El Cuadrado negro de Kazimir Malévich es un cuadrado de pintura negra sobre un fondo blanco, de unos ochenta centímetros de lado, y se presenta desde hace un siglo como el punto cero de la pintura: el momento en que el arte dejó de representar el mundo y se quedó solo con la forma. Esa es la historia que el propio Malévich quiso contar, y la contó muy bien. Mirada de cerca, la obra es menos pura. Su fecha oficial es falsa, bajo el negro hay otras pinturas y una frase escrita a lápiz que remite a un chiste francés, y su sentido dependió desde el primer día de dónde se colgó.
El cuadro se expuso por primera vez en diciembre de 1915 en Petrogrado, en la Última exposición futurista de pinturas 0,10, que reunió a catorce artistas de vanguardia. El «cero» del título aludía al grado cero de la forma, y el «diez», a los participantes previstos. Malévich presentó allí treinta y nueve obras de una manera de pintar que bautizó como suprematismo: formas geométricas planas de colores puros sobre fondo blanco, sin ninguna referencia a objetos. El cuadrado negro no colgaba entre los demás, sino arriba, en la esquina de la sala, inclinado sobre las dos paredes.

Ese lugar no era casual. En las casas ortodoxas rusas, el rincón superior de la habitación principal, el krasny ugol o rincón hermoso, era el sitio del icono familiar, al que se dirigía la oración. Colgar allí un cuadrado negro era una declaración que cualquier visitante ruso entendía de inmediato: la nueva pintura ocupaba el lugar de la imagen sagrada. La obra que se presentaba como el fin de la representación se apoyaba, para significar, en la tradición más cargada de significado que tenía a mano. Malévich lo sabía: cuando murió, en 1935, el cuadro se colgó sobre su lecho de muerte y un cuadrado negro presidió su funeral.

La fecha es la primera trampa. Malévich dató el cuadro en 1913 y durante décadas se aceptó esa fecha, que lo situaba antes que cualquier otra abstracción geométrica y le daba la prioridad histórica. La investigación posterior, y en particular la de Aleksandra Shatskikh, ha establecido que se pintó en 1915, poco antes de la exposición. La fecha de 1913 remite a los decorados que Malévich diseñó ese año para la ópera futurista Victoria sobre el Sol, en uno de cuyos bocetos aparece un cuadrado dividido en negro y blanco. Malévich reclamó así un origen anterior para una idea que cristalizó más tarde. La historia de la vanguardia está llena de estas fechas adelantadas, porque la prioridad era parte del valor.

La segunda trampa estaba debajo. En 2015, con motivo del centenario, los técnicos de la Galería Tretiakov de Moscú estudiaron el cuadro con rayos X y microscopio y confirmaron que bajo el negro hay dos composiciones anteriores, una de ellas de colores suprematistas, que Malévich cubrió. Encontraron además, en el borde blanco, una inscripción a lápiz muy borrosa que se ha leído como «Batalla de negros en una cueva oscura». La autoría de la letra se discute, pero la frase tiene un antecedente inequívoco: en 1897 el humorista francés Alphonse Allais publicó un álbum de «monocromos» paródicos, entre ellos un rectángulo negro titulado Combate de negros en una cueva, de noche, que repetía una broma que ya había circulado en los salones humorísticos de París en la década de 1880. El chiste es racista y era conocido en los círculos de vanguardia.

El propio estado físico del cuadro desmiente también la idea de un plano negro absoluto. La versión de 1915, en la Tretiakov, está cubierta de grietas profundas que dejan ver los colores de debajo, probablemente porque el negro se aplicó sobre capas que no habían secado del todo. Malévich pintó otras tres versiones, en 1923, 1929 y hacia 1930, en parte porque la primera se deterioraba y en parte porque la necesitaba para exposiciones. Lo que el visitante ve hoy es una superficie cuarteada, con transparencias y texturas, mucho más cercana a una pintura que al signo gráfico que se reproduce en los libros.

Nada de esto rebaja la importancia de la obra, que es real: el cuadrado negro fue el emblema de una composición abstracta radical y abrió una línea que llega a la pintura monocroma del siglo XX. Lo que sí cambia es la manera de entenderla. No fue la aparición de la forma pura en un vacío histórico, sino una operación muy consciente de un artista que sabía colocar una obra, fecharla, rodearla de manifiestos y darle un lugar de icono. El grado cero de la pintura fue, también, una de sus puestas en escena mejor calculadas, como lo fue por los mismos años el ready-made de Duchamp en otro terreno.
Composición abstracta – Ready-made – Abstracto – Aura y reproductibilidad técnica – La proporción áurea en el arte
Fuentes
- Kazimir MalévichOt kubizma i futurizma k suprematizmu. Novyi zhivopisnyi realizmPetrogrado (folleto publicado por el autor)1915
- Aleksandra ShatskikhBlack Square: Malevich and the Origin of SuprematismYale University Press, New Haven2012
- Alphonse AllaisAlbum primo-avrilesquePaul Ollendorff, París1897
- Achim Borchardt-Hume (ed.)MalevichTate Publishing, Londres2014