
El acervo cultural de una sociedad o de un grupo humano es el conjunto de costumbres, tradiciones, conocimientos, creencias, obras y demás productos culturales, tanto materiales como inmateriales, que ese grupo ha acumulado a lo largo del tiempo y transmite de generación en generación. Alrededor de ese acervo se construye un sentido de pertenencia, y por eso funciona también como rasgo que distingue a una cultura de las demás. En la práctica, acervo cultural es casi sinónimo de patrimonio cultural, herencia cultural o legado cultural, aunque acervo insiste en la idea de algo acumulado poco a poco.
La palabra ayuda a entender el concepto. Acervo viene del latín acervus, que significa «montón» o «pila», como un montón de trigo en la era. El diccionario de la Real Academia lo define como el «conjunto de bienes culturales acumulados por tradición o herencia». Un acervo cultural es, literalmente, el montón de cosas valiosas que cada generación recibe de las anteriores, usa, modifica y deja a las siguientes.
Suele distinguirse entre dos grandes partes. El acervo material o tangible está formado por lo que se puede tocar: monumentos, edificios, obras de arte, herramientas, vestidos, manuscritos o yacimientos arqueológicos, como la Alhambra, la catedral de Santiago o las pinturas de Altamira. El acervo inmaterial o intangible está formado por lo que se transmite de persona a persona: la lengua, la música, las danzas, las fiestas, las leyendas, la gastronomía, los oficios tradicionales o los conocimientos sobre la naturaleza. La UNESCO lo protege desde su Convención de 2003 y ha reconocido, entre muchos otros, el flamenco, el Día de Muertos de México, el tango rioplatense o la dieta mediterránea.
Los ejemplos están en todas partes. Forman parte del acervo cultural de un pueblo sus refranes y su forma de hablar, las recetas que pasan de abuelas a nietos, las canciones que se aprenden de niño, las fiestas patronales, los juegos tradicionales, la artesanía de una comarca y los nombres de los lugares. Una lengua es probablemente el elemento más importante de cualquier acervo, porque en ella se guarda todo lo demás, y por eso se habla también de acervo lingüístico para referirse al vocabulario, las expresiones y la tradición oral de una lengua.
El acervo cultural se transmite sobre todo por transmisión cultural, es decir, a través de la familia, la escuela, la comunidad y, cada vez más, los medios de comunicación e internet. A este aprendizaje de la propia cultura se le llama enculturación. Pero el acervo no es algo congelado: cada generación incorpora cosas nuevas y abandona otras, y el contacto con otras culturas lo enriquece. Al mismo tiempo, la globalización, el éxodo rural o la desaparición de lenguas minoritarias ponen en peligro partes enteras de muchos acervos, y de ahí el interés por documentar, proteger y enseñar el patrimonio cultural.
La palabra acervo se usa también en otros contextos, siempre con la idea de conjunto acumulado. En bibliotecas y archivos, sobre todo en América Latina, el acervo bibliográfico o documental es el conjunto de libros y documentos que posee una institución. En la Unión Europea, el acervo comunitario es el conjunto de leyes, tratados y sentencias que un país debe aceptar para poder entrar en la Unión. Y en derecho, un acervo es el conjunto de bienes que pertenecen en común a varias personas, como una herencia antes de repartirse.
Patrimonio cultural – Transmisión cultural – Identidad cultural – Tradiciones (antropología) – Folclore (folklore) – Cultura material – Enculturación (endoculturación)