Las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer son una colección de relatos breves en prosa que el autor publicó sueltos en periódicos entre 1858 y 1864. Tras su muerte, sus amigos las reunieron en el primer volumen de sus Obras, en 1871. Casi todas cuentan una historia fantástica o de misterio situada en la Edad Media, en lugares concretos de España, sobre todo Soria, Toledo, Sevilla y el Moncayo, y muchas se presentan como relatos que el narrador ha oído contar a la gente del lugar.
Son la cumbre de la prosa romántica española. Repiten los grandes temas del Romanticismo: el amor imposible o idealizado, la mujer inalcanzable, la muerte, lo sobrenatural, el castigo de quien desafía lo sagrado y la locura del artista que persigue un ideal. El escenario suele ser nocturno, con ruinas, bosques, ríos y conventos, y casi siempre acaban mal. Bécquer escribió también las Rimas, sus poemas, y las cartas Desde mi celda. Las leyendas se leen mucho en la ESO por su brevedad.
RESUMEN DE CADA LEYENDA
El monte de las ánimas
En Soria, la noche de Difuntos, un grupo de nobles vuelve de cazar. Alonso, el hijo de los condes de Alcudiel, cuenta a su prima Beatriz la leyenda del monte de las Ánimas: allí murieron en una batalla templarios y nobles de Soria, y esa noche sus almas salen a cazar por el monte. Ya en casa, Beatriz le dice que ha perdido en el monte la banda azul que él le había regalado. Alonso, enamorado y queriendo demostrar su valor, sale a buscarla. Beatriz pasa la noche oyendo ruidos y sin poder dormir. Al amanecer encuentra la banda azul sobre su reclinatorio, rota y manchada de sangre. Muere de terror. A Alonso lo encuentran en el monte, devorado por los lobos. Dicen que desde entonces, la noche de Difuntos, se ve en el monte a una mujer que corre perseguida por los esqueletos. Texto completo.
Los ojos verdes
Fernando de Argensola, el primogénito de los señores de Almenar, hiere a un ciervo durante una cacería y lo persigue hasta la fuente de los Álamos, aunque su montero, Íñigo, le advierte de que allí vive un espíritu maligno. Desde ese día, Fernando vuelve una y otra vez a la fuente. En el agua ha visto unos ojos verdes y después a una mujer bellísima, que le espera sentada en las rocas. Se enamora de ella. La mujer le dice que es un espíritu del agua y que su amor le espera en el fondo del lago. Fernando, fascinado, se lanza al agua y se ahoga. Texto completo.
El rayo de luna
Manrique es un joven noble de Soria, solitario y soñador, que desprecia a las mujeres reales porque busca un ideal. Una noche, en las ruinas del convento de los Templarios, junto al Duero, ve una figura blanca entre los árboles y cree que es la mujer de sus sueños. La persigue por las calles y los jardines de Soria durante meses. Una noche, al fin, la alcanza, y descubre que lo que perseguía era un rayo de luna que se colaba entre las ramas. Manrique se vuelve indiferente a todo. Desde entonces piensa que la gloria y el amor no son más que un rayo de luna. Texto completo.
Maese Pérez el organista
En Sevilla, en el convento de Santa Inés, toca el órgano maese Pérez, un músico ciego de un talento extraordinario. Durante la misa del gallo de una Nochebuena, toca como nunca y muere al terminar, sobre el teclado. Al año siguiente, el organista de San Bartolomé, un músico mediocre, ocupa su puesto en la misa del gallo, y en el momento culminante el órgano empieza a sonar solo, maravillosamente. Al año siguiente toca la hija de maese Pérez, y vuelve a suceder: el órgano suena como cuando lo tocaba su padre. Al mirar hacia el teclado, ella ve el espíritu de maese Pérez, que toca su último villancico. La historia la cuenta una mujer del barrio a otra a la puerta de la iglesia. Texto completo.
