Paul Otlet y el Mundaneum

Paul Otlet quiso reunir en fichas todo lo publicado en el mundo. Creó la clasificación decimal universal y la documentación, e imaginó algo parecido a internet.

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Paul Otlet (Bruselas, 1868-1944) fue un abogado belga que dedicó su vida a un proyecto desmesurado: registrar en fichas todo lo que se había publicado en el mundo, clasificarlo con un sistema común y ponerlo al alcance de cualquiera que hiciera una pregunta. Con su socio Henri La Fontaine fundó en 1895 la institución que dio nombre a una disciplina, la documentación, creó la clasificación decimal universal que todavía usan las bibliotecas de media Europa y de América Latina, y levantó en Bruselas un centro al que llamó Mundaneum. Murió casi olvidado, con su obra desmantelada, y medio siglo después se le redescubrió como un precursor de internet.

Otlet era hijo de un empresario rico que había hecho fortuna con los tranvías, y estudió Derecho sin ninguna vocación. En 1891 conoció a Henri La Fontaine, otro abogado con inquietudes internacionalistas, que años más tarde recibiría el Premio Nobel de la Paz. Los dos compartían una preocupación: la producción de libros y revistas había crecido tanto que nadie podía saber qué se había escrito sobre un tema. Las bibliografías existentes eran nacionales, parciales y cada una seguía su propio criterio.

En 1895 fundaron en Bruselas el Instituto Internacional de Bibliografía y convocaron una conferencia que aprobó un plan: el Repertorio Bibliográfico Universal, un catálogo de todo lo publicado en cualquier país y en cualquier época. Cada obra, y también cada artículo de revista, se describiría en una ficha de cartulina de tamaño normalizado, de 12,5 por 7,5 centímetros, que podía copiarse, intercalarse y ordenarse de varias maneras. Las fichas se guardaban en muebles de cajones diseñados para ellas.

Fotografía antigua de una sala larga llena de muebles de madera con cientos de pequeños cajones, con varias mujeres trabajando en mesas y un hombre de pie al fondo
Fig. 1 El Repertorio Bibliográfico Universal hacia 1900. Buena parte del trabajo de copiar, clasificar e intercalar fichas lo hacían mujeres contratadas por el Instituto.Mundaneum · 1900 · Dominio público · Wikimedia Commons

Para ordenar millones de fichas hacía falta un sistema de materias que no dependiera del idioma. Otlet y La Fontaine conocían la clasificación decimal de Dewey, publicada en 1876, y pidieron permiso a su autor para adaptarla. El resultado, la clasificación decimal universal o CDU, apareció completa entre 1904 y 1907. Conservaba las diez clases y la lógica decimal, pero añadía algo que Dewey no tenía: signos para combinar números. Los dos puntos relacionan dos materias; el paréntesis introduce un lugar, las comillas una época y el signo igual una lengua. Así, 94(460)“19” se lee historia de España en el siglo XX, y cada pieza se puede buscar por separado. Era una forma primitiva de lo que hoy se llamaría una búsqueda por facetas.

Cartel de color ocre con un círculo dividido en diez sectores numerados del 0 al 9 y varios abanicos que salen de un sector para mostrar sus subdivisiones, con el rótulo Classification Décimale Universelle
Fig. 2 Cartel didáctico de la clasificación decimal universal, de hacia 1910. Cada clase se abre en abanico en diez subdivisiones, y cada una de ellas en otras diez.Mundaneum · 1910 · Dominio público · Wikimedia Commons

El Repertorio creció deprisa. En 1914 superaba los once millones de fichas y en los años treinta rondaba los quince millones. El Instituto ofrecía un servicio de consulta por correo: cualquiera podía escribir con una pregunta y recibía, por una tarifa, copias de las fichas pertinentes. Otlet no se conformaba con listar libros. Quería extraer de ellos los hechos y las ideas, separarlos del volumen que los contenía y reorganizarlos en fichas temáticas, de modo que el conocimiento se pudiera recombinar. A ese trabajo, que iba más allá de la bibliografía, lo llamó documentación, y el término acabó dando nombre a la disciplina.

