La ley de Murphy

«Si algo puede salir mal, saldrá mal» nació en 1949 en una base aérea, con un trineo cohete y un sensor mal conectado. Historia, física y psicología de la ley.

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La ley de Murphy dice que si algo puede salir mal, saldrá mal. Es un adagio, no una ley, y se cita medio en broma; pero tiene fecha y lugar de nacimiento, un autor con nombre y apellido, una física seria detrás de su ejemplo más famoso, la tostada que cae del lado de la mantequilla, y una explicación psicológica de por qué nos parece tan cierta. En su versión original, además, no era un lamento sobre la mala suerte sino un principio de ingeniería: si un aparato admite dos formas de montarse, alguien lo montará al revés, así que diséñalo para que solo admita una.

La historia empieza en 1949 en la base aérea de Muroc, en el desierto de Mojave, hoy base Edwards. Allí el coronel médico John Paul Stapp dirigía el proyecto MX981, que estudiaba cuánta deceleración podía soportar un cuerpo humano, un dato que nadie conocía y del que dependía el diseño de los asientos eyectables y los cinturones de los aviones a reacción. El método era un trineo propulsado por cohetes que corría sobre un raíl y frenaba en seco contra un depósito de agua, y el sujeto de pruebas era, la mayoría de las veces, el propio Stapp. Para medir la fuerza de la frenada, un ingeniero de la base de Wright Field, el capitán Edward A. Murphy Jr., aportó un arnés con dieciséis sensores de deformación. En la primera prueba con los sensores, el registro marcó cero. Alguien había conectado los dieciséis al revés, y los dos modos de conexión eran posibles porque nada en el diseño lo impedía. Murphy, irritado, dijo algo sobre el técnico que resumía la situación: si hay una manera de hacerlo mal, la encontrará.

John Stapp sentado en el trineo cohete, sujeto con arneses
Fig. 1 John Stapp, atado al trineo cohete en 1956. Las pruebas del proyecto MX981 fueron el laboratorio donde la ley recibió su nombre.NASA Glenn Research Center · 1956 · Dominio público · Wikimedia Commons

Quién dijo exactamente qué es objeto de disputa. Nick Spark, que entrevistó a los supervivientes del proyecto medio siglo después, recogió versiones incompatibles. El ingeniero George Nichols sostenía que la frase original de Murphy era una queja contra el técnico, y que fueron los demás quienes la convirtieron en principio general. El hijo de Murphy defendía que su padre la formuló desde el principio como regla de diseño. Y Stapp, el que la hizo famosa, la citó en una rueda de prensa poco después para explicar por qué nadie se había matado en unas pruebas tan peligrosas: porque el equipo daba por hecho que todo lo que pudiera fallar fallaría, y lo preparaba todo contra esa certeza. En esa rueda de prensa la llamó «ley de Murphy», y la prensa aeronáutica la difundió. Murphy, que murió en 1990, lamentó siempre que su nombre acabara asociado al fatalismo y no a la prudencia. Stapp, por su parte, siguió subiéndose al trineo: en diciembre de 1954 alcanzó 1.017 kilómetros por hora y soportó una deceleración de 46,2 veces la gravedad, el récord de un ser humano, a costa de dos muñecas rotas y una ceguera temporal. Sus datos cambiaron el diseño de las cabinas, y su campaña posterior logró que los coches llevaran cinturón de seguridad.

La idea es mucho más antigua que el nombre. El matemático Augustus De Morgan escribió en 1866 que todo lo que puede ocurrir ocurrirá si se hacen suficientes intentos, que es la versión seria y correcta del principio y una consecuencia de la ley de los grandes números: en un sistema que funciona muchas veces, un fallo poco probable acaba siendo seguro. El naviero Alfred Holt dijo en 1877 ante una sociedad de ingenieros que todo lo que puede salir mal en el mar suele salir mal tarde o temprano. En el Reino Unido se la conoce como ley de Sod, y hay toda una familia de corolarios: la cola de al lado siempre avanza más rápido, los objetos caen al lugar menos accesible, y la ley de Hofstadter, según la cual todo lleva más tiempo del previsto incluso teniendo en cuenta la ley de Hofstadter.

El trineo cohete Sonic Wind No. 1 sobre sus raíles
Fig. 2 El Sonic Wind No. 1, el trineo con el que Stapp batió el récord de velocidad terrestre en 1954.AllenS · 2008 · Dominio público · Wikimedia Commons

El ejemplo canónico es la tostada, y resulta que no es cuestión de suerte. En 1995 el físico Robert Matthews demostró que una tostada que resbala del borde de una mesa de altura normal gira durante la caída a un ritmo que depende de su tamaño y de la gravedad, y que la altura de una mesa, unos 75 centímetros, le da tiempo a dar media vuelta, no una entera: cae del lado de la mantequilla porque empezó con la mantequilla arriba. Para que cayera del lado seco, las mesas tendrían que medir unos tres metros, y las mesas miden lo que miden porque los seres humanos medimos lo que medimos, una altura que a su vez está limitada por la resistencia de los huesos y la fuerza de la gravedad. Matthews lo llevó hasta las constantes fundamentales de la física y recibió por ello un premio Ig Nobel en 1996. Otros estudios han verificado la predicción tirando miles de tostadas: en torno al 62% caen con la mantequilla hacia abajo, cerca del 80% si se dejan resbalar desde el borde en vez de lanzarse.

El resto de la ley lo explica la psicología. Cuando la cola de al lado avanza más rápido lo notamos y lo recordamos; cuando es la nuestra la que avanza, no pensamos en ello. Es sesgo de confirmación unido al sesgo de negatividad: los contratiempos pesan más en la memoria que las cosas que salen bien, que son la inmensa mayoría y pasan sin dejar huella. Además, en muchas situaciones hay más maneras de que algo salga mal que de que salga bien, así que la pura combinatoria juega en contra. Y aun así la ley de Murphy, bien entendida, es una de las ideas más útiles de la ingeniería. Es la razón de que un enchufe solo entre de una manera, de que los conectores sean asimétricos, de que los aviones lleven sistemas redundantes y de que los japoneses inventaran el poka-yoke, el diseño a prueba de errores de las fábricas de Toyota. Si algo puede salir mal, saldrá mal: luego hazlo de modo que no pueda.

La ley de los grandes números – Sesgo de confirmación – Incertidumbre – Riesgos laborales – Factores de riesgo

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Fuentes

  1. Nick T. SparkA History of Murphy's LawPeriscope Film2006
  2. Nick T. SparkThe Fastest Man on Earth: Why Everything You Know About Murphy's Law is WrongAnnals of Improbable Research 9 (5)2003enlace
  3. Robert A. J. MatthewsTumbling toast, Murphy's Law and the fundamental constantsEuropean Journal of Physics 16 (4), 172-1761995enlace
  4. Augustus De MorganSupplement to the Budget of ParadoxesThe Athenaeum1866
Sarasola, Josemari (2024). "La ley de Murphy". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/ley-de-murphy/

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