Tragedia de los anticomunes

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La tragedia de los anticomunes es la situación en que un recurso queda infrautilizado porque demasiados titulares poseen un derecho de exclusión sobre él y cualquiera de ellos puede bloquear su uso. Es la imagen especular de la tragedia de los comunes descrita por Garrett Hardin en 1968 en Science: frente a los bienes comunales que se sobreexplotan porque nadie puede excluir a nadie, aquí el bien se queda sin explotar porque todos pueden excluir a todos. La formuló el jurista estadounidense Michael Heller en 1998, en un artículo de la Harvard Law Review titulado «The Tragedy of the Anticommons: Property in the Transition from Marx to Markets».

El caso que la originó es la Moscú de los primeros años noventa. Heller observó que los escaparates de las calles comerciales permanecían vacíos mientras en las aceras, delante de ellos, proliferaban kioscos metálicos abarrotados de mercancía. La razón no era la falta de demanda ni de capital, sino el reparto de derechos que había dejado la privatización: sobre un mismo local coexistían el derecho de la administración municipal, el del organismo federal de patrimonio, el del antiguo colectivo de trabajadores y el del ocupante, cada uno con capacidad de veto y ninguno con la propiedad completa. Alquilar el escaparate exigía el acuerdo simultáneo de todos ellos; instalar un kiosco en la acera, solo un permiso. El resultado fue una ciudad con locales vacíos y comercio en la calle, no por escasez de propiedad privada, sino por exceso de titulares de un fragmento de ella.

Después describió situaciones de mayor alcance. Heller y Rebecca Eisenberg lo aplicaron en Science, también en 1998, a la investigación biomédica: cuando cada fragmento de secuencia genética, cada línea celular y cada método de cribado está cubierto por una patente de un titular distinto, desarrollar un fármaco exige negociar decenas de licencias, y el coste de transacción acumulado puede superar el valor esperado del medicamento, que entonces no se desarrolla. El mismo patrón aparece en la propiedad rústica fragmentada por herencias sucesivas, en la imposibilidad de reurbanizar manzanas con centenares de copropietarios, en los derechos de radiofrecuencia repartidos entre operadores y en la maraña de derechos de autor que impide reeditar catálogos musicales o audiovisuales completos. Heller reunió los casos en 2008 bajo el rótulo de gridlock economy: una economía de bloqueos recíprocos, en la que la riqueza no se destruye ni se consume, simplemente no llega a producirse.

Heller aplicó después el concepto al medio ambiente con el nombre de anticommons invernadero o greenhouse anticommons: la fragmentación de la propiedad del territorio que impide conservarlo. La restauración de un cauce fluvial o la creación de un corredor ecológico entre dos masas forestales exigen acuerdos con decenas o cientos de pequeños propietarios, y la negativa de uno solo rompe la continuidad del hábitat. Por eso la red de espacios protegidos no siempre equivale a recursos naturales conservados, sino a mosaicos de parcelas aisladas entre las que la biodiversidad no puede desplazarse.

Su interés teórico está en que rompe la identificación automática entre derechos de propiedad bien definidos y uso eficiente de los recursos. Los derechos de los anticomunes están perfectamente definidos: el problema es que son demasiados y demasiado pequeños, y que el titular de un fragmento captura todo el valor de su veto sin soportar el coste del bloqueo que impone a los demás, una pérdida que persiste porque nadie tiene incentivo a ceder el primero. Las respuestas conocidas son institucionales: consorcios de patentes y licencias conjuntas en una sola ventanilla, expropiación con compensación y reparcelación en el urbanismo, plazos que extinguen los derechos no ejercidos, mayorías cualificadas que sustituyen la unanimidad y la renuncia deliberada a parte de los derechos mediante licencias abiertas. Junto a la crítica de Elinor Ostrom a la tragedia de los comunes clásica, el concepto de anticomunes deja la discusión sobre la asignación de recursos en un lugar menos cómodo y más realista: ni la ausencia de derechos ni su multiplicación garantizan nada, y lo que decide el resultado es el detalle de quién puede decir no.

Bien común – Propiedad privada – Eficiencia – Efecto cobra – Bienes comunales – Recursos naturales (recursos ambientales) – Asignación de recursos

Sarasola, Josemari (2026). "Tragedia de los anticomunes". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/tragedia-de-los-anticomunes/

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