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Don Quijote de la Mancha, segunda parte: resumen por capítulos

Portada impresa antigua con el título Segunda parte del ingenioso cavallero don Quixote de la Mancha, año 1615
Fig. 1 Portada de la primera edición de la segunda parte, impresa en Madrid por Juan de la Cuesta en 1615.Juan de la Cuesta, impresor · 1615 · Dominio público · Wikimedia Commons

La segunda parte del Quijote, titulada Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, se publicó en Madrid en 1615, diez años después de la primera, y tiene 74 capítulos. Cuenta la tercera y última salida de don Quijote y Sancho Panza. Esta vez los dos protagonistas saben que su historia se ha impreso y es famosa, y buena parte de la gente con la que se cruzan ha leído sus aventuras y decide seguirles el juego. Sancho engaña a su amo con el encantamiento de Dulcinea; unos duques los alojan en su castillo y organizan para ellos una larga serie de burlas, entre ellas el gobierno de la ínsula Barataria, donde Sancho demuestra una sensatez que nadie esperaba; y en Barcelona el bachiller Sansón Carrasco, disfrazado de Caballero de la Blanca Luna, derrota a don Quijote y le obliga a volver a casa, donde recobra el juicio y muere.

Cervantes escribió esta parte con prisa y con enfado: en 1614 apareció en Tarragona una continuación falsa firmada por un tal Alonso Fernández de Avellaneda, y Cervantes la convirtió en materia de su propia novela, hasta el punto de que don Quijote cambia de ruta para demostrar que ese libro miente. El resumen de la primera parte (1605), con el argumento general de la obra y sus personajes, está en Don Quijote de la Mancha: resumen por capítulos.

Capítulo I: La visita del cura y el barbero

Pasa casi un mes sin que el cura y el barbero visiten a don Quijote, para no recordarle sus locuras. Cuando lo hacen, lo encuentran aparentemente cuerdo, hablando con sensatez de política y de gobierno, hasta que propone que el rey reúna a unos cuantos caballeros andantes para derrotar al turco. El barbero cuenta la historia del loco de Sevilla, y la conversación deriva hacia los gigantes y la belleza de Angélica, hasta que se oyen gritos en el patio.

Capítulo II: Sancho, el ama y la sobrina

Los gritos son del ama y la sobrina, que no quieren dejar entrar a Sancho porque lo culpan de las salidas de su amo. Don Quijote lo hace pasar y le pregunta qué se dice de él en el pueblo. Sancho le da una noticia asombrosa: el bachiller Sansón Carrasco, recién llegado de Salamanca, dice que ya se ha publicado un libro con sus aventuras, escrito por un tal Cide Hamete Benengeli. Don Quijote pide que lo traiga enseguida.

Capítulo III: El bachiller Sansón Carrasco

Sansón Carrasco, un joven burlón y socarrón, confirma que la historia se ha impreso en miles de ejemplares y se lee por todas partes. Don Quijote y Sancho le preguntan qué dicen los lectores, y el bachiller les cuenta las críticas: que hay demasiados palos, que la novela del Curioso impertinente no viene a cuento y que el autor se olvidó de explicar quién robó el asno de Sancho. Es uno de los capítulos más modernos del libro: los personajes comentan la novela de la que forman parte.

Capítulo IV: Las dudas del bachiller

Sancho aclara las dudas de los lectores: explica cómo le robaron el asno y qué hizo con los cien escudos que encontraron en Sierra Morena. Don Quijote pregunta si el autor promete una segunda parte y decide salir de nuevo, esta vez hacia Zaragoza, para participar en unas justas. Sansón promete guardar el secreto, aunque tiene sus propios planes.

Capítulo V: Sancho y Teresa Panza

Sancho anuncia a su mujer, Teresa, que vuelve a partir con su amo y que algún día será gobernador y casará a su hija Sanchica con un conde. Teresa, con más sentido común, prefiere casarla con alguien de su misma condición. El narrador comenta que el traductor considera este capítulo apócrifo, porque Sancho habla con una sabiduría impropia de él.

