La fuerza de los lazos débiles (en inglés, the strength of weak ties) es la idea, propuesta por el sociólogo estadounidense Mark Granovetter en 1973, de que los conocidos con los que tenemos una relación superficial son a menudo más útiles que los amigos íntimos para acceder a información nueva, como una oferta de trabajo, un rumor o una innovación. La razón no está en las personas, sino en la forma de la red: los amigos cercanos suelen conocerse entre sí y saber las mismas cosas que nosotros, mientras que los conocidos lejanos se mueven en otros círculos y hacen de puente con ellos. El artículo en que la presentó, publicado en el American Journal of Sociology, es uno de los más citados de la historia de las ciencias sociales.
Granovetter definió la fuerza de un lazo como una combinación de cuatro elementos: el tiempo que dos personas pasan juntas, la intensidad emocional de la relación, la intimidad o confianza mutua y los servicios que se prestan. Un amigo íntimo o un familiar cercano es un lazo fuerte; un antiguo compañero de clase, un vecino con el que se charla en el ascensor o un colega de otro departamento son lazos débiles. A partir de ahí propuso una regularidad sencilla: si A tiene un lazo fuerte con B y otro con C, es muy probable que B y C se conozcan también, al menos un poco. Granovetter llamó tríada prohibida a la situación contraria, la de dos amigos íntimos de una misma persona que no tienen ninguna relación entre sí, porque en la práctica es muy rara.
De esa regularidad se deduce la conclusión principal. Los lazos fuertes tienden a formar grupos cerrados en los que todos se conocen. Los lazos que conectan esos grupos entre sí, que Granovetter llamó puentes, tienen que ser casi siempre débiles, porque si fueran fuertes los dos grupos acabarían fundiéndose. Por tanto, cualquier cosa que tenga que viajar lejos por una red social, sea una noticia, una idea o una vacante, depende de los lazos débiles para saltar de un grupo a otro.
En el diagrama, las líneas gruesas son lazos fuertes y la discontinua es un lazo débil. Si en el grupo de Diego aparece una oferta de empleo, las probabilidades de que llegue a Ana dependen casi por completo de la relación superficial entre Carlos y Diego. Si se eliminara ese lazo, los dos grupos quedarían desconectados, mientras que quitar cualquiera de los lazos fuertes apenas cambiaría nada, porque la información seguiría circulando por los otros.
La prueba empírica procedía de la tesis doctoral de Granovetter en Harvard, publicada en 1974 como Getting a Job. Había entrevistado a trabajadores técnicos, profesionales y directivos de Newton, un suburbio de Boston, que habían cambiado de empleo recientemente, y encontró que la mayoría se habían enterado de su nuevo puesto a través de un contacto personal. Pero esos contactos no solían ser amigos íntimos: solo un 16,7 % de ellos eran personas a las que el entrevistado veía a menudo, mientras que un 55,6 % eran personas a las que veía de vez en cuando y un 27,8 %, raramente. Muchos eran antiguos compañeros de trabajo o de universidad con los que casi no habían tenido trato en años, y los empleos conseguidos por esta vía eran de media mejores y más satisfactorios.
Granovetter extrajo también consecuencias para la vida comunitaria. Recordó el caso del West End de Boston, un barrio obrero de inmigrantes italianos que el sociólogo Herbert Gans había descrito como una comunidad muy unida y que, sin embargo, no logró organizarse para impedir su demolición en un plan de renovación urbana a finales de los años cincuenta. Granovetter sugirió que el barrio tenía muchos lazos fuertes dentro de pequeños grupos de amigos y familia, pero pocos lazos débiles que los conectaran entre sí y con las organizaciones de fuera, y sin esos puentes era imposible coordinar una resistencia. Una comunidad hecha solo de lazos fuertes puede ser cálida y, a la vez, políticamente impotente.
La idea se desarrolló después en varias direcciones. El sociólogo Ronald Burt propuso en 1992 la teoría de los agujeros estructurales: lo valioso no es tanto la debilidad del lazo como el hecho de ocupar una posición entre grupos que no están conectados, lo que da acceso a información variada y capacidad para intermediar. Otros trabajos mostraron los límites del argumento. En 1997, Yanjie Bian estudió cómo encontraban empleo los trabajadores de Tianjin, en China, y comprobó que allí eran más útiles los lazos fuertes: en un sistema en el que los puestos se asignaban por influencia, lo que importaba no era la información sobre las vacantes, sino tener a alguien de confianza dispuesto a interceder, lo que en China se llama guanxi. También se ha observado que los lazos fuertes pesan más en las comunidades pobres, donde la ayuda material importa más que la información, y en las situaciones de incertidumbre.
La confirmación más sólida llegó en 2022, cuando un equipo de investigadores del MIT, Harvard, Stanford y LinkedIn publicó en Science los resultados de varios experimentos realizados durante cinco años con unos veinte millones de usuarios de la red profesional. La plataforma había modificado al azar, para distintos grupos, el algoritmo que sugiere nuevos contactos, de modo que unos recibían más sugerencias de conocidos lejanos y otros de personas cercanas. Al comparar después los cambios de empleo, los autores encontraron que los lazos moderadamente débiles eran los que más ayudaban a conseguir trabajo, y que los extremadamente débiles, con los que casi no había nada en común, servían menos. El efecto era mayor en los sectores más digitales. La relación, por tanto, no es lineal, sino en forma de U invertida.
La fuerza de los lazos débiles se usa hoy en campos muy distintos: en la búsqueda de empleo, en la difusión de innovaciones y rumores, en la epidemiología de las enfermedades contagiosas o en el diseño de las redes sociales digitales. Está emparentada con otros hallazgos sobre redes, como el mundo pequeño de Stanley Milgram, y con el umbral de Granovetter, el modelo del mismo autor sobre cómo se propagan los comportamientos colectivos. Su enseñanza práctica es fácil de recordar: para encontrar algo nuevo, conviene hablar con quien no nos cuenta lo mismo de siempre.
El mundo pequeño – El umbral de Granovetter – Vínculos sociales – Cohesión social – Comunidad virtual – Capital cultural
Fuentes
- Mark S. GranovetterThe Strength of Weak TiesAmerican Journal of Sociology 78 (6), 1360-13801973enlace
- Mark S. GranovetterGetting a Job: A Study of Contacts and CareersHarvard University Press, Cambridge1974
- Mark S. GranovetterThe Strength of Weak Ties: A Network Theory RevisitedSociological Theory 1, 201-2331983enlace
- Ronald S. BurtStructural Holes: The Social Structure of CompetitionHarvard University Press, Cambridge1992
- Yanjie BianBringing Strong Ties Back In: Indirect Ties, Network Bridges, and Job Searches in ChinaAmerican Sociological Review 62 (3), 366-3851997enlace
- Karthik Rajkumar, Guillaume Saint-Jacques, Iavor Bojinov, Erik Brynjolfsson y Sinan AralA Causal Test of the Strength of Weak TiesScience 377 (6612), 1304-13102022enlace