La ajorca de oro
En Toledo, María Antúnez, una mujer hermosa y caprichosa, se encapricha de una ajorca, un brazalete de oro, que lleva la imagen de la Virgen del Sagrario en la catedral. Pedro Alfonso de Orellana, que está enamorado de ella, decide robarla. Entra de noche en la catedral, vacía y oscura, y llega hasta la imagen. Cuando arranca la ajorca, las estatuas de los santos y los reyes de los sepulcros parecen cobrar vida y lo rodean. Al día siguiente lo encuentran en la catedral, abrazado a la ajorca y loco, gritando que es suya. Texto completo.
El Miserere
En la abadía de Fitero, en Navarra, aparece un músico peregrino que quiere componer el Miserere más hermoso del mundo. Los monjes le cuentan una leyenda: en las ruinas de un monasterio cercano, unos monjes asesinados por un señor feudal salen de sus tumbas cada noche de Jueves Santo para cantar un Miserere terrible. El músico va allí y lo escucha: los esqueletos de los monjes cantan entre las ruinas. Vuelve a la abadía y empieza a escribir la música de memoria, pero no puede acabarla y se vuelve loco. Su partitura inacabada, dicen, todavía se guarda en Fitero. Texto completo.
La corza blanca
En el Moncayo, don Dionís tiene una hija, Constanza, rubia y blanquísima. Su montero, Garcés, está enamorado de ella en secreto. Un pastor les cuenta que ha visto unas corzas que hablan y se transforman en mujeres en el río, y que una de ellas, blanca, es la jefa. Constanza se ríe, pero Garcés quiere cazar la corza blanca para regalársela. Una noche, escondido junto al río, ve a las corzas convertirse en muchachas que se bañan y juegan, y a la corza blanca, que tiene el rostro de Constanza. Cuando la ve huir de nuevo convertida en animal, le dispara. Al acercarse, descubre que ha herido de muerte a Constanza. Texto completo.
El beso
En 1808, durante la invasión francesa, un grupo de soldados franceses se aloja en una iglesia abandonada de Toledo. Su capitán cuenta a sus compañeros que se ha enamorado de una mujer bellísima que ha visto allí de noche. Es la estatua de doña Elvira de Castañeda, que está arrodillada sobre su sepulcro junto a la de su marido, un guerrero con armadura. Los oficiales se burlan, y el capitán, borracho, en una cena en la propia iglesia, intenta besar la estatua de la mujer. En ese momento, la estatua del guerrero levanta el brazo y le da un golpe tremendo con el guantelete. El capitán cae muerto. Texto completo.
El Cristo de la calavera
En Toledo, en la Edad Media, dos caballeros amigos, Alonso de Carrillo y Lope de Sandoval, se enamoran de la misma dama, doña Inés de Tordesillas. Ella, caprichosa, pierde un guante en una fiesta, y los dos caballeros discuten por ver quién se lo devuelve. Deciden batirse en duelo esa misma noche, ante una imagen de Cristo con una lámpara en forma de calavera. Cada vez que desenvainan las espadas, la lámpara se apaga. Lo intentan tres veces y no hay manera. Comprenden que es una señal para que no peleen. Al amanecer, al pasar bajo el balcón de doña Inés, ven salir de allí a otro hombre. Se ríen de su rivalidad y se reconcilian. Texto completo.
La cruz del diablo
En Bellver, en el Pirineo catalán, hay una cruz de hierro a la que nadie se acerca. El narrador oye su historia: el señor del Segre era un noble cruel y sanguinario que oprimía a la comarca. Tras su muerte volvió su armadura, poseída por el diablo, al frente de una banda de bandidos. Los vecinos la capturan, comprueban que dentro no hay nadie y la funden para hacer con su hierro una cruz. Desde entonces nadie se atreve a rezar ante ella. Texto completo.
Las demás leyendas
El libro incluye otras, como La cueva de la mora, La rosa de pasión, Creed en Dios, La promesa y Las hojas secas. Todas están en Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer.
Rimas de Bécquer: resumen – Don Juan Tenorio: resumen por actos – Frankenstein: resumen
Fuentes
- Gustavo Adolfo BécquerObrasMadrid, Imprenta de T. Fortanet1871