Cómo se construyeron las pirámides de Egipto

Quién levantó la Gran Pirámide, cómo movieron bloques de dos toneladas y media y qué cuentan el diario de Merer, las rampas y la arena mojada.

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La Gran Pirámide de Guiza, la de Keops, se terminó hacia el año 2560 a. C. Medía unos ciento cuarenta y seis metros de altura, ciento treinta y ocho hoy tras perder la punta y el revestimiento, y cada lado de su base tiene unos doscientos treinta metros. Fue el edificio más alto hecho por el ser humano durante más de tres mil ochocientos años, hasta que en el siglo XIV la superaron las agujas de algunas catedrales inglesas. Se calcula que contiene unos dos millones trescientos mil bloques de piedra, con un peso medio de dos toneladas y media. La pregunta de cómo se hizo sin hierro, sin poleas y sin ruedas útiles para cargas así tiene hoy una respuesta bastante completa, y es menos misteriosa y más interesante que las teorías que circulan.

El primer relato que conservamos es el de Heródoto, que visitó Egipto hacia el año 450 a. C., unos dos mil años después de la obra. Le contaron que cien mil hombres trabajaron por turnos de tres meses durante veinte años, que antes tardaron diez en construir la calzada para arrastrar la piedra y que los bloques se subían con máquinas de maderos cortos. Del relato de Heródoto viene también la imagen, que el cine hizo popular, de multitudes de esclavos bajo el látigo. Las excavaciones de los últimos cuarenta años la han desmontado.

En 1990 un caballo tropezó con un muro de adobe al sur de las pirámides, y el arqueólogo egipcio Zahi Hawass encontró allí un cementerio con cientos de tumbas modestas de trabajadores, con sus nombres y títulos: «capataz de los constructores», «director de la cara de la pirámide». No es el tipo de entierro que recibía un esclavo, al lado de la tumba del rey. Poco antes, en 1988, el estadounidense Mark Lehner había empezado a excavar muy cerca una ciudad de trabajadores, hoy conocida como Heit el-Ghurab, con panaderías, cervecerías, almacenes y largos barracones. Los huesos de animales muestran que allí se comía mucha carne de vaca, oveja y cabra, traída de granjas del delta. Los esqueletos del cementerio tienen las lesiones de un trabajo físico brutal, pero también fracturas curadas y alguna amputación bien cicatrizada: había atención médica. Lehner calcula que la obra necesitó unas veinte o veinticinco mil personas a la vez, no cien mil, entre un núcleo permanente de especialistas y equipos rotatorios de campesinos reclutados.

La prueba más directa apareció en 2013, lejos de Guiza. En Wadi el-Jarf, un antiguo puerto egipcio en la costa del mar Rojo, el equipo del francés Pierre Tallet encontró los papiros escritos más antiguos que se conocen. Entre ellos estaba el diario de un funcionario llamado Merer, inspector de un equipo de unos cuarenta hombres, que anotó día a día su trabajo durante varios meses del año veintisiete del reinado de Keops. Su tarea era transportar en barco bloques de caliza fina desde las canteras de Tura, en la orilla oriental del Nilo, hasta Guiza. El diario cuenta los viajes de ida y vuelta, las noches pasadas en el puerto de la pirámide y el nombre del director de las obras, Anjaf, medio hermano del rey. Es el único testimonio escrito de la época que habla de la construcción de la Gran Pirámide, y describe una operación logística, no un misterio.

La clave del transporte era el agua. Casi toda la piedra del núcleo se sacó de canteras del propio altiplano de Guiza, a pocos cientos de metros, pero la caliza blanca del revestimiento venía de Tura, a una docena de kilómetros al otro lado del río, y el granito de la Cámara del Rey llegó de Asuán, a más de ochocientos kilómetros al sur. Todo eso viajó en barco. En 2022 un estudio dirigido por Hader Sheisha reconstruyó, con los pólenes y sedimentos de unos testigos perforados en la llanura de Guiza, el paisaje fluvial de la época: un brazo del Nilo, hoy desaparecido, llegaba entonces casi hasta el pie de la meseta, y un sistema de canales y dársenas permitía descargar los bloques muy cerca de la obra, sobre todo en la crecida anual.

En tierra, los bloques se arrastraban sobre trineos de madera. Una pintura de la tumba de Dyehutihotep, un gobernador de hacia 1900 a. C., muestra a ciento setenta y dos hombres tirando de una estatua colosal sobre un trineo, mientras un hombre de pie en la parte delantera vierte agua en el suelo. Durante mucho tiempo se interpretó como un ritual. En 2014 un grupo de físicos de la Universidad de Ámsterdam dirigido por Daniel Bonn midió en el laboratorio la fuerza necesaria para arrastrar un trineo sobre arena del desierto con distintas cantidades de agua. Con la humedad adecuada, el agua forma puentes entre los granos que endurecen la superficie, el trineo deja de hundirse y la fuerza necesaria se reduce aproximadamente a la mitad. El hombre del cántaro hacía ingeniería.