Tras la Primera Guerra Mundial, el gobierno belga cedió a Otlet y La Fontaine un ala del Palacio del Cincuentenario, en Bruselas. Allí instalaron el Palais Mondial, rebautizado después como Mundaneum: el repertorio de fichas, una biblioteca internacional, un museo de la prensa con miles de periódicos y salas dedicadas a cada país. Otlet lo concebía como el primer paso de una Ciudad Mundial, una capital del saber que encargó dibujar al arquitecto Le Corbusier. La ciudad nunca se construyó.

Fotografía en sepia de un hombre mayor con barba blanca sentado ante un escritorio cubierto de papeles apilados, con estanterías y archivadores de cajones detrás
Fig. 3 Paul Otlet en su despacho del Mundaneum en 1937, tres años después de que el gobierno belga cerrara el centro. Siguió trabajando en él casi en solitario, rodeado de papeles.Mundaneum · 1937 · Dominio público · Wikimedia Commons

En 1934, el año en que el gobierno belga cerró el Mundaneum al público para recuperar el espacio, Otlet publicó su obra principal, el Traité de documentation. Es un manual de más de cuatrocientas páginas sobre el libro como objeto, pero también una especulación sobre lo que vendría después. Otlet describía una mesa de trabajo desde la que se podrían consultar a distancia, por medio de pantallas y señales eléctricas, los documentos de una gran central, y un libro universal hecho de fragmentos enlazados entre sí. En Monde, de 1935, imaginó que cualquiera podría leer desde su sillón textos proyectados en una pantalla. El historiador W. Boyd Rayward, que rescató su obra en los años setenta, subrayó el parecido con el hipertexto.

Otlet murió en diciembre de 1944, pocos meses después de la liberación de Bruselas. Durante la ocupación, los alemanes habían vaciado las salas del Mundaneum para instalar una exposición de arte del Tercer Reich, y buena parte de las fichas y colecciones se perdió o acabó amontonada. Lo que quedó pasó por varios sótanos hasta que en 1998 se abrió en Mons un centro de archivo y museo con su nombre. La UNESCO inscribió en 2013 los archivos del Mundaneum en su registro Memoria del Mundo.

Su herencia más visible es doble. La CDU sigue viva, mantenida desde 1992 por un consorcio internacional, y es el sistema habitual en las bibliotecas públicas españolas. Y el instituto que fundó, convertido en 1937 en la Federación Internacional de Documentación, extendió por Europa la idea de que el documento, no solo el libro, era la unidad de trabajo de una profesión nueva.

Clasificación documental – Análisis documental – Catálogo colectivo – La clasificación decimal Dewey – Las cinco leyes de Ranganathan – Lenguaje documental

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Fuentes

  1. Paul OtletTraité de documentation. Le livre sur le livre. Théorie et pratiqueEditiones Mundaneum, Bruselas1934
  2. Paul OtletMonde. Essai d'universalismeEditiones Mundaneum, Bruselas1935
  3. Institut International de BibliographieManuel du Répertoire bibliographique universelIIB, Bruselas1905
  4. W. Boyd RaywardThe Universe of Information: The Work of Paul Otlet for Documentation and International OrganizationFederación Internacional de Documentación, Moscú (VINITI)1975
  5. W. Boyd RaywardVisions of Xanadu: Paul Otlet (1868-1944) and HypertextJournal of the American Society for Information Science 45 (4)1994enlace
  6. Alex WrightCataloging the World: Paul Otlet and the Birth of the Information AgeOxford University Press, Nueva York2014
Sarasola, Josemari (2024). "Paul Otlet y el Mundaneum". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/paul-otlet-y-el-mundaneum/

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