Capítulo VI: Don Quijote, la sobrina y el ama

La sobrina y el ama intentan convencer a don Quijote de que no salga otra vez y de que los caballeros andantes son pura fantasía. Él les explica su visión del mundo, distingue entre los distintos linajes y defiende que la virtud vale más que la sangre. No hay forma de hacerle cambiar de opinión.

Capítulo VII: El salario de Sancho y la tercera salida

El ama, desesperada, pide ayuda a Sansón Carrasco. Mientras, Sancho intenta negociar un sueldo fijo con su amo, pero don Quijote se niega: los escuderos de los libros nunca cobraron salario, sino mercedes. Cuando amenaza con buscar otro escudero, Sancho cede. Sansón, en lugar de disuadirlo, anima a don Quijote a partir, y a los pocos días, sin que nadie lo sepa, amo y escudero salen hacia el Toboso.

Capítulo VIII: Camino del Toboso

Cide Hamete celebra que don Quijote y Sancho vuelvan a estar en camino. Mientras cabalgan hacia el Toboso, hablan de la fama y de si es mejor ser santo o caballero. Sancho concluye que más vale ser un humilde fraile que un caballero andante, porque los santos hacen milagros. Llegan de noche y esperan en un encinar a que sea la hora de entrar en el pueblo.

Capítulo IX: De noche en el Toboso

A medianoche recorren el Toboso buscando el palacio de Dulcinea, pero lo único que encuentran es la iglesia. Sancho, que nunca ha visto a Dulcinea, no sabe cómo salir del apuro. Al amanecer, don Quijote se esconde en un bosque cercano y envía a Sancho a buscar a su dama.

Capítulo X: El encantamiento de Dulcinea

Sancho, sin saber dónde está Dulcinea, idea un engaño: cuando ve venir a tres labradoras en borricos, le dice a su amo que son Dulcinea y dos de sus damas. Don Quijote solo ve a una campesina fea que huele a ajos, pero se arrodilla ante ella y concluye que los encantadores la han transformado para hacerle sufrir. Así empieza el gran tema de esta segunda parte: el desencantamiento de Dulcinea.

Capítulo XI: El carro de las Cortes de la Muerte

Por el camino se cruzan con un carro de actores vestidos para representar el auto Las Cortes de la Muerte: la Muerte, un ángel, el Diablo, un emperador, Cupido. Don Quijote quiere pedirles explicaciones, pero uno de los cómicos, disfrazado de bufón, asusta a Rocinante y se lleva un momento el asno de Sancho. Don Quijote quiere vengarse, pero Sancho le convence de que no se puede luchar contra actores.

Capítulo XII: El Caballero del Bosque

Por la noche oyen a otro caballero que se lamenta de amor por una tal Casildea de Vandalia. Es el Caballero del Bosque, que viaja con su escudero. Los dos caballeros se ponen a hablar de sus damas y los dos escuderos, apartados, empiezan su propia conversación.

Capítulo XIII: La conversación de los escuderos

Los escuderos se quejan de la dura vida que llevan y de la locura de sus amos. El del Bosque comparte con Sancho una bota de vino y una empanada, y Sancho presume de tener un gran paladar para el vino, heredado de dos parientes suyos que eran catadores famosos. Terminan quedándose dormidos, con la bota en la mano.

Capítulo XIV: El Caballero de los Espejos

El Caballero del Bosque presume de haber vencido a don Quijote de la Mancha, y don Quijote le reta a luchar al amanecer. A la luz del día, el caballero aparece con una armadura cubierta de espejos, y su escudero, con una nariz enorme. Por pura suerte, don Quijote lo derriba y, al quitarle el yelmo, descubre la cara de Sansón Carrasco. Convencido de que es otro truco de los encantadores, le obliga a reconocer que Dulcinea es la más hermosa del mundo.

