La ley de Grimm

Por qué el latín dice pater y el inglés father: la ley de Grimm, la excepción que resolvió Verner y la idea de que los cambios de sonido siguen reglas.

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La ley de Grimm es la descripción de un cambio fonético que sufrieron las lenguas germánicas en la prehistoria y que las separó del resto de la familia indoeuropea. Es la razón de que el latín diga pater, tres y cornu donde el inglés dice father, three y horn, y de que el alemán, el neerlandés, el sueco o el islandés compartan las mismas diferencias. Lleva el nombre de Jacob Grimm, que la formuló en 1822, aunque el danés Rasmus Rask había visto lo esencial cuatro años antes. Su importancia va más allá de explicar unas cuantas palabras: fue la primera prueba convincente de que los sonidos de una lengua cambian de manera regular, y sobre esa idea se construyó toda la lingüística histórica.

El cambio afectó a las consonantes oclusivas y se produjo en tres series que se encadenan. Las oclusivas sordas del protoindoeuropeo, p, t y k, se convirtieron en fricativas: f, el sonido de la th inglesa de thin y una fricativa velar que acabó en h. Por eso a pes, pedis le corresponde foot; a tres, three; a cornu, horn. Las oclusivas sonoras b, d y g se ensordecieron y pasaron a p, t y k: el latín decem frente al inglés ten, genu frente a knee, donde la k ya no se pronuncia pero sigue escrita. Y las oclusivas sonoras aspiradas, una serie que el sánscrito conservó y el latín transformó, perdieron la aspiración y quedaron como b, d y g: el sánscrito bhrātar frente al inglés brother, la raíz dhā-, poner, frente a do. Cada serie ocupó el hueco que dejaba la anterior, como si las consonantes se hubieran desplazado un puesto en fila.

Dibujo a lápiz de un aula con estudiantes sentados en bancos corridos, vistos de espaldas, que escuchan a un profesor de pie tras un atril al fondo
Fig. 1 Jacob Grimm dando clase en Gotinga, dibujado por su hermano Ludwig Emil en 1830, el año en que llegó a esa universidad como profesor y bibliotecario. Siete años después lo expulsaron, con otros seis colegas, por negarse a jurar la nueva constitución del reino de Hannover.Ludwig Emil Grimm · 1830 · Dominio público · Wikimedia Commons

Rask había comparado el islandés con el griego y el latín en un trabajo de 1818 y había dado con las correspondencias. Grimm las recogió en la segunda edición de su Deutsche Grammatik y las ordenó en un sistema, al que añadió un segundo desplazamiento más tardío que solo afectó al alto alemán y que explica por qué el alemán dice Wasser, Zeit y machen donde el inglés dice water, tide y make. Grimm no hablaba de ley, sino de Lautverschiebung, mutación consonántica, y admitía que el esquema tenía excepciones. Esas excepciones son la parte más interesante de la historia.

La más llamativa estaba en la palabra que sirve de ejemplo canónico. Si el protoindoeuropeo ph₂tḗr dio father, la t debería haberse convertido en la fricativa de three, y en gótico la palabra es fadar, con una d. En cambio, la palabra para hermano sí se comportaba como se esperaba: gótico brōþar, con la fricativa. Durante medio siglo casos así se trataron como irregularidades que no hacía falta explicar. En 1875 el danés Karl Verner encontró la causa, y la publicó dos años después: el resultado dependía de dónde caía el acento en la palabra original, que el sánscrito y el griego conservaban. Cuando el acento seguía a la consonante, como en pitár, la fricativa sorda se sonorizaba; cuando la precedía, como en bhrā́tar, se quedaba sorda. Lo que parecía un capricho era una segunda regla, y funcionaba con la misma precisión que la primera. Otra familia de excepciones, en las raíces con dos aspiradas, la había resuelto Hermann Grassmann en 1863 con una regla de disimilación en griego y sánscrito.

La lección que sacó de esto una generación de lingüistas alemanes fue radical. En 1878 Hermann Osthoff y Karl Brugmann, al frente del grupo que se conoció como los neogramáticos, proclamaron que las leyes fonéticas no tienen excepciones: si una palabra no cumple la regla, es porque actúa otra regla todavía no descrita, porque la palabra es un préstamo o porque la analogía con otras formas de la lengua la ha rehecho. La afirmación era exagerada, y la dialectología de las décadas siguientes mostró que los cambios se propagan de palabra en palabra y de pueblo en pueblo con bastante desorden. Pero como principio de método resultó extraordinariamente fecundo, porque obligaba a buscar la causa de cada irregularidad en lugar de archivarla. Es el principio que permite reconstruir lenguas de las que no queda ningún texto.

La ley de Grimm también da criterios prácticos. Sirve para distinguir en inglés las palabras heredadas de las prestadas: father es germánica y ha pasado por el cambio, mientras que paternal entró del latín mucho después y conserva la p. Lo mismo ocurre con foot y pedal, three y trio, heart y cardiac, parejas en las que cada lado cuenta una historia distinta del vocabulario. El español no se vio afectado, porque desciende del latín, pero muestra el efecto en sus germanismos: guerra, del fráncico werra, o yelmo, de helm, llegaron ya con las consonantes germánicas.

Queda abierta la pregunta de por qué ocurrió. Se ha propuesto el contacto con una población anterior de otra lengua que habría pronunciado a su manera el indoeuropeo aprendido, y también una tendencia interna a debilitar las consonantes que se habría propagado por el sistema. Ninguna de las dos se puede demostrar, y la datación tampoco es segura: el cambio ya se había producido cuando los romanos anotaron los primeros nombres germánicos, y todavía no cuando las tribus tomaron algunas palabras celtas. Lo que sí está claro es que las regularidades descritas por Grimm, Verner y Grassmann siguen siendo la base de cualquier manual de lingüística histórica, y que casi todas las etimologías de las lenguas germánicas pasan por ellas.

El protoindoeuropeo – Sincronía y diacronía – Fonética – Fonema – Dialectos históricos

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Fuentes

  1. Rasmus RaskUndersøgelse om det gamle Nordiske eller Islandske Sprogs OprindelseGyldendal, Copenhague1818
  2. Jacob GrimmDeutsche Grammatik, vol. 1, 2.ª ed.Dieterich, Gotinga1822
  3. Karl VernerEine Ausnahme der ersten LautverschiebungZeitschrift für vergleichende Sprachforschung 23 (2)1877
  4. Hermann Osthoff y Karl BrugmannMorphologische Untersuchungen auf dem Gebiete der indogermanischen Sprachen, vol. 1Hirzel, Leipzig1878
  5. Lyle CampbellHistorical Linguistics: An IntroductionEdinburgh University Press1998
Sarasola, Josemari (2025). "La ley de Grimm". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/la-ley-de-grimm/

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