El efecto Mateo

Dos científicos descubren lo mismo y el famoso se lleva el mérito. Merton lo bautizó con un versículo del Evangelio en 1968; hoy se mide en becas y canciones.

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El efecto Mateo es el mecanismo por el que una ventaja inicial atrae nuevas ventajas, de modo que quien ya tiene reconocimiento, dinero o atención recibe más que otro de mérito comparable que parte con menos. El nombre viene de un versículo del Evangelio de Mateo, al final de la parábola de los talentos: «porque a todo el que tiene se le dará y tendrá en abundancia, pero al que no tiene se le quitará aun lo que tiene». La frase describe con dos mil años de antelación algo que la sociología ha ido midiendo en la ciencia, en la escuela, en el mercado cultural y en la distribución de la riqueza.

Pintura del siglo XVII que muestra a un señor recibiendo cuentas de sus siervos sobre los talentos
Fig. 1 La parábola de los talentos pintada por Willem de Poorter en el siglo XVII. El siervo que enterró su único talento lo pierde a favor del que más había ganado, la escena de la que sale el versículo que da nombre al efecto.Willem de Poorter · Dominio público · Wikimedia Commons

Quien lo bautizó fue el sociólogo estadounidense Robert K. Merton, en un artículo publicado en Science en 1968. Merton, que ya había acuñado la idea de la profecía autocumplida, se apoyó en las entrevistas que Harriet Zuckerman había hecho a decenas de premios Nobel residentes en Estados Unidos. Muchos de ellos describían, a veces con incomodidad, la misma experiencia: desde que eran famosos, cualquier trabajo firmado junto a investigadores desconocidos se les atribuía a ellos, y cuando dos personas llegaban a la misma idea por separado, el mérito se lo quedaba la más conocida. Uno de los laureados lo resumía diciendo que el mundo tiende a dar el crédito a quien ya es famoso. Merton añadió casos históricos. El más citado es el de Lord Rayleigh, que envió un artículo a la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia sin que su nombre llegara a figurar en él; los evaluadores lo rechazaron como obra de un excéntrico, y lo aceptaron en cuanto se supo quién era el autor.

Retrato fotográfico de Robert K. Merton en 1965
Fig. 2 Robert K. Merton en 1965, tres años antes del artículo. En 1988 reconoció que buena parte del análisis procedía de la investigación de Harriet Zuckerman, que a su juicio debió firmarlo con él.Eric Koch (Anefo) · 1965 · CC0 (dominio público) · Wikimedia Commons

El análisis de Merton era más fino que la simple queja. Señalaba que el efecto perjudica a los jóvenes y a los desconocidos, pero que también cumple una función en la comunicación científica: ante la avalancha de publicaciones, los lectores usan la firma de un nombre conocido como señal de que algo merece atención, y por eso un hallazgo firmado por un investigador eminente se difunde antes. El reconocimiento, además, no se queda en el prestigio. Trae más financiación, mejores estudiantes, laboratorios mejor equipados y más facilidad para publicar, de modo que la ventaja simbólica se convierte en ventaja material y vuelve a producir resultados. Veinte años después, en un segundo artículo en Isis, Merton reconoció públicamente que gran parte de la idea venía del trabajo de Zuckerman y ligó el efecto a la acumulación de ventajas a lo largo de una carrera.

La idea se extendió pronto. En 1976 el historiador de la ciencia Derek de Solla Price formalizó la ventaja acumulativa para explicar por qué unos pocos artículos reúnen la mayoría de las citas, y a finales de los noventa la física de redes redescubrió el mismo mecanismo con el nombre de conexión preferencial. En educación, el psicólogo Keith Stanovich describió en 1986 los efectos Mateo en la lectura: el niño que lee bien desde pronto lee más, aprende más vocabulario y amplía su ventaja, mientras el que empieza con dificultades lee menos y se queda atrás. La historiadora Margaret Rossiter propuso en 1993 el efecto Matilda para el caso específico de las científicas cuyo trabajo se atribuyó a colegas varones.

Durante décadas el problema fue demostrar que la ventaja inicial causa el éxito posterior y no simplemente lo anuncia, porque quien triunfa pronto también puede ser simplemente mejor. Los experimentos lo han resuelto en parte. En 2006 Matthew Salganik, Peter Dodds y Duncan Watts montaron un mercado musical en internet con más de catorce mil participantes y 48 canciones de grupos desconocidos. A unos les mostraban cuántas veces había descargado cada canción la gente de su «mundo»; a otros, no. Donde se veían las descargas, la desigualdad entre canciones fue mucho mayor y el éxito de cada una, mucho menos predecible: la misma canción podía ser un éxito en un mundo y pasar inadvertida en otro. En 2018 Thijs Bol y sus coautores compararon a investigadores neerlandeses que habían quedado justo por encima y justo por debajo del umbral de una beca para jóvenes, con evaluaciones casi idénticas. Ocho años después, los que la obtuvieron habían reunido más del doble de financiación que los que no, en parte porque estos dejaron de presentarse a nuevas convocatorias.

Ese último detalle es quizá lo más útil del concepto. El efecto Mateo no solo se alimenta del sesgo de quienes reparten recompensas, sino también de la retirada de quienes no las recibieron a la primera. Las instituciones que quieren corregirlo prueban la evaluación anónima, los sorteos entre candidatos de calidad similar o las ayudas específicas para quien empieza. Para cualquier persona que evalúa trabajo ajeno, la pregunta práctica es sencilla: si este mismo resultado lo firmara alguien desconocido, ¿lo juzgaría igual?

Profecía autocumplida – Teoría de la desventaja acumulativa – La conexión preferencial – Efecto Matilda – La distribución de Pareto

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Fuentes

  1. Robert K. MertonThe Matthew Effect in ScienceScience 159 (3810), 56-631968enlace
  2. Robert K. MertonThe Matthew Effect in Science, II: Cumulative Advantage and the Symbolism of Intellectual PropertyIsis 79 (4), 606-6231988enlace
  3. Matthew J. Salganik, Peter Sheridan Dodds y Duncan J. WattsExperimental Study of Inequality and Unpredictability in an Artificial Cultural MarketScience 311 (5762), 854-8562006enlace
  4. Thijs Bol, Mathijs de Vaan y Arnout van de RijtThe Matthew effect in science fundingProceedings of the National Academy of Sciences 115 (19), 4887-48902018enlace
Sarasola, Josemari (2024). "El efecto Mateo". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/el-efecto-mateo/

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