Capítulo XV: Quién era el Caballero de los Espejos

El narrador explica la trampa: Sansón Carrasco, de acuerdo con el cura y el barbero, pensaba vencer a don Quijote y obligarle a volver a su aldea durante dos años. El escudero de la nariz era Tomé Cecial, un vecino. Derrotado y dolorido, Sansón decide vengarse.

Capítulo XVI: El Caballero del Verde Gabán

Don Quijote, eufórico por su victoria, conoce a un caballero de la Mancha vestido con un gabán verde, don Diego de Miranda. Don Diego le describe su vida tranquila y ordenada de hidalgo rico, y le cuenta que le preocupa que su hijo quiera ser poeta en lugar de estudiar leyes. Don Quijote defiende la poesía. Sancho, impresionado, le besa los pies como si fuera un santo.

Capítulo XVII: La aventura de los leones

Sancho ha comprado unos requesones y, con las prisas, los guarda en el yelmo de su amo, que se lo pone y cree que se le derriten los sesos. Pasa un carro con dos leones que el gobernador de Orán envía al rey. Don Quijote obliga al leonero a abrir la jaula para luchar con el león, pero la fiera se despereza, le da la espalda y vuelve a tumbarse. Don Quijote se proclama vencedor y pasa a llamarse el Caballero de los Leones.

Capítulo XVIII: En casa de don Diego

Don Quijote pasa cuatro días en casa de don Diego, donde conoce a su hijo, el poeta don Lorenzo. Don Quijote le habla de la caballería andante y de la poesía, y alaba sus versos. Tanto el padre como el hijo no saben si su invitado es un loco que razona o un cuerdo que desvaría.

Capítulo XIX: El pastor enamorado

Unos estudiantes y labradores les invitan a las bodas de Camacho el rico con la bella Quiteria, a la que ama desde niño un joven pobre, Basilio. Por el camino, un licenciado y un bachiller discuten sobre la esgrima y lo resuelven con un duelo en el que gana el primero, que sí sabe de estocadas.

Capítulo XX: Las bodas de Camacho

Las bodas son un derroche: un novillo entero asado, ollas enormes con carne, montañas de pan y quesos. Sancho se harta con las espumas de las ollas y alaba la riqueza de Camacho, mientras don Quijote defiende el amor de Basilio. Hay danzas y representaciones alegóricas del Amor y del Interés.

Capítulo XXI: El engaño de Basilio

Óleo de un caballero sentado en un interior rústico que recibe las atenciones de una pareja de recién casados y de varias personas a su alrededor
Fig. 2 Don Quijote y Sancho agasajados por Basilio y Quiteria, óleo de Gustave Doré (hacia 1863), Metropolitan Museum de Nueva York.Gustave Doré · 1863 · CC0 (dominio público) · Wikimedia Commons

En plena ceremonia aparece Basilio, se atraviesa con un estoque y, moribundo, pide casarse con Quiteria antes de morir. El cura los casa. Entonces Basilio se levanta sano: el estoque pasaba por un tubo lleno de sangre escondido bajo la ropa. Los hombres de Camacho quieren vengarse, pero don Quijote los detiene defendiendo que el amor verdadero tiene derecho a triunfar.

Capítulo XXII: La cueva de Montesinos

Don Quijote quiere visitar la legendaria cueva de Montesinos, y le sirve de guía un primo del licenciado, un humanista que escribe libros curiosos e inútiles. Atan a don Quijote con una cuerda y lo bajan a la cueva. Al cabo de media hora tiran de él y lo sacan dormido.

Capítulo XXIII: Lo que don Quijote vio en la cueva

Don Quijote cuenta maravillas: vio un palacio de cristal, al anciano Montesinos, al caballero Durandarte, al que arrancaron el corazón, y a su dama Belerma. También vio a Dulcinea encantada en figura de labradora, que le envió a pedir seis reales prestados. Asegura que pasó allí tres días. Sancho, que sabe cómo se encantó a Dulcinea, no se cree nada.

