
El éxodo rural es la migración masiva que se produce del medio rural a las ciudades, junto con sus fenómenos asociados, entre ellos el despoblamiento del medio rural. Históricamente, es un fenómeno que se ha producido desde antiguo: en la Antigua Roma, la ciudad de Roma experimentó un rápido crecimiento poblacional alrededor del siglo I debido a la migración de campesinos libres, con la venta de tierras a los patricios. En la Edad Media se produjo el fenómeno inverso, al vaciarse las ciudades y llenarse el campo. Pero el éxodo rural está especialmente ligado a la Revolución Industrial, cuando el crecimiento de la productividad de las explotaciones agrarias y el consecuente exceso de mano de obra campesina empujó a los individuos y a sus familias hacia las ciudades, donde la industria absorbía trabajadores. No es un fenómeno fácilmente cuantificable, ya que las definiciones del medio rural y de los pueblos y ciudades rurales son difusas y no están perfectamente definidas estadísticamente; como indicador puede tomarse el descenso de trabajadores de la agricultura y la ganadería, junto con el número de nacimientos en el medio rural y el envejecimiento de su población.
Las causas del éxodo rural son, por un lado, las expulsivas del campo: la mecanización y la química agrícolas reducen la demanda de mano de obra, la pequeña propiedad resulta inviable y los rendimientos del trabajo rural son muy inferiores a los urbanos. Por otro, las causas de atracción de la ciudad: salarios más altos, empleos más estables y la concentración de servicios sanitarios, educativos y de transporte en las grandes urbes, a lo que se suma la mejora de las comunicaciones, que hace posible la migración a distancias cada vez mayores. En tiempos de crisis económicas, el éxodo rural suele recrudecerse.
Las consecuencias se dejan sentir en ambos extremos. En el campo, el despoblamiento envejece la población, cierra escuelas y consultorios, abandona tierras de cultivo y dificulta la prevención de incendios en las masas forestales que van ocupando los paisajes abandonados. En las ciudades, la llegada masiva de inmigrantes supera a menudo la oferta de vivienda y provoca infravivienda, tugurios y barrios informales: en los países en desarrollo, las grandes metrópolis crecen más por migración rural que por crecimiento vegetativo, y las favelas de Río de Janeiro o los asentamientos irregulares de Ciudad de México y Lagos son su expresión más visible.
En España, el éxodo rural de las décadas de 1950 a 1970 fue masivo, atrayendo a personas y familias a Madrid, Barcelona, Bilbao y otras grandes ciudades y vaciando por completo pueblos enteros. Aquel éxodo provocó un despoblamiento total en amplias regiones del interior y de las zonas montañosas, surgiendo así el fenómeno de la España vacía, al tiempo que la llegada masiva de inmigrantes provocaba infravivienda en las ciudades de destino. Fenómenos similares se dieron en Italia, con la despoblación del mezzogiorno emigrado al norte, y en Francia, con la llamada diagonal del vacío entre la Languedoc y las Ardenas. En los países en desarrollo, China ha protagonizado desde 1978 el mayor movimiento de este tipo de la historia, con varios cientos de millones de personas que han dejado el interior rural por las ciudades costeras.
Como reacción parcial reciente aparecen la contraurbanización, el retiro de jubilados a pueblos y el turismo rural, que en zonas como el interior de España, los Balcanes o las sierras latinoamericanas han frenado el declive de algunos núcleos pequeños.
Antónimo: ruralización
Migraciones humanas – Proceso de urbanización – Población urbana – Pastos