El caso Dreyfus empezó con un papel roto. En septiembre de 1894 el servicio de contraespionaje del ejército francés, la llamada Sección de Estadística, recibió por su «vía ordinaria», una limpiadora de la embajada alemana que vaciaba las papeleras del agregado militar Max von Schwartzkoppen, una carta sin firma ni fecha. Enumeraba cinco documentos que su autor ofrecía a los alemanes: notas sobre el freno hidráulico del cañón de 120, sobre las tropas de cobertura, sobre una modificación de las formaciones de artillería, sobre Madagascar y un proyecto de manual de tiro. Los franceses la llamaron el bordereau, la relación. Todo lo que vino después, dos consejos de guerra, un escritor condenado, un coronel suicidado y doce años de guerra civil de papel, salió de la pregunta de quién había escrito esa hoja.

La respuesta se fabricó en tres semanas. Los oficiales razonaron que quien conocía la artillería y las tropas de cobertura tenía que ser un artillero en prácticas en el Estado Mayor, y en la lista de esos oficiales había un capitán alsaciano, judío, de familia rica y trato frío: Alfred Dreyfus. Se comparó su letra con la del bordereau y se encontró un parecido. El primer perito oficial, Gobert, de la Banque de France, dijo que la letra podía ser de otra persona. Se buscó un segundo dictamen, y quien lo dio fue Alphonse Bertillon, jefe del servicio de identificación de la prefectura de policía, famoso por su sistema de medidas antropométricas y sin ninguna formación en el cotejo de escrituras. Dreyfus fue detenido el 15 de octubre de 1894.
La teoría de Bertillon es la pieza más reveladora del caso, porque muestra cómo una conclusión decidida de antemano puede vestirse de ciencia. Cuando le hicieron notar que la letra del bordereau no era exactamente la de Dreyfus, Bertillon no retrocedió: sostuvo que Dreyfus se había falsificado a sí mismo, imitando su propia escritura con deformaciones calculadas para poder negarla si lo descubrían. Lo llamó autofalsificación. Las diferencias, por tanto, eran pruebas de culpa igual que los parecidos. Para demostrarlo midió la posición de las palabras sobre una cuadrícula, encontró coincidencias con la longitud de la palabra intérêt repetida y calculó probabilidades de que esas coincidencias fueran fruto del azar.

El consejo de guerra se reunió a puerta cerrada del 19 al 22 de diciembre de 1894. Las pruebas técnicas eran débiles y la acusación lo sabía, así que el ministerio de la Guerra hizo llegar a los jueces, en la sala de deliberaciones y sin que la defensa lo supiera, un «dossier secreto» con documentos que supuestamente implicaban a Dreyfus. Uno de ellos era una carta en la que Schwartzkoppen hablaba de «ce canaille de D.», una inicial que podía corresponder a cualquiera. Dreyfus fue condenado por unanimidad a deportación perpetua. El 5 de enero de 1895 lo degradaron en el patio de la Escuela Militar ante una multitud que gritaba «muerte a los judíos», y en abril lo encerraron en una cabaña de la isla del Diablo, en la Guayana, donde de noche lo encadenaban a la cama.

El caso se reabrió desde dentro del propio ejército. En marzo de 1896 el nuevo jefe de la Sección de Estadística, el teniente coronel Georges Picquart, recibió por la misma papelera un petit bleu, un telegrama neumático que Schwartzkoppen no llegó a enviar, dirigido al comandante Ferdinand Walsin Esterhazy. Picquart pidió muestras de la letra de Esterhazy y reconoció en ellas la del bordereau. Sus superiores le ordenaron callar y lo enviaron a Túnez. Mientras tanto, el comandante Hubert Henry, de la misma sección, compuso en noviembre de 1896 una carta falsa, pegando fragmentos de un documento auténtico italiano con líneas escritas por él, en la que se nombraba a Dreyfus. Ese «falso Henry» pasó a ser durante dos años la prueba principal del Estado Mayor.
Esterhazy fue juzgado por un consejo de guerra en enero de 1898 y absuelto en dos días. Dos días después, el 13 de enero, Émile Zola publicó en L’Aurore una carta abierta al presidente de la República que acusaba por su nombre a los generales y a los peritos de haber condenado a un inocente y absuelto a un culpable «por orden». Zola buscaba ser procesado para que las pruebas se discutieran en un tribunal civil, y lo consiguió solo a medias: fue condenado por difamación a un año de cárcel y huyó a Inglaterra, pero el caso ya era público.