Capítulo XXIV: Las dudas del narrador

Cide Hamete escribe en el margen que no sabe si la aventura de la cueva es verdad o si don Quijote se la inventó. En una venta se cruzan con un pajecillo que va a la guerra cantando y con un hombre que transporta lanzas y alabardas, que promete contarles algo extraordinario.

Capítulo XXV: El rebuzno y el retablo de maese Pedro

El hombre de las armas cuenta la historia de dos regidores de su pueblo que, buscando un asno perdido, rebuznaban tan bien que se confundían entre sí. Desde entonces, los vecinos de los pueblos cercanos se burlan de ellos rebuznando, y ahora van a pelear por eso. Llega a la venta maese Pedro, un titiritero con un retablo de marionetas y un mono adivino que acierta cosas sobre don Quijote y Sancho.

Capítulo XXVI: El retablo de Melisendra

Maese Pedro representa la historia de don Gaiferos, que rescata a su esposa Melisendra de los moros. Cuando los moros persiguen a los enamorados, don Quijote olvida que es una función, desenvaina la espada y destroza a los títeres. Después reconoce que los encantadores le han confundido y paga los daños.

Capítulo XXVII: Quién era maese Pedro

Maese Pedro es en realidad Ginés de Pasamonte, el galeote liberado en la primera parte, que huye de la justicia. Don Quijote se encuentra con el ejército del pueblo del rebuzno e intenta convencerlos de que no luchen por algo tan ridículo, pero Sancho, para apoyarle, rebuzna, y los del pueblo le dan una paliza. Don Quijote huye.

Capítulo XXVIII: Sancho pide su sueldo

Sancho se queja de la paliza y de que su amo huyera, y le reclama un salario por todos los meses que lleva sirviéndole. Don Quijote acepta pagar, pero al ver que Sancho calcula veinte años de servicio, se enfada. Sancho se arrepiente y promete servirle sin cobrar.

Capítulo XXIX: El barco encantado

Junto al río Ebro, don Quijote ve un barco sin remos y cree que lo envía un encantador para que socorra a alguien en apuros. Se suben y la corriente los lleva hacia unas aceñas, unos molinos de agua, que don Quijote toma por un castillo. Los molineros los salvan de milagro, el barco queda destrozado y don Quijote tiene que pagarlo a los pescadores.

Capítulo XXX: La bella cazadora

Don Quijote y Sancho se encuentran con una duquesa que está de caza y que ha leído la primera parte de sus aventuras. Encantados con la idea de tener en su casa a los famosos personajes, los duques los invitan a su castillo para divertirse a su costa.

Capítulo XXXI: En el castillo de los duques

Los duques reciben a don Quijote con todos los honores de un caballero de novela, y por primera vez él se siente un auténtico caballero andante. Sancho discute con una dueña, doña Rodríguez, por su asno. En la comida, un eclesiástico que vive en la casa reprende duramente a don Quijote y lo llama loco.

Capítulo XXXII: La respuesta de don Quijote

Don Quijote responde al eclesiástico con un discurso digno y enérgico en defensa de su forma de vida. Las doncellas le lavan la barba con ceremonia y, cuando quieren hacer lo mismo con Sancho, casi acaba en pelea. La duquesa pregunta a don Quijote por Dulcinea, y él le da a entender que quizá solo existe en su imaginación.

Capítulo XXXIII: La duquesa y Sancho

Sancho confiesa a la duquesa que fue él quien se inventó el encantamiento de Dulcinea. La duquesa le convence de que la labradora era de verdad Dulcinea encantada y de que el engañado fue él. Además, le promete el gobierno de una ínsula.

Capítulo XXXIV: La caza y el anuncio de Merlín

Durante una montería, Sancho huye de un jabalí y se queda colgado de un árbol. Por la noche, los duques organizan un espectáculo de diablos, luces y tambores, y un demonio anuncia que viene el mago Merlín a explicar cómo desencantar a Dulcinea.

