John Law y la Compañía del Misisipi

Un escocés que había matado a un hombre en duelo llegó a gobernar las finanzas de Francia. Por qué su sistema fue algo más que una estafa con un río de fondo.

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El sistema de Law fue el conjunto de instituciones que el escocés John Law montó en Francia entre 1716 y 1720: un banco que emitía billetes, una compañía comercial que absorbió el monopolio del comercio colonial, la recaudación de impuestos y la acuñación de moneda, y una operación gigantesca para cambiar la deuda del Estado por acciones de esa compañía. La acción de la Compañía de las Indias, más conocida como Compañía del Misisipi, pasó de 500 libras a unas 10.000 en 1719 y se hundió en 1720. La versión corriente del episodio es la historia de un jugador que embaucó a un país con un pantano americano. La versión de los historiadores económicos es más incómoda: Law tenía una teoría monetaria seria y un plan coherente, y el sistema cayó en buena parte por la manera en que se gestionó.

Law nació en Edimburgo en 1671, hijo de un orfebre y prestamista. En 1694 mató en duelo a Edward Wilson en Londres, fue condenado a muerte, se escapó de la cárcel y pasó veinte años por el continente viviendo en buena medida del juego, en el que era un calculador excelente. En 1705 publicó en Escocia un libro con su tesis central: la actividad económica de un país está limitada por la cantidad de dinero que circula, y el dinero no tiene por qué ser metal. Un papel respaldado por la tierra o por el crédito del Estado podía hacer lo mismo con más flexibilidad. Escocia no le hizo caso. Francia, arruinada tras las guerras de Luis XIV y gobernada por el regente Felipe de Orleans, sí.

Retrato grabado de John Law con peluca larga de rizos dentro de un marco ovalado, con una inscripción que lo nombra controlador general de finanzas en 1720 y cuatro versos en francés al pie
Fig. 1 Retrato de John Law como controlador general de finanzas, 1720. Los versos del pie dicen que Law, consumado en el arte de gobernar la hacienda, ha encontrado el arte de enriquecer a los súbditos y al rey. Esta estampa acabó incorporada a Het Groote Tafereel der Dwaasheid, la recopilación holandesa de sátiras contra la especulación de aquel año.Grabador anónimo · 1720 · CC0 (dominio público) · Wikimedia Commons

La construcción fue rápida. En 1716 Law abrió la Banque Générale, un banco privado que emitía billetes convertibles en moneda y que el Estado aceptaba para pagar impuestos. En 1717 creó la Compañía de Occidente, con el monopolio del comercio con la Luisiana francesa, un territorio inmenso a lo largo del Misisipi donde Bienville fundó Nueva Orleans en 1718 con el nombre del regente. A finales de ese año el banco pasó a ser la Banque Royale. En 1719 la compañía absorbió a las de las Indias Orientales, de China y de África, compró el derecho a acuñar moneda y el arrendamiento de los impuestos, y ofreció al Estado hacerse cargo de toda su deuda a cambio de acciones. En enero de 1720 Law, convertido al catolicismo para poder ocupar el cargo, fue nombrado controlador general de finanzas. Un extranjero con una condena a muerte a sus espaldas llevaba la economía del reino más poblado de Europa.

El núcleo del plan era la conversión de la deuda. Los acreedores del Estado cambiaban sus títulos, que pagaban un interés alto y se cobraban mal, por acciones de una compañía que tenía ingresos seguros: los impuestos que ella misma recaudaba. El Estado pagaba menos intereses y la compañía se convertía en algo parecido al propietario de las finanzas públicas. François Velde lo describe como una conversión de la deuda pública en capital, y señala que la idea no era disparatada. Lo disparatado fue el precio. Para que los acreedores aceptaran el canje, la acción tenía que subir, y el banco prestaba billetes con los que comprarla. La calle Quincampoix de París, donde se negociaban las acciones, se llenó de compradores de todas las clases, y con ellos llegaron las anécdotas, como la del jorobado que alquilaba su joroba como mesa para firmar contratos, que se repiten desde entonces sin más respaldo que los panfletos de la época.

