
Matorral es el terreno en el que crecen arbustos o plantas con ramas y tallos leñosos o duros, más pequeñas que los árboles y más grandes que la hierba. Es un paisaje y bioma típico de las zonas de clima mediterráneo, donde suele adquirir la forma de maquia, y de los páramos.
El matorral puede ser una etapa natural del paisaje en zonas áridas y semiáridas, donde la escasez de agua impide el crecimiento de árboles, o el resultado de la degradación de bosques por incendios recurrentes, tala o sobrepastoreo, proceso conocido como matorralización. Sus arbustos presentan adaptaciones a la sequía: hojas pequeñas, duras y coriáceas, ramificación desde la base y raíces profundas. En el clima mediterráneo adopta variantes como la maquia, la garriga y el tomillar, dominadas por especies aromáticas como el romero, el tomillo, el lentisco y la jara.
El matorral domina también otros territorios con veranos secos: el chaparral de California, el matorral del centro de Chile, el fynbos sudafricano y el mallee australiano. Estas formaciones, separadas por los océanos, ilustran la convergencia evolutiva: especies distintas han desarrollado soluciones semejantes al mismo clima. Muchas de sus especies se regeneran tras el fuego mediante rebrotes desde el tronco o semillas resistentes al calor, por lo que el matorral es un paisaje definido por su relación con los incendios. Como bioma alberga una biodiversidad notable, con multitud de endemismos y de plantas aromáticas y medicinales, aunque el aumento de la frecuencia de los fuegos y el abandono rural lo degradan hacia formaciones simplificadas (degradación paisajística).