Bittori mira furtivamente desde la ventana de su casa de Donostia como su hija Nerea entra al taxi que le va llevar con su marido al aeropuerto para un viaje a Londres. Maldice que su hija se haya casado con ese hombre que no la quiere. Piensa en su difunto marido Txato, cuando tras la boda de la hija tuvo un mal presentimiento sobre el marido.
Momentos antes Nerea y Quique se han despedido de su piso. Quique, el marido de Nerea, desagradable, sale antes. Nerea, esquiva y contestona, aguanta estoicamente los dardos de su madre hacia Quique. Nerea dice que acompañar al marido en un viaje a Londres es un ultimo intento de salvar el matrimonio. No tienen hijos, Nerea quiere adoptar, pero su marido es absolutamente reacio a la idea. Madre e hija se despiden rápido y algo friamente.