El falso Henry cayó por un detalle material. En agosto de 1898 el capitán Louis Cuignet lo examinó a la luz de una lámpara y vio que el papel cuadriculado de las dos partes tenía rayas de colores distintos: eran dos hojas diferentes pegadas. Henry confesó, fue detenido y apareció degollado en su celda del fuerte del Mont-Valérien el 31 de agosto. Esterhazy huyó a Inglaterra, donde acabaría admitiendo ante periodistas que había escrito el bordereau. La Cour de cassation anuló la condena en junio de 1899 y ordenó un nuevo consejo de guerra, que se celebró en Rennes. Pese a todo lo sabido, los jueces militares volvieron a condenar a Dreyfus, por cinco votos contra dos y con «circunstancias atenuantes», una fórmula absurda para un delito de traición. Diez días después el presidente Loubet lo indultó.

Quedaba desmontar la ciencia. La Cour de cassation encargó en 1904 un informe sobre los cálculos de Bertillon a tres de los matemáticos más prestigiosos de Francia, Gaston Darboux, Paul Appell y Henri Poincaré. Su conclusión fue que el sistema no tenía «ningún valor científico»: las medidas estaban mal tomadas, las coincidencias eran las que cabe esperar en cualquier texto y, sobre todo, el razonamiento confundía la probabilidad de observar una coincidencia si el acusado era inocente con la probabilidad de que fuera inocente dada la coincidencia. Es el mismo error que la literatura jurídica bautizaría ochenta años después como falacia del fiscal. El 12 de julio de 1906 la Cour de cassation anuló la sentencia de Rennes sin reenvío, declarando que no quedaba nada de la acusación. Dreyfus fue reintegrado al ejército con el grado de comandante.
Lo que el caso enseña al derecho no es solo que un tribunal puede equivocarse. Es que el error se sostuvo porque cada salvaguarda fue neutralizada por separado: la pericia, con un experto elegido porque confirmaba; la contradicción, con un dossier que la defensa no pudo ver; la revisión, con un tribunal militar que juzgaba a sus superiores. Francia aprendió de ahí algunas cosas que hoy parecen obvias, como que ninguna prueba puede llegar al juez sin pasar por la defensa. El historiador Marcel Thomas pudo escribir en 1961 un libro entero sobre el caso sin apenas mencionar a Dreyfus, porque la pregunta interesante ya no era quién había escrito la hoja, sino cómo tantas personas razonables habían llegado a creer lo que querían creer.
Antisemitismo – Prueba pericial – Probabilidad condicionada – Sesgo de confirmación – Principio de juicio previo – Sacco y Vanzetti y la bala III – Colin Pitchfork y la primera prueba de ADN
Fuentes
- Joseph ReinachHistoire de l'affaire DreyfusÉditions de la Revue blanche y Fasquelle, París (7 vols.)1901
- Alfred DreyfusCinq années de ma vie (1894-1899)Fasquelle, París1901
- Émile ZolaJ'accuse…! Lettre au Président de la RépubliqueL'Aurore, 13 de enero de 18981898
- Gaston Darboux, Paul Appell y Henri PoincaréExamen critique des divers systèmes ou études graphologiques auxquels a donné lieu le bordereauInforme a la Cour de cassation, en La Révision du procès de Rennes, Ligue des droits de l'homme, París1904
- Cour de cassation, chambres réuniesArrêt du 12 juillet 1906 (révision du procès de Rennes)París1906
- Jean-Denis BredinL'AffaireJulliard, París (ed. revisada, Fayard, 1993)1983
- Vincent DuclertAlfred Dreyfus. L'honneur d'un patrioteFayard, París2006
- Ruth HarrisThe Man on Devil's Island: Alfred Dreyfus and the Affair that Divided FranceAllen Lane, Londres2010
- Marcel ThomasL'Affaire sans DreyfusFayard, París1961
- William C. Thompson y Edward L. SchumannInterpretation of statistical evidence in criminal trials: The prosecutor's fallacy and the defense attorney's fallacyLaw and Human Behavior, 11(3), 167-1871987enlace
- Musée d'art et d'histoire du judaïsmeAlfred Dreyfus. Le combat pour la justice (catálogo de la exposición)MAHJ, París2006