Acuarela de un grupo de hombres con sombreros y ropas del siglo XIX sobre la cima plana de una pirámide, levantando una bandera con un águila, con otra pirámide al fondo
Fig. 1 La expedición prusiana de Karl Richard Lepsius en lo alto de la Gran Pirámide el 15 de octubre de 1842, pintada por Johann Jakob Frey. La cima plana es la prueba de que el vértice original, el piramidión, ya no existía.Johann Jakob Frey · 1842 · Dominio público · Wikimedia Commons

Subir la piedra es la parte que más se discute, porque no quedan restos de la rampa principal. Las hipótesis clásicas son una rampa recta perpendicular a una cara, que para llegar arriba habría tenido que ser más larga y voluminosa que la propia pirámide; una rampa en espiral adosada a las caras; varias rampas en zigzag; o, según el arquitecto francés Jean-Pierre Houdin, una rampa interior en espiral dentro del propio edificio. Lo más probable es una combinación: una gran rampa para los tramos bajos, donde se colocaba la mayor parte del volumen, y soluciones distintas para la parte alta. En 2016 y 2018 un equipo franco-británico encontró en la cantera de alabastro de Hatnub una rampa muy empinada con escaleras a los lados y agujeros para postes, fechada en tiempos de Keops, que sugiere que se tiraba de los trineos con ayuda de postes que hacían de punto de apoyo y multiplicaban la fuerza. No es una polea, pero se le parece.

Las herramientas eran de cobre y piedra. La caliza se cortaba con cinceles de cobre y mazos de madera; el granito, mucho más duro, con bolas de dolerita que lo machacaban y con sierras de cobre que, en realidad, cortaban gracias a la arena de cuarzo que se echaba como abrasivo. En las canteras de Asuán sigue a medio sacar el obelisco inacabado, con las marcas del trabajo en sus paredes.

La precisión es la parte que sigue sorprendiendo. Las cuatro caras de la Gran Pirámide están orientadas a los puntos cardinales con un error de unos tres o cuatro minutos de arco, una fracción mínima de grado, y la base es casi un cuadrado perfecto. La egiptóloga Kate Spence propuso en 2000 que los constructores alinearon el norte observando el momento en que dos estrellas circumpolares, Kochab y Mizar, quedaban en la misma vertical, y que las pequeñas desviaciones de las distintas pirámides se explican por el lento movimiento de esas estrellas a lo largo de los años. No todos aceptan su método, pero sí la conclusión: se hizo mirando al cielo con paciencia y con herramientas simples como la plomada.

Las pirámides no las hicieron extraterrestres ni una civilización perdida. Las hizo un Estado capaz de alimentar, organizar y registrar por escrito a decenas de miles de personas durante décadas, y de mover por agua millones de toneladas de piedra. Esa es la verdadera maravilla, y es la que muestran los restos arqueológicos cuando se excavan con cuidado.

Tutankamón y Howard Carter – Cadena operatoria – Yacimiento arqueológico – Cultura material – Teotihuacan – Chichén Itzá

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Fuentes

  1. HeródotoHistoria, libro II (Euterpe), 124-125Grecia, siglo V a. C.-430
  2. Mark LehnerThe Complete PyramidsThames & Hudson, Londres1997
  3. Mark Lehner y Zahi HawassGiza and the PyramidsThames & Hudson, Londres2017
  4. Pierre TalletLes papyrus de la mer Rouge I: le «journal de Merer» (papyrus Jarf A et B)Institut français d'archéologie orientale, El Cairo2017
  5. Hader Sheisha et al.Nile waterscapes facilitated the construction of the Giza pyramids during the 3rd millennium BCEProceedings of the National Academy of Sciences 119 (37)2022enlace
  6. A. Fall et al.Sliding Friction on Wet and Dry SandPhysical Review Letters 1122014enlace
  7. Kate SpenceAncient Egyptian chronology and the astronomical orientation of pyramidsNature 4082000enlace
  8. Karl Richard LepsiusDenkmäler aus Aegypten und AethiopienNicolaische Buchhandlung, Berlín1849
Sarasola, Josemari (2025). "Cómo se construyeron las pirámides de Egipto". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/como-se-construyeron-las-piramides-de-egipto/

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