Paulo Freire y la Pedagogía del oprimido

Paulo Freire alfabetizó a campesinos brasileños en semanas y escribió la Pedagogía del oprimido. Su método, la educación bancaria y la concienciación.

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Paulo Freire (Recife, 1921 - São Paulo, 1997) fue un educador brasileño que desarrolló un método para alfabetizar a adultos partiendo de su propia experiencia y de las palabras de su vida diaria, y que convirtió esa práctica en una teoría de la educación como herramienta de liberación. Su libro más conocido, Pedagogía del oprimido, publicado en 1970, es una de las obras más citadas de las ciencias sociales y el texto fundacional de la pedagogía crítica. Para sus seguidores es el educador más importante del siglo XX en América Latina; para sus críticos, un ideólogo que confundió la escuela con la política.

Freire nació en una familia de clase media de Recife, en el nordeste de Brasil, que se empobreció con la crisis de 1929. Pasó hambre en su infancia y se retrasó en la escuela, y siempre contó que esa experiencia le enseñó que la dificultad para aprender de los niños pobres no tenía nada que ver con su inteligencia. Estudió Derecho, pero apenas ejerció; trabajó como profesor de portugués y, desde 1947, en un organismo de servicios sociales para trabajadores de la industria, donde empezó a ocuparse de la educación de adultos. En el nordeste de entonces, más de la mitad de la población adulta era analfabeta, y como los analfabetos no podían votar, la alfabetización era también una cuestión de derechos políticos.

Fotografía antigua en sepia de un niño de unos diez años con el pelo corto y ropa clara, sentado en un triciclo de ruedas grandes junto a un muro
Fig. 1 Paulo Freire a los diez años, hacia 1931. Poco después su familia se trasladó a Jaboatão huyendo de la crisis económica, y Freire conoció el hambre que después relacionaría con el fracaso escolar de los niños pobres.Autor desconocido · 1931 · Dominio público · Wikimedia Commons

Su método se hizo famoso en 1963 en Angicos, una pequeña ciudad del estado de Río Grande del Norte, donde unos trescientos trabajadores de la caña aprendieron a leer y escribir en unas cuarenta horas de clase. El procedimiento tenía varias fases. Primero, los educadores convivían con la comunidad y recogían su universo vocabular, las palabras que la gente usaba y que tenían peso en su vida. De ahí elegían unas diecisiete palabras generadoras, escogidas porque eran significativas y porque juntas contenían casi todas las sílabas del portugués: tijolo (ladrillo), favela, salário, enxada (azada). Cada palabra se presentaba con una imagen de una situación real, y el grupo discutía sobre ella antes de descomponerla en sílabas.

FaseQué se hace
1. InvestigaciónLos educadores recogen el universo vocabular de la comunidad
2. SelecciónSe eligen las palabras generadoras, significativas y ricas en sílabas
3. CodificaciónCada palabra se presenta con una imagen de una situación real
4. DebateEl círculo de cultura discute la situación que evoca la palabra
5. DescomposiciónLa palabra se separa en sílabas y familias fonéticas: ta, te, ti, to, tu
6. CreaciónLos alumnos forman palabras nuevas y escriben sus propias frases

Las clases no se daban en aulas sino en círculos de cultura, grupos en los que el educador coordinaba el diálogo en lugar de dictar la lección. Al discutir la palabra tijolo, por ejemplo, se hablaba de quién construye las casas, por qué los que las construyen no pueden vivir en ellas y cómo se organiza el trabajo. Después se separaban las sílabas, ti-jo-lo, y a partir de cada una se formaban familias, ta-te-ti-to-tu, con las que los alumnos empezaban a componer palabras nuevas por su cuenta. Aprender a leer las palabras iba unido a aprender a leer el mundo, una expresión que Freire repitió toda su vida.

