Escena 1. Dos criados de los Capuleto, Sansón y Gregorio, provocan a dos criados de los Montesco en la plaza pública de Verona, y la pelea se generaliza cuando entran Benvolio, primo de Romeo, que intenta separarlos, y Teobaldo, sobrino de la señora Capuleto, que desprecia la palabra «paz». Acuden los dos cabezas de familia y sus mujeres, y por fin el príncipe Escala, que decreta la pena de muerte para quien vuelva a alterar el orden. Retirados los demás, los Montesco preguntan a Benvolio por Romeo, que lleva días encerrado, llorando de madrugada y evitando la luz. Romeo aparece y confiesa el motivo: ama a Rosalina, que ha jurado castidad y no le corresponde. Benvolio le recomienda mirar a otras mujeres.
Escena 2. Capuleto negocia con el conde Paris, pariente del príncipe, el matrimonio con Julieta, que aún no tiene catorce años; le pide que espere dos veranos, pero lo invita a la fiesta de esa noche para que la corteje. El criado analfabeto encargado de repartir las invitaciones se topa con Romeo y Benvolio y les pide que se las lean: así se enteran de que Rosalina estará en el baile de los Capuleto, y Benvolio convence a Romeo de colarse enmascarado.
Escena 3. En casa de los Capuleto, la señora y el ama de cría, que crió a Julieta y no puede contar nada sin desviarse, exponen a la muchacha el plan de casarla con Paris. Julieta responde que aún no ha pensado en el matrimonio, pero que mirará al conde con buenos ojos si sus padres lo desean.
Escena 4. Camino de la fiesta, Mercucio, amigo de Romeo y pariente del príncipe, se burla de su melancolía amorosa y desarrolla el largo discurso de la reina Mab, la comadrona de las hadas que fabrica los sueños. Romeo confiesa un presentimiento: algo que empieza esta noche en esta fiesta acabará en su muerte prematura.
Escena 5. En el baile, Romeo ve a Julieta y olvida a Rosalina en el acto. Teobaldo lo reconoce por la voz y quiere matarlo allí mismo; Capuleto se lo prohíbe con violencia, más por no arruinar su fiesta que por hospitalidad, y Teobaldo se retira jurando venganza. Romeo se acerca a Julieta y los dos improvisan juntos un soneto con la metáfora del peregrino y la santa que termina en beso. El ama los interrumpe y cada uno averigua por separado el apellido del otro.