Clase social

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Una clase social es un conjunto de personas que ocupan una posición semejante en la estructura económica de una sociedad y que, por ocuparla, comparten oportunidades de vida: lo que pueden esperar en ingresos, en salud, en estudios, en seguridad y en trato. La palabra viene del latín classis, la división que el censo romano hacía de los ciudadanos según su patrimonio para saber qué armas debían costearse. Ese origen contable dice algo del concepto: nació para clasificar desde arriba, y solo mucho después sirvió para que los clasificados se reconocieran.

Conviene distinguirlo de lo que había antes. En la sociedad estamental —señores, vasallos y siervos; luego aristocracia, clero y tercer estado— la posición estaba fijada por el nacimiento y sancionada por el derecho: cada estamento tenía tribunales, impuestos y castigos distintos. La clase aparece cuando esa desigualdad jurídica se abole y persiste la desigualdad material. Es una desigualdad sin ley que la respalde, que se reproduce a través del mercado, y de ahí que empiece a hacer falta explicarla: mientras la desigualdad era de derecho no requería teoría, y en cuanto pasó a ser de hecho la requirió urgentemente.

Retrato fotográfico de Karl Marx sentado, con barba y cabello blancos, hacia 1875
Fig. 1 Karl Marx fotografiado por John Mayall en 1875. Escribió sobre clases toda su vida y nunca llegó a definirlas: el capítulo 52 del tercer volumen de El capital, titulado «Las clases», se interrumpe a la página y media con una nota del editor que dice «aquí termina el manuscrito».John Jabez Edwin Mayall · 1875 · Dominio público · Wikimedia Commons

La primera gran teoría es la de Karl Marx, y su criterio es estrictamente relacional: lo que define una clase no es cuánto se tiene, sino la relación con los medios de producción. Quien los posee compra fuerza de trabajo; quien no los posee la vende. De esa relación, y no de una escala de ingresos, salen la burguesía y el proletariado, y con ellas la explotación como extracción del plustrabajo y el conflicto de clases como motor del cambio histórico. Marx añade una distinción que se ha revelado más duradera que sus pronósticos: una clase en sí existe objetivamente por la posición que comparten sus miembros, pero solo se convierte en clase para sí cuando esos miembros se reconocen como tales y actúan en común. La primera es una cuestión de estructura; la segunda, de conciencia, organización y política, y no se sigue automáticamente de la primera. Buena parte de la historia del siglo XX es el intento de averiguar por qué.

Portada de la primera edición de Das Kapital, Hamburgo, 1867
Fig. 2 Primera edición de El capital, Hamburgo, 1867. Marx publicó en vida solo este volumen; los otros dos los montó Engels con sus cuadernos, y la teoría de las clases quedó entre lo que nunca llegó a escribirse.Karl Marx · 1867 · Dominio público · Wikimedia Commons

La segunda gran teoría es la de Max Weber, y no niega la primera: la complica. Weber sostiene que la desigualdad se distribuye en tres dimensiones que no coinciden. La clase es la situación de mercado, la capacidad de obtener bienes e ingresos, y depende de lo que se posee pero también de la cualificación que se puede vender. El estatus es el prestigio, el honor social, el estilo de vida reconocido, y puede ir en dirección contraria a la clase: el aristócrata arruinado y el nuevo rico son el ejemplo canónico. Y el partido es la capacidad de organizarse para influir en el poder. La consecuencia práctica de este esquema es enorme, porque explica por qué las clases se movilizan tan poco: si las líneas de clase, estatus y poder se cruzan en lugar de superponerse, la conciencia común no llega a formarse.

Cartel de 1911 con una pirámide social: capitalistas, clero, ejército y burguesía sostenidos por los obreros en la base
Fig. 3 «Pirámide del sistema capitalista», cartel obrero estadounidense de 1911. La imagen resume la teoría marxista clásica y también su límite: reparte a la sociedad en capas nítidas, justo lo que la sociología del siglo XX no ha conseguido volver a encontrar.Sin autor acreditado (International Publishing Co., Cleveland) · 1911 · Dominio público · Wikimedia Commons

