Contextualización

Qué es la contextualización: situar un hecho, un texto o una decisión en sus circunstancias para entenderlo. Cómo se hace, con ejemplos.

4 min
Editar

La contextualización es el proceso de situar un hecho, un texto, una idea o una decisión en las circunstancias en que se produce, teniendo en cuenta sus antecedentes, su momento y su entorno, para poder entenderlo bien. Contextualizar es, en pocas palabras, preguntarse quién, cuándo, dónde, por qué y para quién antes de juzgar algo. Sin ese paso, un mismo dato puede significar cosas muy distintas, y es fácil sacar conclusiones equivocadas.

La contextualización es constante en nuestra vida mental, aunque casi nunca la notemos. Siempre valoramos y decidimos en función del contexto, incluso ante el mismo problema: no juzgamos igual a alguien que se salta un semáforo en rojo por prisa que a quien lo hace para apartarse de una ambulancia, ni entendemos igual un «¡qué bien!» dicho con una sonrisa que con los ojos en blanco. La lingüística llama pragmática al estudio de cómo el contexto cambia el significado de lo que decimos, y la ironía es el ejemplo más claro: las palabras dicen una cosa y el contexto, la contraria.

Dibujo de línea que puede verse a la vez como la cabeza de un pato mirando a la izquierda o la de un conejo mirando a la derecha
Fig. 1 El pato-conejo, tal como lo publicó el psicólogo Joseph Jastrow en Popular Science Monthly en 1899; había aparecido antes, en 1892, en una revista humorística alemana. El dibujo no cambia, pero lo que vemos depende de lo que esperamos ver.Popular Science Monthly, a partir de Joseph Jastrow · 1899 · Dominio público · Wikimedia Commons

La percepción funciona igual. El famoso dibujo del pato-conejo es exactamente el mismo para todos, pero unas personas ven primero un pato y otras un conejo, y lo que decide es a menudo el contexto: en un estudio de 1993, los psicólogos Peter y Susanne Brugger comprobaron que las personas a las que se enseñaba el dibujo en época de Pascua, cuando en Suiza abundan los conejos de chocolate, veían mayoritariamente un conejo, mientras que en octubre la mayoría veía un pato.

En historia, contextualizar es obligatorio. Un documento, una ley o una decisión política solo se entienden si se conoce la época en que se produjeron, las ideas que circulaban y los intereses en juego. Juzgar el pasado con los valores del presente sin tener en cuenta su contexto lleva al anacronismo, y por eso el comentario de texto histórico empieza siempre por situar el documento: quién lo escribió, cuándo, para quién y en qué circunstancias. En literatura y en filosofía ocurre lo mismo: el Lazarillo de Tormes se lee de otra manera cuando se sabe que en la España del siglo XVI la mendicidad y la hipocresía religiosa eran temas candentes.

En educación, contextualizar el aprendizaje significa conectar lo que se enseña con la realidad del alumnado, sus intereses y su entorno, para que tenga sentido. Enseñar porcentajes con los descuentos de las rebajas o la estadística con los resultados de la liga del barrio es contextualizar. Los estudios sobre aprendizaje coinciden en que lo que se relaciona con experiencias propias se entiende mejor y se recuerda durante más tiempo que lo que se aprende de memoria y aislado.

En la investigación social, la contextualización consiste en describir el entorno en el que se estudia un fenómeno: el lugar, el momento, las características de la población y los factores que pueden influir en los resultados. Es la función del marco contextual en un trabajo académico, y resulta especialmente importante en las ciencias sociales, donde son muchos y muy variados los factores del entorno que influyen e interactúan entre sí.

Para contextualizar cualquier cosa, un texto, una noticia o una decisión, sirve un método sencillo. Primero, identificar quién lo dice o lo hace y desde qué posición. Después, situarlo en el tiempo y en el espacio, y averiguar qué pasaba en ese momento. Luego, preguntarse a quién va dirigido y con qué intención. Y, por último, relacionarlo con lo que había antes y con lo que vino después. Lo contrario es sacar de contexto: tomar una frase o un dato aislado y darle un sentido que no tenía, uno de los recursos más frecuentes de la desinformación. A Maquiavelo, por ejemplo, se le atribuye a menudo la frase «el fin justifica los medios», que no aparece como tal en El príncipe y que resume de forma muy simplificada un razonamiento mucho más matizado sobre la política de su tiempo.

Marco contextual – Contexto individual – Pragmática linguística – Falacias – Fuentes históricas secundarias

Sarasola, Josemari (2023). "Contextualización". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/contextualizacion/

Una errata, un dato desfasado, un párrafo que falta: edítalo y la redacción revisa tu propuesta.

Sugerir una mejora →
Filosofía Contextualización
§ Tres puertas

¿Por dónde sigues?