Capítulo XXXV: Los tres mil azotes

Aparece un carro triunfal con Merlín y una supuesta Dulcinea. Merlín anuncia que, para desencantar a Dulcinea, Sancho debe darse tres mil trescientos azotes en las nalgas. Sancho se niega, pero la duquesa amenaza con quitarle la ínsula y acaba aceptando, siempre que pueda dárselos cuando quiera y como quiera.

Capítulo XXXVI: La condesa Trifaldi

El narrador revela que la aparición de Merlín fue obra del mayordomo del duque. Sancho escribe una carta a su mujer, Teresa, en la que le cuenta que va a ser gobernador. Por la tarde anuncian la llegada de una dueña Dolorida, la condesa Trifaldi, que viene de un reino lejano a pedir ayuda a don Quijote.

Capítulo XXXVII: Llega la dueña Dolorida

Sancho desconfía de las dueñas y teme que esta nueva aventura le haga perder la ínsula. Don Quijote, en cambio, está deseando socorrerla.

Capítulo XXXVIII: La historia de la Trifaldi

Entra la condesa Trifaldi, acompañada de doce dueñas cubiertas de velos, y cuenta su desgracia: en el reino de Candaya, ella ayudó a la infanta Antonomasia a casarse en secreto con un caballero de rango inferior, don Clavijo.

Capítulo XXXIX: La venganza de Malambruno

La Trifaldi continúa: el gigante Malambruno, primo de la reina, castigó a los enamorados convirtiéndolos en una mona de bronce y un cocodrilo, y a las dueñas que ayudaron les hizo crecer barbas. Al retirar los velos, todas muestran sus caras barbudas.

Capítulo XL: El caballo Clavileño

Para deshacer el encantamiento, don Quijote debe enfrentarse a Malambruno, que enviará un caballo de madera volador, Clavileño, capaz de llevarle hasta Candaya en un solo vuelo. Sancho no quiere ir, pero acaba aceptando.

Capítulo XLI: El vuelo de Clavileño

Llega Clavileño, un caballo de madera que se gobierna con una clavija en la frente. Don Quijote y Sancho montan con los ojos vendados, mientras los criados les dan aire con fuelles y les acercan estopa encendida para simular el vuelo. Al final, el caballo estalla con cohetes y ellos caen al suelo. Sancho cuenta que, desde el cielo, vio la Tierra del tamaño de un grano de mostaza, y don Quijote le dice al oído: «Pues vos queréis que se os crea lo que habéis visto en el cielo, yo quiero que vos me creáis a mí lo que vi en la cueva de Montesinos».

Capítulo XLII: Los consejos para gobernar el alma

Antes de que Sancho parta a su ínsula, don Quijote le da una serie de consejos, entre los más sabios del libro: que tema a Dios, que se conozca a sí mismo, que no se avergüence de su origen humilde, que sea compasivo y justo, y que prefiera la verdad del pobre a los regalos del rico.

Capítulo XLIII: Los consejos para gobernar el cuerpo

Siguen los consejos sobre el comportamiento: que sea limpio, que no coma ajos ni cebollas para que no le noten el origen por el olor, que coma y beba con moderación, que no hable con refranes a cada paso y que no presuma de riquezas. Sancho promete intentarlo, aunque reconoce que no sabe leer.

Capítulo XLIV: Sancho parte al gobierno y Altisidora canta a don Quijote

Sancho parte hacia su ínsula, que en realidad es un pueblo de los duques llamado Barataria, y don Quijote se queda solo por primera vez y lo echa de menos. Esa noche, una doncella de la duquesa, Altisidora, finge estar enamorada de él y le canta un romance bajo la ventana. Don Quijote, fiel a Dulcinea, se lamenta de que todas las doncellas se enamoren de él.

