduceos, esenios, con los que suelen relacionarse los manuscritos del mar Muerto, y el movimiento de Jesús, que acabaría separándose como cristianismo.

La gran ruptura llegó en el año 70, cuando Roma aplastó una revuelta y destruyó el segundo Templo. Sobrevivió la corriente de los fariseos, que dio origen al judaísmo rabínico. Su obra fue la ley oral: la Misná, compilada hacia el año 200, y sus comentarios, reunidos en el Talmud, cuya versión babilónica se cerró hacia el siglo VI. Desde entonces, el estudio de la Torá y el debate sobre su interpretación ocuparon el lugar del culto del Templo, y el rabino, maestro y no sacerdote, se convirtió en la autoridad religiosa.

Durante casi dos mil años la mayoría de los judíos vivió en la diáspora, dispersa por el Mediterráneo, Oriente Próximo y Europa. En la península ibérica, Sefarad, florecieron comunidades que dieron filósofos como Maimónides, nacido en Córdoba, y poetas como Yehudá ha-Leví. Vivían en barrios propios, las aljamas, hasta que los Reyes Católicos los expulsaron en 1492. De ahí la distinción entre sefardíes, descendientes de los judíos ibéricos, y asquenazíes, los de Europa central y oriental, que fueron la mayoría hasta el siglo XX.

La modernidad abrió nuevas divisiones. En la Alemania del siglo XIX nació el judaísmo reformista, que adaptó el culto y relajó la observancia de la ley; en reacción se definió una ortodoxia, y entre ambos surgió una corriente conservadora. El sionismo, movimiento nacional nacido a finales del siglo XIX, reclamó un Estado judío en la tierra de Israel. Tras el Holocausto, en el que la Alemania nazi asesinó a unos seis millones de judíos, se fundó el Estado de Israel en 1948.

Hoy conviven judíos ultraortodoxos que cumplen cada precepto, judíos reformistas y una gran proporción de judíos laicos, que se identifican como pueblo y como cultura más que como fieles. Las fiestas del calendario, de Pésaj, que recuerda la salida de Egipto, al Yom Kipur, el día de la expiación, siguen marcando el año de muchos que no se consideran religiosos.

Maná – Ley divina – Pecado original – Noche de los Cristales Rotos

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Fuentes

  1. Lawrence H. SchiffmanFrom Text to Tradition: A History of Second Temple and Rabbinic JudaismKtav Publishing House, Hoboken1991enlace
  2. Israel Finkelstein y Neil Asher SilbermanThe Bible Unearthed: Archaeology's New Vision of Ancient Israel and the Origin of Its Sacred TextsFree Press, Nueva York2001enlace
  3. Paul JohnsonA History of the JewsHarper & Row, Nueva York1987enlace
Sarasola, Josemari (2024). "El judaísmo". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/el-judaismo/

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