La Primera Guerra Mundial

Cómo un atentado en Sarajevo arrastró a Europa a cuatro años de trincheras, por qué nadie supo pararlo y qué dejó tras de sí en 1918.

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La Primera Guerra Mundial enfrentó entre 1914 y 1918 a dos bloques de potencias: de un lado, Francia, el Imperio ruso y el Reino Unido, a los que se sumaron Italia en 1915 y Estados Unidos en 1917; del otro, Alemania y Austria-Hungría, con el Imperio otomano y Bulgaria. Murieron unos nueve millones de soldados y varios millones de civiles. Los contemporáneos la llamaron la Gran Guerra, porque no imaginaban que hiciera falta numerarla.

Ilustración en color de un hombre que dispara contra un archiduque y su esposa sentados en un coche descubierto
Fig. 1 El atentado de Sarajevo en la portada de La Domenica del Corriere, dibujado por Achille Beltrame dos semanas después. El dibujante reconstruyó una escena que no había visto, y así quedó fijada en la memoria europea.Achille Beltrame · 1914 · Dominio público · Wikimedia Commons

El detonante fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero de Austria-Hungría, y de su esposa Sofía en Sarajevo el 28 de junio de 1914. El autor, Gavrilo Princip, era un estudiante bosnio serbio vinculado a una red nacionalista con apoyos dentro del ejército de Serbia. Viena decidió aprovechar el crimen para humillar a Serbia y, con la promesa de apoyo incondicional de Berlín, le envió un ultimátum redactado para ser rechazado. Rusia movilizó en defensa de Serbia, Alemania declaró la guerra a Rusia y a Francia, invadió Bélgica para rodear el ejército francés, y el Reino Unido entró en la guerra por la violación de la neutralidad belga. En cinco semanas, un crimen balcánico se había convertido en una guerra continental.

Por qué ocurrió es una de las preguntas más discutidas de la historiografía. El tratado de Versalles cargó la responsabilidad sobre Alemania, y en los años sesenta el historiador alemán Fritz Fischer reforzó esa tesis al documentar los objetivos expansionistas de Berlín. Christopher Clark propuso en 2012 una lectura distinta: los gobiernos europeos fueron sonámbulos, actores que veían el peligro pero estaban atrapados en alianzas rígidas, planes de movilización que no admitían marcha atrás y la convicción de que una guerra corta era preferible a una posición estratégica que empeoraba. La diplomacia secreta, la carrera armamentista y la rivalidad colonial del neoimperialismo habían preparado el terreno.

Todos esperaban una guerra rápida. El plan alemán preveía derrotar a Francia en seis semanas y volverse después contra Rusia, pero el avance se detuvo en el Marne en septiembre de 1914. A partir de entonces, el frente occidental se fijó en una línea de trincheras que iba del canal de la Mancha a Suiza y que apenas se movió en tres años. Era una guerra de posiciones: la ametralladora, la alambrada y la artillería daban una ventaja abrumadora al que defendía, y cada ofensiva costaba cientos de miles de vidas a cambio de unos pocos kilómetros.

Trinchera británica en el Somme con soldados durmiendo en nichos excavados en la pared de tierra
Fig. 2 Una trinchera del regimiento de Cheshire en el Somme, en julio de 1916. El primer día de esa ofensiva el ejército británico tuvo cerca de 57.000 bajas, la peor jornada de su historia.John Warwick Brooke · 1916 · Dominio público · Wikimedia Commons

Verdún y el Somme, ambas en 1916, resumen esa lógica. En Verdún, el mando alemán buscaba desangrar al ejército francés en un punto que Francia no podía permitirse perder; tras diez meses, los dos ejércitos sumaban unas 700.000 bajas y el frente estaba casi donde había empezado. En el este la guerra fue más móvil, y en Gallipoli, Mesopotamia, los Alpes y el mar se abrieron otros frentes. Por primera vez se usaron a gran escala los gases tóxicos, los aviones, los submarinos y, al final, los carros de combate.

La guerra se decidió por agotamiento. En 1917 la Revolución rusa sacó a Rusia del conflicto, pero ese mismo año la guerra submarina alemana contra buques mercantes empujó a Estados Unidos a intervenir. Alemania lanzó una última ofensiva en la primavera de 1918, que fracasó; en verano los aliados, con tropas estadounidenses frescas, rompieron el frente. Con la población hambrienta por el bloqueo naval, la marina amotinada y el káiser camino del exilio, Alemania firmó el armisticio el 11 de noviembre de 1918.

Las consecuencias redibujaron el mapa. Desaparecieron cuatro imperios, el alemán, el austrohúngaro, el ruso y el otomano, y en su lugar nacieron Polonia, Checoslovaquia, Yugoslavia y los Estados bálticos. El tratado de Versalles impuso a Alemania pérdidas territoriales y reparaciones de guerra que alimentaron el resentimiento del que se sirvió más tarde el nazismo. Eric Hobsbawm situó en 1914 el comienzo de un siglo XX corto y violento, y muchos historiadores tratan las dos guerras mundiales como una sola guerra de treinta años con una tregua en medio.

La Segunda Guerra Mundial – La Revolución rusa – Ocupación del Ruhr – Pacto Briand-Kellogg

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Fuentes

  1. Christopher ClarkThe Sleepwalkers: How Europe Went to War in 1914Allen Lane, Londres2012enlace
  2. John KeeganThe First World WarHutchinson, Londres1998enlace
  3. Eric HobsbawmThe Age of Extremes: A History of the World, 1914-1991Michael Joseph, Londres1994enlace
Sarasola, Josemari (2026). "La Primera Guerra Mundial". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/la-primera-guerra-mundial/

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