El protoindoeuropeo

Cómo se reconstruyó una lengua sin textos a partir del sánscrito, el griego y el latín, qué sabemos de quienes la hablaban y dónde vivían.

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El protoindoeuropeo es la lengua de la que descienden casi todas las de Europa y buena parte de las de Asia meridional: las romances, las germánicas, las eslavas, las celtas, el griego, el armenio, el albanés, el persa, el hindi, el bengalí y una docena de ramas más, algunas extinguidas. Hoy la hablan como lengua materna, en alguna de sus formas modernas, cerca de la mitad de los habitantes del planeta. Nadie la escribió nunca. Todo lo que se sabe de ella se ha deducido comparando a sus descendientes, y sin embargo se conocen su sistema de sonidos, buena parte de su gramática y varios miles de raíces con una seguridad que sorprende a quien se acerca al tema por primera vez.

El punto de partida suele fijarse en una conferencia que el juez británico William Jones dio en Calcuta en 1786. Jones, que había aprendido sánscrito para leer los textos jurídicos de la India, observó que esa lengua guardaba con el griego y el latín una afinidad «más fuerte de lo que podría haber producido el azar», tan fuerte que ningún filólogo podría examinar las tres sin creer que habían brotado de una fuente común, «que quizá ya no exista». La observación no era del todo nueva, pero la autoridad de Jones y el momento la convirtieron en programa. Durante el siglo XIX, Franz Bopp, Rasmus Rask, Jacob Grimm y August Schleicher compararon sistemáticamente las declinaciones, las conjugaciones y los sonidos de las lenguas de la familia, y establecieron correspondencias tan regulares como la ley de Grimm.

Grabado de un hombre del siglo XVIII con peluca empolvada y casaca, sentado de medio cuerpo con el brazo apoyado, dentro de un marco rectangular con su nombre debajo
Fig. 1 Sir William Jones en un grabado según el retrato de Joshua Reynolds. Juez del Tribunal Supremo de Bengala, fundó en 1784 la Sociedad Asiática de Calcuta, ante la que pronunció el discurso de 1786 sobre el parentesco del sánscrito con el griego y el latín.Grabado según Joshua Reynolds · 1924 · Dominio público · Wikimedia Commons

El método que resultó de ese trabajo se llama comparativo y consiste en algo sencillo de enunciar. Si el latín pater, el griego patḗr, el sánscrito pitár y el gótico fadar corresponden entre sí, y las mismas correspondencias aparecen en cientos de palabras, puede reconstruirse una forma de partida que las explique a todas con reglas de cambio regulares. La forma reconstruida se marca con un asterisco, *ph₂tḗr, para dejar claro que no está atestiguada. El resultado no es una conjetura suelta, sino una hipótesis que hace predicciones. La más célebre la hizo Ferdinand de Saussure en 1879, con veintiún años: para explicar ciertas alternancias vocálicas propuso que el protoindoeuropeo había tenido unos sonidos que no se conservaban en ninguna lengua conocida. Casi medio siglo después, el polaco Jerzy Kuryłowicz mostró que el hitita, una lengua de Anatolia descifrada en 1915, escribía una consonante precisamente en los lugares donde Saussure los había situado. Hoy se llaman laringales y se escriben h₁, h₂ y h₃.

Diagrama en forma de árbol tumbado: de un tronco a la izquierda rotulado como lengua originaria indogermánica salen ramas que se dividen hacia la derecha hasta terminar en los nombres de lenguas como alemán, lituano, eslavo, celta, italiano, albanés, griego, iranio e indio
Fig. 2 El árbol genealógico de las lenguas indoeuropeas que August Schleicher publicó en 1861, dos años después de El origen de las especies. Schleicher había leído a Darwin y le gustaba la analogía; sus críticos le objetaron que las lenguas vecinas se prestan rasgos entre ramas, cosa que un árbol no puede dibujar.August Schleicher · 1861 · Dominio público · Wikimedia Commons

Lo reconstruido permite asomarse a quienes hablaban la lengua. El vocabulario común incluye palabras para el caballo, *h₁éḱwos, de donde vienen el latín equus y el sánscrito áśva; para la rueda, *kʷékʷlos, que da el griego kýklos y el inglés wheel; para el eje, el yugo y el carro; para la lana, la leche, la oveja y la miel, *médʰu, que en varias lenguas acabó designando la bebida fermentada. Hay un dios del cielo diurno, *dyḗws ph₂tḗr, que reaparece como el Zeus patḗr griego, el Iuppiter latino y el Dyáuṣ pitā́ védico. Hay términos de parentesco que se organizan en torno a la familia del marido, lo que sugiere una sociedad patrilocal. No hay, en cambio, palabras comunes para el mar, ni para plantas mediterráneas como el olivo o la vid.

Esas pistas alimentan el debate sobre la patria original, que es uno de los más largos de la prehistoria. La hipótesis de los kurganes, formulada por la arqueóloga lituana Marija Gimbutas en 1956, sitúa a los hablantes en las estepas al norte del mar Negro y del Caspio hacia el cuarto milenio antes de nuestra era, y hace coincidir la expansión de la lengua con la del caballo domesticado y el carro. En 1987 Colin Renfrew propuso una alternativa: el protoindoeuropeo habría salido de Anatolia varios milenios antes, con los primeros agricultores. La discusión pareció inclinarse cuando el análisis del ADN antiguo, a partir de 2015, detectó una migración masiva desde la estepa hacia Europa central en torno al 3000 antes de nuestra era, asociada a la cultura de Yamna. Quedan abiertos problemas serios, empezando por el lugar del hitita y las demás lenguas anatolias, que se separaron muy pronto y podrían apuntar a una historia más enrevesada, pero hoy la mayoría de los especialistas se inclina por las estepas.

Queda una curiosidad que dice mucho de las ambiciones del método. En 1868 Schleicher escribió en protoindoeuropeo una fábula breve, La oveja y los caballos, para mostrar hasta dónde podía llegar la reconstrucción. Desde entonces la han reescrito varias generaciones de lingüistas, y cada versión es distinta porque incorpora lo que se ha aprendido entretanto, las laringales incluidas. Sirve como recordatorio de que el protoindoeuropeo no es un texto recuperado, sino un modelo que se afina, y de que la distancia entre el latín y el hindi, o entre el irlandés y el persa, es la de una sola familia que se fue separando durante seis mil años.

La ley de Grimm – Sincronía y diacronía – Dialectos históricos – El desciframiento de la piedra de Rosetta – El desciframiento del lineal B

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Fuentes

  1. William JonesThe Third Anniversary Discourse, on the HindusAsiatick Researches 11788
  2. Ferdinand de SaussureMémoire sur le système primitif des voyelles dans les langues indo-européennesVieweg, Leipzig1879
  3. August SchleicherCompendium der vergleichenden Grammatik der indogermanischen SprachenBöhlau, Weimar1861
  4. J. P. MalloryIn Search of the Indo-Europeans: Language, Archaeology and MythThames & Hudson, Londres1989
  5. David W. AnthonyThe Horse, the Wheel, and LanguagePrinceton University Press2007
  6. Wolfgang Haak y otrosMassive migration from the steppe was a source for Indo-European languages in EuropeNature 5222015enlace
Sarasola, Josemari (2025). "El protoindoeuropeo". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/el-protoindoeuropeo/

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