Capítulo XLV: Los juicios de Sancho

Sancho toma posesión de la ínsula y, para ponerle a prueba, le presentan varios pleitos. Los resuelve con un ingenio que deja a todos asombrados: descubre que un viejo que juraba haber devuelto un dinero lo llevaba escondido dentro de su bastón, y desenmascara a una mujer que acusaba falsamente a un ganadero, al comprobar que defendía su bolsa con mucha más fuerza de la que decía haber usado para defender su honra.

Capítulo XLVI: Los gatos y los cencerros

Don Quijote contesta a Altisidora cantando un romance en el que le pide que le deje en paz. Mientras canta, desde un balcón descuelgan sobre su ventana una cuerda con cencerros y un saco de gatos. Uno de los gatos se le lanza a la cara y le araña tanto que tiene que quedarse cinco días en cama.

Capítulo XLVII: El médico de Sancho

Sancho se sienta a una mesa llena de manjares, pero el médico Pedro Recio de Tirteafuera le va retirando todos los platos con excusas de salud, y Sancho, hambriento, acaba amenazándolo. Llega una carta del duque que le avisa de un posible ataque a la ínsula, y un labrador socarrón le pide dinero con una historia disparatada.

Capítulo XLVIII: Doña Rodríguez

Todavía vendado, don Quijote recibe de noche la visita de doña Rodríguez, la dueña de la duquesa, que le pide ayuda: un rico labrador ha engañado a su hija con promesa de matrimonio y no quiere cumplirla. Mientras hablan, alguien entra a oscuras, azota a la dueña y pellizca a don Quijote sin que ninguno vea quién es.

Capítulo XLIX: La ronda de Sancho

Sancho hace una ronda nocturna por la ínsula y resuelve con sensatez varios casos: una pelea de jugadores, un joven insolente y, sobre todo, el de una muchacha vestida de hombre y su hermano, que se han escapado de casa de su padre solo para ver el pueblo de noche. Sancho los devuelve a casa sin escándalo.

Capítulo L: El paje y Teresa Panza

Se descubre que quienes azotaron a doña Rodríguez y pellizcaron a don Quijote fueron la duquesa y Altisidora, que los espiaban. Mientras, un paje de los duques lleva a Teresa Panza la carta de Sancho, otra de la duquesa y una sarta de corales. Teresa y su hija Sanchica no caben en sí de alegría, y el cura y Sansón Carrasco no dan crédito.

Capítulo LI: Las constituciones de Sancho

Sancho resuelve un caso muy difícil, el de un puente en el que la ley manda ahorcar a quien mienta sobre adónde va, y un viajero declara que va a morir en la horca. Recibe una carta de don Quijote con más consejos y dicta unas ordenanzas tan sensatas que, según el narrador, todavía se guardan en aquel lugar: las «constituciones del gran gobernador Sancho Panza».

Capítulo LII: La segunda dueña Dolorida

Doña Rodríguez y su hija piden justicia públicamente ante el duque, y don Quijote reta a duelo al hijo del labrador. Llegan las respuestas de Teresa Panza a la duquesa y a su marido, llenas de sencillez y de gracia.

Capítulo LIII: El fin del gobierno de Sancho

Una noche, los criados de los duques simulan que la ínsula está siendo atacada, meten a Sancho entre dos escudos como una tortuga y lo pisotean en la confusión. Al día siguiente, Sancho renuncia al gobierno, abraza a su asno y se marcha con estas palabras: «desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni gano». Todos se quedan admirados de su sensatez.

Capítulo LIV: Sancho y Ricote

De camino al castillo, Sancho se encuentra con unos peregrinos extranjeros, y uno de ellos resulta ser Ricote, un vecino morisco de su pueblo expulsado de España. Ricote ha vuelto disfrazado para recuperar un tesoro que enterró, y cuenta a Sancho el drama de la expulsión de los moriscos. Le pide ayuda, pero Sancho no quiere traicionar al rey.

