
La plataforma de abrasión es una zona rocosa llana o de baja pendiente que se extiende desde el pie de un acantilado hasta el nivel de la costa donde se rompen las olas, causada por la erosión que produce el oleaje y la consiguiente colisión entre las rocas. Surgen como consecuencia del retroceso de los acantilados, que van soltando rocas que caen hacia el nivel del oleaje, para a continuación sufrir el embate de las olas. Coincide en gran medida con la rasa mareal.
El mecanismo es un proceso de retroalimentación típico de los litorales de acantilados. El oleaje erosiona la base del acantilado excavando una cavidad o albañal; cuando la roca de la parte superior queda sin sostén, se desploma y los bloques caen al pie. Allí, las olas los mueven de forma continua y los convierten en verdaderas herramientas abrasivas: los fragmentos chocan entre sí y contra la plataforma, desgastándose hasta convertirse en cantos rodados y, finalmente, en arena y guijo. A medida que el acantilado retrocede, la plataforma se ensancha y su pendiente se hace tan suave que el oleaje apenas tiene energía para seguir moviendo los cantos: la propia plataforma protege entonces al acantilado, hasta que un ascenso del nivel del mar o un cambio climático reactiven la erosión.
La plataforma se desarrolla principalmente en el nivel intermareal, comprendido entre la marea baja y la marea alta, pues es la franja donde la acción del oleaje se concentra durante más tiempo; por debajo de ese nivel, el oleaje solo actúa con tormentas y, por encima, casi no llega. Por esa razón, los geomorfólogos utilizan las plataformas de abrasión como marcadores de los niveles marinos pasados: cuando el mar retrocede o el relieve se eleva, la antigua plataforma queda como una superficie escalonada al pie del acantilado, llamada rasa marina, que permite reconstruir los movimientos del nivel del mar y del relieve a lo largo de los últimos cientos de miles de años.
Entre los ejemplos españoles destaca la plataforma de abrasión de Zumaia (Guipúzcoa), visible en la imagen, que se ha tallado sobre el flysch del Geoparque de la Costa Vasca y que hoy es un afloramiento mundialmente conocido para el estudio de los ciclos climáticos del pasado. El acantilado de Dover, en Inglaterra, sobre tiza cretácica, presenta asimismo una plataforma de abrasión amplísima en la franja intermareal.
Conviene no confundir la plataforma de abrasión con la plataforma continental, que es la prolongación sumergida de los continentes. Sus análogas en el medio fluvial son las terrazas fluviales, antiguos fondos de valle dejados en altura por el encajamiento del río.
Plataforma continental – Terrazas fluviales (terrazas aluviales) – Playa – Marisma