Lapiaz (lenar)

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Lapiaz en el Mont Tendre, en el Jura suizo: surcos de disolución en la roca caliza. Créditos: PhilFree, Commons.
Fig. 1 Lapiaz en el Mont Tendre, en el Jura suizo: surcos de disolución en la roca caliza. Créditos: PhilFree, Commons.

En el modelado kárstico, los lapiaces o lenares son acumulaciones de roca caliza, frecuentemente en forma de franjas, separadas por estrías, agujeros y huecos más o menos profundos, debido a la disolución diferencial de la piedra caliza que se forma por acumulación de las aguas pluviales en los surcos situados sobre la roca. La crioclastia también suele contribuir a la formación de los lapiaces. Los surcos y orificios provocados por los lenares en las rocas son generalmente de varios centímetros de anchura, pero pueden llegar a ser de metros.

El proceso que los origina es la disolución kárstica del carbonato cálcico. La lluvia absorbe dióxido de carbono del aire y, sobre todo, del suelo, donde la actividad biológica lo produce en abundancia, y se convierte así en ácido carbónico. Al infiltrarse en las grietas de las calizas, ese agua disuelve la calcita, ensanchando paulatinamente las fisuras por las que circula. Como la roca caliza rara vez es homogénea —alterna capas más puras con capas más arcillosas y betas de distinta dureza—, la disolución no es uniforme: se concentra en las zonas de mayor solubilidad y deja en relieve las franjas resistentes, que son las que forman el lenar propiamente dicho.

Además de la disolución química, la fragmentación física acelera el modelado. La crioclastia, que es la rotura de la roca por el hielo que se forma en el interior de las grietas cuando el agua se congela, desprende fragmentos que la escorrentía arrastra, dejando los surcos más abiertos y hondos. En ambientes muy húmedos, la colonización de la roca por líquenes y musgos también contribuye, mediante la liberación de ácidos orgánicos, a corrosión superficial.

La escala del lapiaz varía enormemente. En las formas más sutiles, conocidas como lapiaz fino o karren, las estrías apenas tienen centímetros de anchura y de profundidad y se tallan sobre superficies casi verticales y horizontales. En los lapiaces desarrollados, en cambio, los surcos y desagües pueden hundirse varios metros, creando un paisaje desigual de crestas afiladas entre las que resulta difícil caminar. Los lapiaces más profundos y espectaculares de España se encuentran en el macizo calizo de Picos de Europa (Asturias, Cantabria y León), uno de los mayores relieves kársticos de Europa, y en las sierras calizas de Urbasa y Andía (Navarra), cuyas laderas ofrecen grandes láminas de lapiaz. La imagen que ilustra este artículo corresponde al lapiaz del Mont Tendre, en el Jura suizo. El propio nombre de la ciencia que estudia estos paisajes, el karst, procede de la región fronteriza entre Eslovenia e Italia (Kras-Carso), donde estas formas son abundantes.

Los lapiaces son la expresión superficial de un relieve en el que el agua desaparece hacia el interior de la roca, modelando también dolinas, simas y cuevas en profundidad. Su desarrollo sobre las mesetas calizas es uno de los rasgos típicos de las penillanuras de clima húmedo.

Meseta – Penillanura – Aguas superficiales

Sarasola, Josemari (2025). "Lapiaz (lenar)". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/lapiaz-lenar/

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