Capítulo LV: Sancho en la sima

Sancho y su asno caen de noche en una sima profunda. Don Quijote, que ha salido a pasear a caballo, oye sus lamentos y lo encuentra. Con cuerdas lo sacan y Sancho vuelve al castillo, donde cuenta a los duques cómo fue su gobierno.

Capítulo LVI: La batalla con Tosilos

Llega el día del duelo, pero el hijo del labrador ha huido a Flandes, y los duques lo sustituyen por su lacayo Tosilos. Antes de empezar, Tosilos ve a la hija de doña Rodríguez, se enamora de ella y se rinde, diciendo que quiere casarse con ella. Todos acaban contentos, aunque el engaño sigue en pie.

Capítulo LVII: La despedida de los duques

Don Quijote decide que ya lleva demasiado tiempo ocioso y se despide de los duques. Altisidora le canta en público una canción burlesca en la que le acusa de haberle robado unas ligas, y él lo niega. Amo y escudero parten hacia Zaragoza.

Capítulo LVIII: La libertad y la Arcadia fingida

Al salir, don Quijote pronuncia una famosa frase: «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos». Por el camino ven unas imágenes de santos caballeros y se enredan en unas redes que unos jóvenes han tendido para jugar a ser pastores, como en una Arcadia de libro. Don Quijote se planta en medio del camino para defender su belleza y una manada de toros lo pisotea.

Capítulo LIX: El Quijote de Avellaneda

En una venta, don Quijote oye a dos huéspedes hablar de una segunda parte de sus aventuras escrita por otro autor, Avellaneda, en la que él aparece en Zaragoza y ha dejado de amar a Dulcinea. Indignado, lo hojea, critica sus errores y decide no ir a Zaragoza, para demostrar que ese libro miente. Cervantes responde así, dentro de su propia novela, al Quijote apócrifo publicado en 1614.

Capítulo LX: Roque Guinart

Camino de Barcelona, don Quijote intenta dar él mismo los azotes a Sancho, que se defiende y lo inmoviliza. Poco después caen en manos de unos bandoleros catalanes, cuyo jefe es Roque Guinart, un bandido generoso y cortés que admira a don Quijote. Presencian la tragedia de Claudia Jerónima, que ha matado a su amante por celos equivocados.

Capítulo LXI: La entrada en Barcelona

Tras tres días con los bandoleros, don Quijote llega a Barcelona la mañana de San Juan. Por primera vez ve el mar y las galeras. Un caballero amigo de Roque, don Antonio Moreno, lo recibe en su casa.

Capítulo LXII: La cabeza encantada

Don Antonio le enseña una cabeza de bronce que responde a las preguntas, aunque en realidad habla un estudiante escondido debajo. Don Quijote pasea por la ciudad con un cartel pegado a la espalda que dice su nombre y visita una imprenta, donde ve cómo se imprime la segunda parte falsa de su historia.

Capítulo LXIII: Las galeras y la hermosa morisca

Don Quijote y Sancho visitan las galeras, donde los remeros se pasan a Sancho de mano en mano como un fardo. Las galeras capturan un bergantín corsario, cuyo capitán resulta ser una joven morisca vestida de hombre, Ana Félix, la hija de Ricote. Su historia conmueve al virrey, que le perdona la vida.

Capítulo LXIV: El Caballero de la Blanca Luna

Un caballero con una luna blanca pintada en el escudo reta a don Quijote en la playa de Barcelona: si vence, don Quijote deberá volver a su aldea y dejar las armas durante un año. Lo derriba al primer choque, y don Quijote, en el suelo, se niega a decir que Dulcinea no es la más hermosa del mundo, pero acepta retirarse. Es la aventura que más le duele de todas.

Capítulo LXV: Quién era el de la Blanca Luna

El Caballero de la Blanca Luna es otra vez Sansón Carrasco, que ha logrado por fin su plan para llevar a don Quijote a casa. Un renegado rescata de Argel a don Gregorio, el enamorado de Ana Félix, y los dos jóvenes se reencuentran. Don Quijote, desarmado y triste, emprende el regreso.

