Correlación ilusoria

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La correlación ilusoria hace referencia al sesgo cognitivo que se produce en ciertos sujetos al asociar una relación causa-efecto entre dos eventos, fenómenos o características percibidas a su ocurrencia simultánea o cercana en el tiempo, o simplemente al percibir entre ellos una relación que no existe.

El término lo acuñó en 1967 el psicólogo estadounidense Loren Chapman. En su primer experimento enseñó a unos voluntarios parejas de palabras proyectadas en una pantalla, en las que cada palabra de la izquierda aparecía el mismo número de veces con cada palabra de la derecha. Al preguntarles después, los participantes aseguraban que ciertas parejas se habían repetido más: león con tigre, huevo con bacon. Recordaban haber visto lo que esperaban ver, las palabras que en su cabeza ya iban juntas.

El mismo año, con Jean Chapman, llevó la idea a un terreno más delicado: el diagnóstico clínico. En los años cincuenta y sesenta muchos psicólogos usaban el test de dibujar una figura humana, y estaban convencidos de ciertas relaciones: los pacientes paranoides dibujaban ojos grandes y extraños; los preocupados por su virilidad, hombros anchos y musculosos. Los estudios no confirmaban ninguna. Los Chapman dieron a estudiantes sin formación clínica una serie de dibujos, cada uno con los síntomas de un supuesto paciente, emparejados completamente al azar. Los estudiantes descubrieron exactamente las mismas relaciones que los clínicos. Las asociaciones no salían de los datos sino del sentido común: sospecha se asocia con ojos, virilidad con músculos. Dos años después repitieron el hallazgo con el test de Rorschach.

Litografía de una cabeza humana de perfil, como un busto de escayola, con el cráneo dividido en áreas numeradas y rotuladas
Fig. 1 Mapa frenológico según Johann Spurzheim, litografía estadounidense del siglo XIX. La frenología atribuía a cada zona del cráneo una facultad mental; sus defensores veían confirmaciones en cada cabeza que palpaban.Litografía Pendleton · Dominio público · Wikimedia Commons

La explicación más aceptada es que tendemos a juzgar la relación entre dos cosas fijándonos en los casos en que coinciden y olvidando los demás. Para saber si dos fenómenos van juntos hay que considerar cuatro casillas: los casos en que aparecen los dos, los que tienen solo el primero, los que tienen solo el segundo y los que no tienen ninguno. La mente se fija en la primera casilla, la de las coincidencias, que son llamativas y fáciles de recordar. Una noche de luna llena con urgencias saturadas se comenta; una noche de luna llena tranquila, o una noche caótica sin luna, no se registra. Es el mismo mecanismo que alimenta el sesgo de confirmación.

Un ejemplo muy estudiado es la creencia de que el dolor de la artritis empeora con el tiempo atmosférico. En 1996 Donald Redelmeier y Amos Tversky siguieron durante quince meses a dieciocho pacientes que la sostenían con convicción y compararon sus registros de dolor con la presión, la humedad y la temperatura de cada día. No encontraron relación. Los pacientes, sin embargo, seguían creyéndola, porque recordaban los días en que el cambio de tiempo y el dolor habían coincidido.

La correlación ilusoria tiene también una versión social, descrita por David Hamilton y Robert Gifford en 1976. Presentaron a los participantes frases que describían conductas de personas de dos grupos, uno el doble de numeroso que el otro, y en ambos grupos la proporción de conductas buenas y malas era exactamente la misma. Aun así, los participantes atribuían más conductas negativas al grupo pequeño. La explicación propuesta es que lo infrecuente llama la atención: un grupo minoritario y una conducta poco habitual son dos rarezas, y su coincidencia se recuerda más que el resto. Es uno de los mecanismos cognitivos que ayudan a explicar la formación de estereotipos sin necesidad de hostilidad previa.

Conviene distinguirla de la correlación espuria. En la correlación espuria la asociación entre dos variables existe en los datos, aunque se deba a un tercer factor. En la ilusoria, la asociación no está en los datos: la pone el observador. La defensa contra ella es la misma que usa la estadística, contar todos los casos, incluidos los aburridos, antes de concluir que dos cosas van juntas.

Correlación – Sesgo de confirmación – Estereotipos

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Fuentes

  1. Loren J. ChapmanIllusory correlation in observational reportJournal of Verbal Learning and Verbal Behavior 6 (1)1967
  2. Loren J. Chapman y Jean P. ChapmanGenesis of popular but erroneous psychodiagnostic observationsJournal of Abnormal Psychology 72 (3)1967
  3. David L. Hamilton y Robert K. GiffordIllusory correlation in interpersonal perception: A cognitive basis of stereotypic judgmentsJournal of Experimental Social Psychology 12 (4)1976
  4. Donald A. Redelmeier y Amos TverskyOn the belief that arthritis pain is related to the weatherProceedings of the National Academy of Sciences 93 (7)1996
Sarasola, Josemari (2023). "Correlación ilusoria". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/correlacion-ilusoria/

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