Yerma es una tragedia de Federico García Lorca estrenada en Madrid en 1934. Cuenta la historia de una mujer de un pueblo del campo andaluz que desea con todas sus fuerzas tener un hijo y no lo consigue. Lleva años casada con Juan, un labrador que solo piensa en sus tierras y en su ganado, y que no quiere hijos. Yerma no se permite buscarlos con otro hombre, porque su honra se lo impide, aunque el pastor Víctor le despierta algo que su marido nunca le ha despertado. Desesperada, recurre a conjuros y a una romería. Al final, cuando comprende que su marido nunca le dará un hijo, lo estrangula.
La obra tiene tres actos y seis cuadros, dos por acto, y Lorca la llamó «poema trágico». Es una de las tres tragedias rurales del autor, junto con Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba. El nombre de la protagonista es un adjetivo: «yerma» se dice de la tierra que no da fruto. Los temas son la maternidad como única forma de realizarse que la sociedad deja a una mujer, la honra, la frustración y la falta de comunicación entre los esposos. Como en otras obras de Lorca, el verso y las canciones populares se mezclan con la prosa, y hay coros de lavanderas y de romeros.
Los personajes principales son Yerma, joven, apasionada y obsesionada con la maternidad; Juan, su marido, trabajador, frío y tacaño; Víctor, un pastor, amigo de la infancia de Yerma; María, una amiga recién casada que se queda embarazada enseguida; la Vieja pagana, una mujer que habla del deseo sin vergüenza; las dos cuñadas de Juan, solteronas que vigilan a Yerma; Dolores, la conjuradora; y las lavanderas y los romeros, que hacen de coro.