Los girasoles ciegos es el único libro de Alberto Méndez, publicado en 2004, pocos meses antes de la muerte de su autor. Recibió a título póstumo el Premio Nacional de Narrativa y el de la Crítica. Son cuatro relatos enlazados, que Méndez llamó «derrotas», ambientados en la España de los primeros años de la posguerra, entre 1939 y 1942. Cada uno cuenta la historia de una persona del bando perdedor, o de alguien que decide perder, y de la forma en que la guerra le destroza la vida aunque haya terminado. Los cuatro relatos se van cruzando: personajes de uno aparecen de pasada en otro.
El título es una imagen de la última historia: girasoles que ya no se vuelven hacia el sol. Así viven los vencidos, escondidos y con la cabeza baja. El libro está escrito con una prosa cuidada y con distintas voces: documentos, un diario, cartas, una confesión. Es una de las obras más leídas en los institutos para estudiar la memoria de la Guerra Civil y la represión de la posguerra.
Los personajes principales son el capitán Carlos Alegría, un oficial del ejército de Franco que se rinde el día de la victoria; Eulalio, un joven poeta que huye al monte con su compañera embarazada, Elena; Juan Senra, un preso republicano que sobrevive inventando recuerdos; el coronel Eymar, juez militar; Lorenzo, un niño de ocho años; su madre, Elena, y su padre, Ricardo, escondido en casa; y el hermano Salvador, un diácono que da clase en el colegio de Lorenzo.
RESUMEN
Primera derrota: 1939. «Si el corazón pensara dejaría de latir»
En los últimos días de la guerra, cuando el ejército de Franco está a punto de entrar en Madrid, el capitán Carlos Alegría cruza las líneas y se entrega a los republicanos. No es un traidor ni se ha pasado de bando por ideas: lo hace porque no quiere ganar una guerra que le ha horrorizado, porque no quiere formar parte de los vencedores. Los republicanos, que están perdiendo, no entienden por qué un enemigo se rinde justo el día de su victoria y lo encierran. Cuando entran las tropas de Franco, Alegría queda preso entre los vencidos. Lo identifican y lo juzgan como desertor. Se niega a justificarse o a pedir clemencia, porque prefiere estar con los derrotados, y el relato termina con su muerte.
Segunda derrota: 1940. «Manuscrito encontrado en el olvido»
El relato es el diario de Eulalio, un joven poeta republicano que huye con su compañera embarazada, Elena, hacia las montañas del norte para escapar de la represión. Se esconden en una cabaña de pastores en el monte, en pleno invierno. Elena da a luz y muere en el parto. Eulalio se queda solo con el niño recién nacido, sin comida y sin saber cómo cuidarlo, y apunta en su cuaderno sus miedos, sus versos y sus días. El niño muere. Eulalio, enfermo y sin fuerzas, muere también. Alguien encuentra el cuaderno tiempo después, y eso es lo que leemos.
Tercera derrota: 1941. «El idioma de los muertos»
Juan Senra es un preso republicano en una cárcel de Madrid. El coronel Eymar, juez militar, tiene un hijo, Miguel, un falangista al que mataron los republicanos durante la guerra. Juan Senra descubre que puede salvarse si le cuenta al coronel historias sobre su hijo. Le dice que lo conoció, inventa conversaciones, gestos y detalles de su muerte, y el coronel, desesperado por saber más, lo mantiene vivo y le da privilegios mientras los demás presos van siendo fusilados. Juan Senra se convierte en el biógrafo inventado de un muerto. Pero vivir de la mentira y del dolor de otro le parece una nueva derrota. Al final, cansado de mentir y de ser un cobarde, le confiesa al coronel la verdad: que nunca conoció a su hijo y que todo lo que le ha contado es mentira. Lo fusilan.
Cuarta derrota: 1942. «Los girasoles ciegos»
Lorenzo es un niño de ocho años que va a un colegio de religiosos. Vive con su madre, Elena, y con su padre, Ricardo, un republicano al que todos dan por desaparecido y que en realidad está escondido en un armario de la casa, sin poder asomarse a la ventana ni hacer ruido. Su hermana mayor ha huido al norte con su novio, Eulalio, el muchacho del segundo relato. El hermano Salvador, un joven diácono que combatió en la guerra en el bando de los vencedores y da clase a Lorenzo, se obsesiona con Elena, la madre. Empieza a visitarla con excusas y a acosarla, convencido de que es viuda. Una parte del relato es la confesión del propio Salvador, que se justifica ante Dios. Lorenzo, que tiene que mentir en el colegio, aprende a vivir con miedo. Un día, Salvador entra en la casa y se lanza sobre Elena. Ricardo sale de su escondite para defenderla. Salvador descubre así que el marido está vivo, y Ricardo, sabiéndose perdido y para no condenar a su familia, se tira por la ventana.
Réquiem por un campesino español: resumen – El lector de Julio Verne: resumen por capítulos – Patria, Fernando Aramburu: resumen por capítulos
Fuentes
- Alberto MéndezLos girasoles ciegosBarcelona, Anagrama2004