Capítulo LXVI: El camino de vuelta

Al salir de Barcelona, don Quijote mira el lugar donde cayó y dice: «¡Aquí fue Troya!». Por el camino, Sancho resuelve con gracia una apuesta entre un hombre gordo y uno flaco, y se encuentran con Tosilos, que le cuenta que la hija de doña Rodríguez se ha metido monja.

Capítulo LXVII: La idea de hacerse pastores

Para cumplir su año de retiro, don Quijote propone a Sancho hacerse pastores y vivir en el campo como en las novelas pastoriles: él se llamará el pastor Quijótiz y Sancho, el pastor Pancino. Sancho acepta con entusiasmo, aunque le preocupa el frío.

Capítulo LXVIII: La aventura de los cerdos

De noche, una piara de más de seiscientos cerdos que llevan a una feria pasa por encima de ellos y los atropella. Poco después, unos hombres a caballo los apresan y los llevan a un castillo.

Capítulo LXIX: La muerte de Altisidora

El castillo es el de los duques, que han preparado una nueva farsa: Altisidora yace sobre un túmulo como si hubiera muerto de amor por don Quijote, y para resucitarla Sancho debe recibir bofetadas, pellizcos y alfilerazos. Sancho protesta, pero lo sufre, y Altisidora «resucita».

Capítulo LXX: Lo que Altisidora vio en el infierno

Altisidora cuenta que, a las puertas del infierno, vio a unos diablos jugando a la pelota con libros, entre ellos el falso Quijote de Avellaneda. Don Quijote rechaza definitivamente su amor, y ella le reprocha su frialdad. Amo y escudero parten de nuevo.

Capítulo LXXI: Los azotes de Sancho

Don Quijote ofrece pagar a Sancho por cada azote que se dé para desencantar a Dulcinea. Sancho acepta, se aparta entre los árboles y, a oscuras, en lugar de azotarse a sí mismo, azota los troncos entre grandes quejidos, mientras su amo, conmovido, le pide que no se mate.

Capítulo LXXII: Don Álvaro Tarfe

En un mesón se encuentran con don Álvaro Tarfe, un personaje de la novela de Avellaneda, que asegura conocer a otro don Quijote. Don Quijote le pide que declare ante el alcalde que él no es el don Quijote del libro falso, y don Álvaro lo firma. Sancho termina los azotes que le faltaban y, desde lo alto de una cuesta, ven por fin su aldea.

Capítulo LXXIII: Los malos agüeros

Al entrar en el pueblo, don Quijote oye a un niño decir «no la has de ver en todos los días de tu vida» y ve una liebre perseguida, y lo interpreta como señales de que nunca verá a Dulcinea. Cuenta al cura y a Sansón Carrasco su plan de hacerse pastor, y ellos le siguen la corriente. El ama y la sobrina lo acuestan.

Capítulo LXXIV: La muerte de don Quijote

Don Quijote cae enfermo con fiebre durante seis días. Tras dormir profundamente, despierta con el juicio recobrado: ya no es don Quijote, sino Alonso Quijano el Bueno, y reniega de los libros de caballerías. Hace testamento, deja a su sobrina su hacienda con la condición de que no se case con un hombre que lea libros de caballerías y pide perdón a Sancho por haberle hecho parecer tan loco como él. Sancho, llorando, le anima a levantarse para salir al campo como pastores. Don Quijote muere en paz, rodeado de los suyos, y Cide Hamete cuelga su pluma para que nadie más se atreva a escribir sus aventuras.

Don Quijote de la Mancha: resumen por capítulos (primera parte)Alonso QuijanoIntertextualidadLazarillo de Tormes

Sarasola, Josemari (2026). "Don Quijote de la Mancha, segunda parte: resumen por capítulos". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/don-quijote-de-la-mancha-segunda-parte-resumen-por-capitulos/

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