Bodas de sangre es una tragedia de Federico García Lorca estrenada en Madrid en 1933. Cuenta una boda en un pueblo del campo andaluz que termina en sangre. La Novia se casa con el Novio, el hijo de una viuda que perdió a su marido y a su hijo mayor a manos de la familia de los Félix. Pero la Novia sigue enamorada de Leonardo, un Félix con el que fue novia años atrás y que ahora está casado con otra mujer. El día de la boda, la Novia huye a caballo con Leonardo. El Novio sale a buscarlos al bosque, y los dos hombres se matan el uno al otro.
Lorca se inspiró en un suceso real, el crimen de Níjar, que leyó en la prensa en 1928: una novia que huyó con su primo pocas horas antes de casarse. La obra tiene tres actos y siete cuadros, y mezcla la prosa con el verso, las canciones populares y escenas casi oníricas. Casi ningún personaje tiene nombre propio: son la Madre, el Novio, la Novia, el Padre, la Mujer, la Suegra, porque lo que les pasa podría pasarle a cualquiera. Solo Leonardo tiene nombre. Los temas son el amor como una fuerza que no se puede vencer, la honra, el destino, la tierra y la muerte. El cuchillo, el caballo, la sangre y la luna se repiten como símbolos de la pasión y la muerte.
Los personajes principales son la Madre, viuda, que vive obsesionada con los cuchillos y con la familia que le mató al marido y al hijo; el Novio, su único hijo vivo, trabajador y bueno; la Novia, una muchacha seria que vive en una cueva del secano con su padre; Leonardo Félix, antiguo novio de la Novia; la Mujer de Leonardo y su madre, la Suegra; el Padre de la Novia; la Criada; una Vecina; y tres figuras simbólicas del tercer acto: los leñadores, la Luna y la Mendiga, que es la Muerte.