El siglo XX trabajó sobre la tensión entre ambos. Erik Olin Wright intentó salvar el esquema marxista para sociedades donde la mayoría no es ni dueña ni proletaria, con su noción de posiciones de clase contradictorias: el directivo manda sobre otros pero vende su trabajo, y ocupa dos lugares a la vez. John Goldthorpe abandonó la propiedad como criterio y construyó una clasificación por relación de empleo —contrato de servicio frente a contrato laboral, según el grado de supervisión posible y de especificidad de los activos—, y ese esquema, variante EGP, es hoy el estándar de la investigación comparada sobre movilidad social. Pierre Bourdieu amplió la contabilidad: además del capital económico hay un capital cultural (títulos, gustos, maneras) y un capital social (relaciones), y la posición se determina por el volumen total y por la composición de esa cartera, lo que explica que un profesor y un empresario con los mismos ingresos vivan en mundos distintos. Es el marco del que sale el habitus.

En el ámbito de la sociología aplicada suele preferirse el término más neutro de estrato social o la escala corriente de clase baja, clase media y clase alta, que descansa en ingresos, ocupación, estudios y consumo. La comodidad tiene un precio: describe la distribución sin explicar qué la produce, y por eso las clasificaciones administrativas encuentran siempre una sociedad ordenada por escalones continuos donde las teorías buscaban relaciones y conflicto.

Conviene ver también dónde no llega el concepto tal como se hereda. La clasificación por ocupación asigna una posición al cabeza de familia y arrastra a los demás con él, un procedimiento que la incorporación masiva de las mujeres al empleo dejó sin sentido y que la sociología tardó dos décadas en corregir. Tampoco captura bien la desigualdad patrimonial, que se comporta de otro modo que la de ingresos: en la mayoría de los países europeos el diez por ciento más rico posee más de la mitad de la riqueza neta y el cincuenta por ciento inferior apenas un cinco, una concentración que ninguna escala de ocupaciones detecta porque la herencia no aparece en la nómina. Y deja fuera la intersección con otras divisiones: la posición de clase de una mujer migrante con estudios superiores no se lee en la misma escala que la de un varón autóctono con la misma ocupación, porque el rendimiento de sus credenciales no es el mismo. Ninguna de estas objeciones pide abandonar el concepto; piden dejar de usarlo solo.

Que el concepto siga siendo necesario se discutió en serio en los años noventa. Pakulski y Waters anunciaron su muerte: en sociedades de consumo, con identidades múltiples y sindicatos en retirada, la clase habría dejado de organizar la experiencia. La réplica fue empírica y bastante concluyente. La clase de origen sigue prediciendo con fuerza los resultados escolares; la esperanza de vida entre barrios de una misma ciudad difiere en años, a veces en más de diez; y la movilidad intergeneracional, medida con cuidado, se ha movido mucho menos de lo que la retórica meritocrática supone. Lo que sí ha cambiado es la forma de nombrarla: la Great British Class Survey de 2013 propuso siete clases combinando los tres capitales de Bourdieu y desató una polémica metodológica considerable, pero coincidió con todo el mundo en lo esencial. Las clases ya no se ven como bloques con conciencia de sí; se detectan como diferencias sistemáticas en lo que la vida reparte, y siguen ahí precisamente porque casi nadie las nombra.

Habitus (Pierre Bourdieu) – Conflicto de clases – Estrato social – Movilidad social – Sociedad estratificada (sociedad de clases) – Alienación económica – Clase media – Proletariado

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Fuentes

  1. Karl Marx y Friedrich EngelsManifest der Kommunistischen ParteiBildungs-Gesellschaft für Arbeiter1848
  2. Karl MarxDas Kapital. Kritik der politischen Oekonomie, Band IIIOtto Meissner1894
  3. Max WeberWirtschaft und Gesellschaft. Grundriss der verstehenden SoziologieJ. C. B. Mohr (Paul Siebeck)1922
  4. Pierre BourdieuLa distinction. Critique sociale du jugementÉditions de Minuit1979
  5. John H. GoldthorpeSocial Mobility and Class Structure in Modern BritainClarendon Press1980
  6. Erik Olin WrightClassesVerso1985
  7. Jan Pakulski y Malcolm WatersThe Death of ClassSage1996
  8. Mike Savage et al.A New Model of Social Class? Findings from the BBC's Great British Class Survey ExperimentSociology, 47(2)2013
  9. E. P. ThompsonThe Making of the English Working ClassVictor Gollancz1963
Sarasola, Josemari (2023). "Clase social". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/clase-social/

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