El informe PISA (del inglés Programme for International Student Assessment, Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) es una evaluación que la OCDE hace cada tres años a alumnos de quince años de decenas de países para medir hasta qué punto saben usar lo que han aprendido en lectura, matemáticas y ciencias. En la edición de 2022 participaron unos 690.000 estudiantes de 81 países y economías. Sus resultados, que se publican en forma de clasificación, se han convertido en el termómetro más citado de la calidad de los sistemas educativos y en un motor de reformas, y también en uno de los instrumentos más discutidos de la educación actual.
La OCDE, la organización de los países industrializados con sede en París, lanzó PISA a finales de los años noventa porque los gobiernos querían comparar sus sistemas con datos fiables, más allá de las tasas de escolarización y el gasto. La primera prueba se hizo en el año 2000 y se ha repetido cada tres años, con una excepción: la edición prevista para 2021 se retrasó a 2022 por la pandemia. Se eligió la edad de quince años porque en casi todos los países es el final de la escolaridad obligatoria o está cerca de serlo, de modo que la prueba mide lo que un sistema ha dado a sus alumnos cuando están a punto de dejarlo.
Lo que distingue a PISA de otras evaluaciones internacionales es su enfoque. No mide si los alumnos dominan el currículo de su país, sino su competencia, su capacidad para aplicar lo aprendido a situaciones de la vida real: interpretar un gráfico en una noticia, calcular qué tarifa telefónica conviene, entender las instrucciones de un medicamento o valorar si un texto en internet es fiable. Por eso habla de competencia lectora, matemática y científica, y no de lengua, matemáticas y ciencias. Cada edición se centra en uno de los tres ámbitos, que ocupa la mayor parte de la prueba, y evalúa los otros dos de forma más breve.
| Edición | Ámbito principal |
|---|---|
| 2000 | Lectura |
| 2003 | Matemáticas |
| 2006 | Ciencias |
| 2009 | Lectura |
| 2012 | Matemáticas |
| 2015 | Ciencias |
| 2018 | Lectura |
| 2022 | Matemáticas |
| 2025 | Ciencias |
La prueba se hace en ordenador desde 2015 y dura dos horas. No todos los alumnos responden a las mismas preguntas: cada uno recibe una combinación distinta sacada de un banco mucho mayor, y en algunas partes la prueba se adapta, ofreciendo preguntas más fáciles o más difíciles según las respuestas anteriores. Después, los alumnos rellenan un cuestionario sobre su familia, su actitud hacia el estudio y su escuela, y los directores otro sobre el centro. Los resultados se expresan en una escala que se fijó para que la media de los países de la OCDE fuera 500 puntos y la desviación típica 100 en la primera edición de cada ámbito. Una diferencia de unos veinte puntos se suele interpretar, con cautela, como el equivalente aproximado de un curso escolar.
Una evaluación así no examina a todos los alumnos, sino a una muestra representativa de cada país, que suele estar entre 4.000 y 8.000 estudiantes de unos 150 centros. Eso significa que cada resultado tiene un margen de error, y que dos países separados por pocos puntos pueden no ser distintos en realidad. La OCDE publica esos márgenes, pero los titulares de prensa casi nunca los recogen: una subida o bajada de cinco puestos en la clasificación puede no significar nada.
Los primeros resultados provocaron conmoción en varios países. En Alemania, que se veía como una potencia educativa, los datos de 2000 la situaron por debajo de la media y revelaron que el origen social de los alumnos pesaba más que en casi ningún otro sitio; la prensa lo llamó el choque PISA y el país emprendió una década de reformas. Finlandia, en cambio, encabezó las clasificaciones de la primera década y se convirtió en destino de peregrinación de ministros y pedagogos, aunque sus resultados han bajado mucho desde entonces. Desde 2009, los primeros puestos los ocupan sistemas asiáticos como Singapur, Japón, Corea, Macao, Hong Kong o Taipéi.
PISA ha servido también para estudiar la equidad. Como relaciona los resultados con el cuestionario, permite ver cuánto depende el rendimiento de un alumno del nivel socioeconómico de su familia y si un país consigue buenos resultados medios sin dejar atrás a los más desfavorecidos. Algunos sistemas lo logran; otros combinan medias altas con grandes desigualdades. Es uno de los usos más valiosos de los datos y de los que menos titulares genera.
La edición de 2022 registró el mayor descenso de su historia: la media de la OCDE bajó quince puntos en matemáticas y diez en lectura respecto a 2018. Parte de la caída se atribuye a la pandemia, pero la tendencia a la baja ya venía de antes en muchos países. España obtuvo resultados muy cercanos a la media de la OCDE en los tres ámbitos, con grandes diferencias entre comunidades autónomas, y los países latinoamericanos participantes se situaron por debajo, aunque con avances en algunos casos en la última década.
Las críticas a PISA son numerosas. Se le reprocha que reduzca la educación a tres ámbitos medibles y deje fuera las artes, la historia, la formación ciudadana o el bienestar; que empuje a los gobiernos a imitar a los sistemas mejor clasificados sin tener en cuenta el contexto; que las preguntas, traducidas a decenas de lenguas, no sean igual de difíciles en todas; y que una organización económica marque la agenda educativa del mundo. En 2014, un grupo de cerca de un centenar de académicos pidió en una carta abierta que se suspendiera la edición siguiente para replantear el programa. La OCDE ha respondido ampliando la evaluación con nuevos ámbitos, como el pensamiento creativo o la competencia financiera, y defendiendo que PISA no pretende medirlo todo, sino ofrecer una comparación rigurosa de algunas competencias básicas.
Sistema educativo – Evaluación educativa – Rendimiento académico – Estándares educativos – Reformas educativas – Igualdad de oportunidades en educación
Fuentes
- OCDEPISA 2022 Results (Volume I): The State of Learning and Equity in EducationOECD Publishing, París2023enlace
- OCDEKnowledge and Skills for Life: First Results from PISA 2000OECD Publishing, París2001enlace
- Andreas SchleicherWorld Class: How to Build a 21st-Century School SystemOECD Publishing, París2018enlace
- Heinz-Dieter Meyer y Aaron Benavot (eds.)PISA, Power, and Policy: The Emergence of Global Educational GovernanceSymposium Books, Oxford2013
- Svein SjøbergPISA and Global Educational Governance: A Critique of the Project, its Uses and ImplicationsEurasia Journal of Mathematics, Science and Technology Education 11 (1)2015enlace