El mecanismo de Anticitera

Unos buceadores de esponjas sacaron en 1901 una pieza de bronce corroída de un naufragio griego; tardaríamos un siglo en entender qué era.

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En la primavera de 1900, una tripulación de buceadores de esponjas griegos se refugió del mal tiempo junto a la pequeña isla de Anticitera, entre Creta y el Peloponeso, y uno de ellos descendió a unos 45 metros de profundidad para explorar el fondo. Volvió a la superficie convencido de haber visto un amontonamiento de cadáveres y caballos de bronce; lo que en realidad había encontrado era un naufragio romano de en torno al año 70-60 a. C., cargado con un botín de esculturas griegas en bronce y mármol que probablemente viajaba hacia Roma como trofeo de guerra o encargo de coleccionista. El Gobierno griego organizó una de las primeras operaciones de arqueología submarina de la historia, y entre 1900 y 1901 los buzos (con un coste de una muerte y dos casos de parálisis por la enfermedad de descompresión, entonces mal comprendida) recuperaron estatuas, ánforas y, entre los objetos catalogados sin demasiada atención inicial, un bloque de bronce corroído del tamaño de un libro grande que se partió espontáneamente en varios fragmentos al secarse en el museo.

Cabeza de bronce de un hombre barbado con expresión seria, pátina verdosa
Fig. 1 Cabeza de bronce conocida como «el filósofo de Anticitera», una de las piezas de mayor calidad artística rescatadas del naufragio, hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.Fotografía de Gary Todd; pieza del Museo Arqueológico Nacional de Atenas · CC0 (dominio público) · Wikimedia Commons

Durante décadas, ese bloque corroído fue una curiosidad secundaria frente a las estatuas, mucho más vistosas. El arqueólogo Valerios Stais fue el primero, ya en 1902, en reparar en que uno de los fragmentos mostraba una rueda dentada incrustada en la piedra caliza, con una precisión de corte que no encajaba con ningún objeto decorativo conocido de la Antigüedad; la hipótesis inicial, que se trataba de un reloj astronómico, resultó difícil de defender ante una comunidad académica que no concebía semejante nivel de ingeniería mecánica en la Grecia helenística, y el objeto quedó más o menos olvidado en una vitrina del museo de Atenas durante medio siglo.

Estatua de mármol de un joven desnudo, de pie, con el peso del cuerpo cargado sobre una pierna
Fig. 2 Una de las esculturas de mármol recuperadas junto al mecanismo. El pecio transportaba un cargamento completo de arte griego de distintas épocas, probablemente reunido como botín o encargo para el mercado romano.Fotografía de Gary Todd; pieza del Museo Arqueológico Nacional de Atenas · CC0 (dominio público) · Wikimedia Commons

El historiador de la ciencia británico Derek de Solla Price retomó el caso en los años sesenta y publicó en 1974, tras radiografiar los fragmentos con rayos X y rayos gamma, el primer modelo coherente del mecanismo: un sistema de al menos 30 engranajes de bronce, accionado por una manivela lateral, capaz de calcular y mostrar simultáneamente la posición del Sol y la Luna en el zodiaco, las fases lunares y, mediante un diferencial que anticipaba en dos mil años un dispositivo que se consideraba invención del siglo XIX, el ritmo irregular del movimiento lunar descrito por la astronomía griega. Price lo describió como «una calculadora astronómica», y la prensa popularizó la etiqueta de «la primera computadora analógica del mundo», con las reservas que exige comparar la tecnología antigua con la informática moderna. El propio Price señaló que un artefacto de semejante sofisticación no podía ser un caso aislado, sino el producto de una tradición de relojería mecánica griega de la que apenas ha sobrevivido rastro escrito ni material.

El trabajo se ha ido refinando con tecnología cada vez más precisa: el Proyecto de Investigación del Mecanismo de Anticitera escaneó los 82 fragmentos conservados con tomografía computarizada de alta resolución en 2005, lo que permitió a Tony Freeth y su equipo leer miles de caracteres de texto griego inscritos en el interior de las piezas (una suerte de manual de instrucciones grabado en el propio bronce) y publicar en 2006, en la revista Nature, un modelo que incluía un indicador del ciclo de juegos panhelénicos, entre ellos los Olímpicos, útil para fechar los calendarios locales griegos, que no estaban sincronizados entre ciudades. Un estudio de 2021 del mismo equipo propuso además una reconstrucción del frente del mecanismo como un modelo completo del cosmos conocido, con las posiciones relativas de los cinco planetas visibles a simple vista calculadas mediante los ciclos astronómicos babilónicos que los griegos habían heredado e integrado en un sistema mecánico propio.

Lo que sigue sin resolverse, más de un siglo después del hallazgo, es quién lo construyó y con qué propósito exacto viajaba a bordo de ese barco concreto. Se ha propuesto una conexión con la escuela astronómica de Rodas y con el astrónomo Hiparco, cuyos modelos lunares coinciden con los que el mecanismo parece implementar, pero ninguna fuente escrita antigua describe un objeto como este con el detalle suficiente para confirmar su autoría. El mecanismo de Anticitera obliga a reescribir, con pruebas y no con especulación, la historia de la tecnología griega: un pueblo capaz de fabricar este objeto en el siglo I a. C. no recuperaría ese nivel de precisión mecánica en Europa hasta los relojes astronómicos medievales, mil cuatrocientos años después.

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Fuentes

  1. Derek de Solla PriceGears from the Greeks: The Antikythera Mechanism, a Calendar Computer from ca. 80 B.C.Transactions of the American Philosophical Society1974enlace
  2. Tony Freeth et al.Decoding the Ancient Greek Astronomical Calculator Known as the Antikythera MechanismNature2006enlace
  3. Tony Freeth et al.A Model of the Cosmos in the Ancient Greek Antikythera MechanismScientific Reports2021enlace
  4. Jo MarchantDecoding the Heavens: Solving the Mystery of the World's First ComputerDa Capo Press2009
Sarasola, Josemari (2025). "El mecanismo de Anticitera". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/el-mecanismo-de-anticitera/

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