Grabado satírico holandés de 1720 con una escena central de un cortejo que recibe a un personaje en una ciudad y dieciséis viñetas alrededor que narran episodios de la vida de John Law, con su retrato arriba entre telarañas
Fig. 2 El ascenso, pero todavía no la caída, de John Law, estampa holandesa de 1720 de la serie Het Groote Tafereel der Dwaasheid. Dieciséis viñetas cuentan episodios de su vida, la escena central es su recibimiento en París y su retrato preside la hoja entre telarañas. La escena central copia un grabado de Romeyn de Hooghe de 1689.Grabador anónimo, según Romeyn de Hooghe · 1720 · CC0 (dominio público) · Wikimedia Commons

A comienzos de 1720 el sistema tenía un problema aritmético. Los billetes se habían multiplicado para sostener la acción, los precios empezaban a subir y quien tenía billetes quería cambiarlos por oro o plata. Law respondió con medidas cada vez más duras: limitó la cantidad de metal que se podía guardar en casa, cambió el valor de la moneda una y otra vez y fijó el precio de la acción en 9.000 libras, comprometiendo al banco a comprarla a ese precio con billetes nuevos. Aquello convirtió cada acción en dinero y disparó la emisión. El 21 de mayo un decreto anunció que el valor de acciones y billetes se reduciría por etapas hasta la mitad. El pánico fue inmediato, el decreto se revocó a la semana, pero la confianza no volvió. En diciembre Law huyó de Francia. Murió en Venecia en 1729, sin dinero.

Durante mucho tiempo la conclusión fue moral: el papel es peligroso y los proyectistas, también. Se suele decir que Francia tardó décadas en volver a confiar en un banco emisor, y la Banque de France no nació hasta 1800. Los economistas, en cambio, han sido más generosos con Law que los historiadores del siglo XIX. Schumpeter lo colocó entre los grandes teóricos monetarios de todos los tiempos. Antoin Murphy mostró que su libro de 1705 anticipa ideas sobre el dinero como medio de pago y sobre el flujo circular de la renta que no volverían a la teoría hasta mucho después. Y se ha señalado muchas veces que varias piezas de su sistema, del dinero fiduciario a un banco central que compra activos para sostener su precio, son hoy política corriente.

Nada de esto convierte a Law en un incomprendido. Su error fue de gestión y de soberbia: tenía en la misma mano el banco que emitía, la compañía cuyas acciones compraba ese banco y el ministerio que decidía el valor de la moneda, y ninguna de las tres piezas podía frenar a las otras. La Luisiana, además, no daba ni de lejos lo que prometían los prospectos, y para poblarla se llegó a deportar a presos y mujeres de los hospicios, lo que el abate Prévost llevó a la novela en Manon Lescaut. El mismo año, en Londres, la burbuja de los Mares del Sur repetía la jugada con otra deuda y otros mares lejanos, y los grabadores holandeses metieron a las dos en el mismo álbum de locuras.

La burbuja de los Mares del Sur – Burbuja financiera – Dinero fiduciario – Deuda pública – La tulipomanía

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Fuentes

  1. John LawMoney and Trade Considered, with a Proposal for Supplying the Nation with MoneyAndrew Anderson, Edimburgo1705
  2. Antoin E. MurphyJohn Law: Economic Theorist and Policy-MakerClarendon Press, Oxford1997
  3. François R. VeldeGovernment Equity and Money: John Law's System in 1720 FranceFederal Reserve Bank of Chicago, documento de trabajo 2003-312003enlace
  4. Peter M. GarberFamous First BubblesJournal of Economic Perspectives, 4 (2), pp. 35-541990enlace
  5. Joseph A. SchumpeterHistory of Economic AnalysisOxford University Press, Nueva York1954
Sarasola, Josemari (2025). "John Law y la Compañía del Misisipi". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/john-law-y-la-compania-del-misisipi/

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