Un pidgin es una lengua de contacto que surge cuando grupos que no comparten idioma necesitan entenderse para algo concreto, casi siempre el comercio o el trabajo, y ninguno aprende del todo la lengua del otro. Una lengua criolla es lo que ocurre cuando un pidgin, o una situación de contacto parecida, pasa a ser la lengua materna de una comunidad: los niños la aprenden como primera lengua, la amplían y la convierten en un idioma completo, capaz de servir para cualquier cosa. La distinción es de función más que de forma, y en la práctica hay muchos casos intermedios, pero sirve para ordenar uno de los fenómenos más reveladores de la lingüística: el nacimiento de lenguas nuevas en tiempo histórico, a veces con testigos que lo han documentado.
Los pidgins tienden a parecerse aunque surjan en lugares muy alejados. Toman casi todo el vocabulario de una lengua dominante, que los especialistas llaman lexificadora, y lo combinan con una gramática muy reducida: sin flexión, con el orden de las palabras como principal recurso, con pocas preposiciones y con circunloquios para lo que falta. En el pidgin melanesio de principios del siglo XX, gras bilong fes, hierba de la cara, era la barba, y haus sik, casa de enfermo, el hospital. Nadie tiene un pidgin como lengua materna, y su existencia depende de la situación que lo creó. Muchos desaparecieron cuando se acabó el comercio o la plantación que los había hecho necesarios.

Durante mucho tiempo se consideró que estas lenguas eran versiones estropeadas del inglés, el francés o el portugués, habladas por quienes no habían sabido aprenderlos. El lingüista austriaco Hugo Schuchardt fue el primero en estudiarlas en serio, en una serie de trabajos publicados en la década de 1880 y 1890, y sostuvo que eran lenguas mixtas, formadas con materiales de varias procedencias. Su enfoque no se generalizó hasta mediados del siglo XX, cuando la criollística se consolidó como disciplina y se empezó a describir con detalle el habla del Caribe, África occidental, el océano Índico y el Pacífico.
El caso mejor documentado de paso de pidgin a criollo es el tok pisin de Papúa Nueva Guinea. Nació como lengua de plantación a finales del siglo XIX, se extendió como lengua franca entre cientos de pueblos que hablaban lenguas distintas y hoy es una de las lenguas oficiales del país, con periódicos, emisoras de radio y debates parlamentarios. En los años setenta, Gillian Sankoff y Suzanne Laberge grabaron a niños de Lae que la habían aprendido como primera lengua y observaron algo notable: la partícula baimbai, del inglés by and by, que los adultos usaban como adverbio de tiempo, se había reducido en boca de los niños a bai y se había convertido en una marca gramatical de futuro, obligatoria y átona, colocada delante del verbo. Una palabra estaba haciéndose gramática en el transcurso de una generación.
Las lenguas criollas más habladas nacieron en las plantaciones de la trata esclavista, donde personas llegadas de muchas regiones africanas, sin lengua común, quedaron bajo el dominio de una minoría europea. El criollo haitiano, de base francesa, tiene más de diez millones de hablantes y es lengua oficial de Haití junto al francés. El papiamento, hablado en Curazao, Aruba y Bonaire, mezcla elementos portugueses, españoles y neerlandeses. El palenquero de San Basilio de Palenque, en Colombia, fundado por cimarrones en el siglo XVII, es uno de los pocos criollos de base española que sobreviven, junto con el chabacano de Filipinas. En todos ellos el vocabulario viene en su mayor parte de la lengua europea, mientras que la gramática no se parece a la de ninguna de las lenguas originales.
Esa gramática es el centro del debate teórico. Las lenguas criollas, se hayan formado donde se hayan formado, tienden a compartir rasgos: marcan el tiempo, el modo y el aspecto con partículas colocadas delante del verbo, y en ese orden; usan el orden sujeto, verbo, objeto; forman las preguntas sin cambiar el orden de la frase. Derek Bickerton, que estudió el criollo de Hawái, propuso en 1981 la hipótesis del bioprograma: esos rasgos comunes reflejarían una gramática por defecto con la que nacen los seres humanos, y que los niños aplican cuando no reciben una lengua completa de la que aprender. Otros especialistas atribuyen las coincidencias a las lenguas africanas del sustrato o a procesos generales de simplificación y reconstrucción. John McWhorter sostuvo en 2001 que las gramáticas criollas son, en conjunto, las más sencillas del mundo, porque no han tenido tiempo de acumular las irregularidades que las lenguas antiguas arrastran durante milenios; la afirmación irritó a muchos colegas, que la leyeron como una vuelta al prejuicio que Schuchardt había combatido.
Las lenguas criollas viven a menudo en situación de diglosia, a la sombra de la lengua europea de la que tomaron el léxico y que sigue siendo la de la escuela, la administración y el prestigio. Donde ambas conviven se forma un continuo, del criollo más alejado a la lengua estándar, por el que los hablantes se desplazan según con quién hablen, y en algunos lugares el criollo se va acercando poco a poco a la lengua dominante. En otros ha ocurrido lo contrario: la lengua se ha escrito, ha entrado en la enseñanza y se ha convertido en símbolo de identidad nacional. Las dos trayectorias muestran que la frontera entre un dialecto, una lengua de contacto y un idioma pleno depende tanto de la historia social de sus hablantes como de su gramática.
La lengua de signos nicaragüense – Transculturación lingüística – Diglosia – Lengua nativa, lengua propia, lengua vernácula – La muerte de las lenguas
Fuentes
- Hugo SchuchardtKreolische Studien IX: Ueber das Malaioportugiesische von Batavia und TuguSitzungsberichte der Kaiserlichen Akademie der Wissenschaften, Viena1890
- Gillian Sankoff y Suzanne LabergeOn the acquisition of native speakers by a languageKivung 61973
- Derek BickertonRoots of LanguageKaroma, Ann Arbor1981
- John HolmPidgins and CreolesCambridge University Press, 2 vols.1988
- John H. McWhorterThe world's simplest grammars are creole grammarsLinguistic Typology 5 (2-3)2001enlace