Meseta

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Meseta siberiana de Putorana, en Rusia. Créditos: jxandreani, Commons.
Fig. 1 Meseta siberiana de Putorana, en Rusia. Créditos: jxandreani, Commons.

Una meseta es un espacio geográfico elevado llano y de gran extensión, sin relieve apreciable, separado de su entorno por cadenas montañosas o simplemente alzándose sobre aquel formando escarpaduras o precipicios. Topográficamente son fáciles de apreciar en los mapas: son superficies con grandes distancias entre curvas de nivel y en la parte alta de la escala hipsométrica, esto es, marcadas generalmente con colores oscuros. Cuando la meseta está a una gran altura sobre el nivel del mar se denomina altiplanicie o altiplano. También hay mesetas bajo los mares, las denominadas llanuras abisales.

Aunque la estructura típica de meseta es plana, existen mesetas inclinadas y onduladas o cortadas, estas últimas debido a la erosión producida por los cursos de agua presentes en la meseta (consulta, además, la voz penillanura). Las mesetas son unidades morfoestructurales de diversos procesos geológicos: pueden ser el resultado del empuje hacia arriba de una masa de magma, consecuencia de procesos de erosión en relieve de gran altura, o del choque entre placas tectónicas.

Según su origen, se distinguen tres grandes tipos. Las mesetas tectónicas se elevan por el plegamiento y el cabalgamiento producidos en los bordes de las placas; la meseta más alta y extensa del mundo es la meseta tibetana, creada por el choque entre la placa india y la euroasiática hace unos 55 millones de años, a una altitud media superior a los 4 500 metros. La cordillera del Himalaya, que limita esta meseta por el sur, se originó por las fracturas producidas por el choque de placas tectónicas, mientras que la meseta se originó por la ausencia de este tipo de fracturas en la zona. Las mesetas volcánicas se construyen por la acumulación sucesiva de lavas y coladas; es el caso de la meseta del Decán, en la India, con más de 500 000 km² de lavas basálticas, y de la meseta del Columbia River, en el noroeste de Estados Unidos. Las mesetas erosivas, por último, son antiguos relieves elevados que una erosión prolongada ha ido rebajando y aplanando hasta dejar solo un residuo de materiales más resistentes sobre las cotas altas.

En España, la Meseta Central es la gran unidad morfoestructural del interior peninsular: una superficie de unos 200 000 km² dividida en dos submesetas por la sierra de Guadarrama y los Montes de León, a una altitud media de 600 metros sobre el nivel del mar. Su altitud condiciona el clima, de temperaturas extremas, que ha favorecido la ganadería de la dehesa y grandes cultivos secanos. Cuando el nivel del mar sube o el continente se hunde, las mesetas costeras pueden quedar sumergidas y transformarse en la plataforma continental; las llanuras sedimentarias más bajas y húmedas, como las llanuras aluviales de los grandes ríos, contrastan con ellas por su origen acumulativo en lugar de estructural.

En general, las mesetas suelen ser zonas adecuadas para el cultivo, especialmente para el mecanizado, debido a la falta de pendientes, aunque su fertilidad depende de la naturaleza de las rocas que las forman.

Altiplano – Penillanura – Plataforma continental – Llanura aluvial

Sarasola, Josemari (2024). "Meseta". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/meseta/

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§ Tres puertas

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