El esperanto es la lengua planificada más hablada del mundo. La publicó en Varsovia, en julio de 1887, un joven oculista judío llamado Ludwik Lejzer Zamenhof, con un librito en ruso firmado con el seudónimo de Doktoro Esperanto, el doctor que tiene esperanza. El seudónimo acabó dando nombre a la lengua. Su propósito no era sustituir a ningún idioma, sino ofrecer a todos los pueblos una segunda lengua neutral, fácil de aprender y que no perteneciera a nadie.
La idea nació de la ciudad en que creció. Zamenhof había nacido en 1859 en Białystok, entonces en el Imperio ruso, donde convivían polacos, rusos, alemanes y judíos que hablaban yidis, cada grupo con su lengua y con sus recelos hacia los demás. Zamenhof atribuyó buena parte de esa hostilidad a la incomprensión mutua, y desde la adolescencia trabajó en una lengua que pudiera servir de puente.

Lo que hizo aprendible el esperanto fue su gramática. Zamenhof la redujo a dieciséis reglas sin excepciones. Cada categoría de palabra tiene su terminación: los sustantivos acaban en -o, los adjetivos en -a, los adverbios en -e y los verbos en infinitivo en -i. El plural se forma con -j y el complemento directo se marca con -n, lo que permite ordenar la frase con libertad. Los verbos no se conjugan por persona: mi estas, yo soy; vi estas, tú eres; y el tiempo lo indica la terminación, -as para el presente, -is para el pasado y -os para el futuro. La ortografía es fonética, cada letra suena siempre igual, y el acento cae siempre en la penúltima sílaba.
La otra clave es la formación de palabras. El esperanto es una lengua aglutinante: a partir de una raíz se construyen familias enteras combinando morfemas fijos. De lern-, aprender, salen lerni, aprender; lernanto, alumno; lernejo, escuela, con el sufijo -ej- de lugar; y lernejestro, director de escuela. El prefijo mal- forma contrarios: bona, bueno; malbona, malo. Con unas pocas decenas de afijos, el vocabulario que hay que memorizar se reduce muchísimo. Las raíces proceden sobre todo de las lenguas románicas, con aportaciones germánicas y eslavas, de modo que a un hispanohablante le resultan familiares muchas palabras: libro, amiko, patro, domo.

No era el primer intento. En 1879 el sacerdote alemán Johann Martin Schleyer había creado el volapük, que tuvo un éxito rápido y se hundió pocos años después, en parte por su complejidad y en parte porque su creador se negó a que nadie modificara la lengua. Zamenhof hizo lo contrario: renunció a cualquier derecho sobre el esperanto y lo cedió a sus hablantes. En 1905, en el primer congreso mundial, celebrado en Boulogne-sur-Mer, se fijó un núcleo intocable, el Fundamento de Esperanto, y se dejó que la lengua creciera a partir de él con el uso. El congreso de 1909 se celebró en Barcelona, una de las ciudades donde el movimiento tuvo más fuerza.
La lengua de la paz tuvo enemigos poderosos. En 1922 una propuesta para que la Sociedad de Naciones recomendara su enseñanza fue bloqueada, sobre todo por Francia, que defendía el francés como lengua diplomática. Hitler escribió en Mi lucha que el esperanto era un instrumento de la conspiración judía, y el régimen nazi disolvió sus asociaciones; los tres hijos de Zamenhof, que había muerto en 1917, fueron asesinados en el Holocausto. En la Unión Soviética, donde al principio fue bien visto, Stalin mandó detener y fusilar a numerosos esperantistas en las purgas de 1937 y 1938, acusados de espionaje por mantener correspondencia con el extranjero.
Cuántos lo hablan hoy es difícil saberlo. Las estimaciones van de unas decenas de miles de hablantes fluidos a un par de millones de personas con algún conocimiento, y hay además unos cientos o pocos miles de hablantes nativos, hijos de parejas que se conocieron en el movimiento y que usan el esperanto en casa. Tiene una literatura original y traducida de decenas de miles de títulos, una de las ediciones de Wikipedia más amplias entre las lenguas sin país y cursos en línea seguidos por cientos de miles de personas.
El esperanto no se convirtió en la lengua común de la humanidad; ese papel lo ocupa hoy el inglés, por razones que no tienen nada que ver con la facilidad. Pero demostró algo que muchos lingüistas dudaban: que una lengua inventada puede pasar de un libro a una comunidad viva, con hablantes que discuten, bromean, escriben poesía y la transmiten a sus hijos.
Fuentes
- L. L. ZamenhofМеждународный язык. Предисловие и полный учебникKh. Kelter, Varsovia1887
- L. L. ZamenhofFundamento de EsperantoHachette, París1905
- Umberto EcoLa ricerca della lingua perfetta nella cultura europeaLaterza, Roma y Bari1993
- Ulrich LinsLa danĝera lingvo: studo pri la persekutoj kontraŭ EsperantoBleicher, Gerlingen1988
- Esther SchorBridge of Words: Esperanto and the Dream of a Universal LanguageMetropolitan Books, Nueva York2016