El éxito de Angicos llevó al gobierno de João Goulart a encargarle un plan nacional de alfabetización que preveía miles de círculos de cultura. El golpe militar de abril de 1964 lo canceló. Freire fue detenido durante unos setenta días, acusado de subversivo, y se exilió primero en Bolivia y después en Chile, donde trabajó cinco años en programas de educación de adultos vinculados a la reforma agraria. Allí escribió Pedagogía del oprimido, que apareció en 1970 en inglés y en español antes que en portugués: en Brasil no se pudo publicar hasta 1974.

La idea central del libro es la crítica a lo que Freire llamó educación bancaria. En la escuela tradicional, el maestro deposita conocimientos en los alumnos como quien ingresa dinero en una cuenta, y los alumnos se limitan a recibirlos, guardarlos y devolverlos en el examen. Esa educación, según Freire, no es neutral: acostumbra a los oprimidos a aceptar pasivamente una realidad que otros han definido por ellos. Frente a ella propone una educación problematizadora, basada en el diálogo, en la que educador y educando aprenden juntos y convierten su propia situación en objeto de estudio. El objetivo es la concienciación (conscientização): pasar de una conciencia ingenua, que ve la pobreza como destino, a una conciencia crítica, capaz de entender sus causas y actuar sobre ellas.

Tras Chile, Freire pasó por la Universidad de Harvard y trabajó diez años en Ginebra para el Consejo Mundial de Iglesias, asesorando campañas de alfabetización en países africanos recién independizados como Guinea-Bisáu, Cabo Verde y Santo Tomé. Volvió a Brasil con la amnistía de 1979 y entre 1989 y 1991 fue secretario de Educación de la ciudad de São Paulo, donde intentó aplicar sus ideas a una red de cientos de escuelas públicas. Escribió después una segunda lectura de su obra, Pedagogía de la esperanza, en la que respondió a algunas críticas, entre ellas el lenguaje sexista de su primer libro.

Su influencia es enorme y difícil de medir. Un análisis de las citas en Google Scholar publicado en 2016 situaba Pedagogía del oprimido como el tercer libro más citado de las ciencias sociales. Sus ideas están en la educación popular latinoamericana, en la pedagogía crítica estadounidense, en la alfabetización de adultos de medio mundo y en disciplinas alejadas de la escuela, como la salud comunitaria o el teatro del oprimido de Augusto Boal. En 2012 una ley lo declaró patrono de la educación brasileña.

Las críticas también son muchas. Se le reprocha un lenguaje abstracto y cargado de conceptos marxistas y cristianos que hace difícil saber qué hacer en un aula concreta; una división demasiado simple entre opresores y oprimidos; y una confianza en el diálogo que puede esconder que el educador también impone su visión del mundo. Otros señalan que su método de alfabetización ha dado resultados irregulares cuando se ha aplicado a gran escala, lejos del entusiasmo de las primeras experiencias. En Brasil, en los últimos años, su figura se convirtió en blanco de la derecha política, que lo acusó de adoctrinamiento, lo que prueba hasta qué punto sigue vivo el debate que abrió sobre si la educación puede ser neutral.

Pedagogía crítica – Teatro del oprimido – Aprendizaje activo – Magistrocentrismo – Aprendizaje pasivo – Educación universal

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Fuentes

  1. Paulo FreireEducação como prática da liberdadePaz e Terra, Río de Janeiro1967
  2. Paulo FreirePedagogía del oprimidoTierra Nueva, Montevideo1970
  3. Paulo FreirePedagogia da esperança: um reencontro com a Pedagogia do oprimidoPaz e Terra, Río de Janeiro1992
  4. Moacir GadottiReading Paulo Freire: His Life and WorkState University of New York Press, Albany1994
  5. Andrew J. KirkendallPaulo Freire and the Cold War Politics of LiteracyUniversity of North Carolina Press, Chapel Hill2010
  6. Elliott GreenWhat Are the Most-Cited Publications in the Social Sciences (According to Google Scholar)?LSE Impact Blog, London School of Economics2016enlace
Sarasola, Josemari (2025). "Paulo Freire y la Pedagogía del oprimido". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/paulo-freire-y-la-pedagogia-del-oprimido/

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