Me llamo Joséphine. Esta historia va de lo que me ocurrió a mí y a mi clase durante la visita al zoo de nuestra ciudad cuando era una niña. La cuento porque el tiempo hace que se nos olviden las cosas que nos han pasado, incluso aquellas que nos parecen inolvidables.
**1: La teoría de las catástrofes
**Me han castigado sin postre mientras me reprendían severamente por lo ocurrido en el zoo. Además he tenido que comerme las judías. Finalmente, me han dejado comer bizcocho si les contaba lo que había pasado. Esa catástrofe, que no es más que la última de una cadena causal muuuyyyyyyy larga de catástrofes.
**2: Un lunes no tan normal
**La primera catástrofe ocurrió un lunes que parecía de lo más normal, como suele ser. Me levanté, desayuné, …, mi madre me llevo al cole. Picos Verdes se llama. Un cole pequeño, con solo un aula, una sala de juegos y fuera un jardín. Alrededor hay un parque donde van las viejas con su perros para que hagan caca. Nuestro conserje les echa la bronca por no recoger los excrementos y entonces con fastidio cogen la bolsita, mientras nosotros nos reímos. Nuestro cole es un cole especial. Al aldo hay otro cole normal, con muchos más niños. En mi cole soy la única chica y tengo cinco compañeros más. Nuestra maestra es la señorita Jennings, dulce, inteligente y guapa.
Mis compañeros son Artie, un hipocondriaco, piensa siempre que tiene todo tipo de enfermedades y quiere ser médico; Thomas, al que le gusta el kárate y claro, quiere ser profe de karate, como su padre; Otto, cuyos padres están divorciados (yo también quiero ser divorciada de mayor, así no tengo que compartir habitación) y lo sabe todo de todo, le encantan las enciclopedias, quiere ser conferenciante; Giovanni, cuyos padres son ricos, siempre va con camisa (los ricos siempre la llevan), tiene criado en casa, de mayor quiere llevar la empresa de su padre; Yoshi que no habla nunca, lo comprueba todo y hace unas figuras de plastilina guay, quiere ser escultor. Mi favorito es este último: Yoshi. Y luego estoy yo, Joséphine, que lo entiendo todo muy rápido y de mayor me gustaría ser inventora de palabrotas. Como “papel del culo”, que es una palabra que dijo mi padre en casa hablando de la fábrica de papel higiénido de los padres de Giovanni.
El caso es que ese lunes por la mañana nos encontramos con varios camiones de bomberos delante del cole. Algo había pasado. Fue la primera catástrofe.
**3: La inundación del cole
**Los bomberos estaban con mangueras y unas máquinas que hacían ruido. Había habido una inundación. Los bomberos dijeron que estaba todo inundado. La señorita Jennings lloró y el conserje estaba cabizbajo. La señorita nos dijo que los lavabos los habían atascado con plastilina y los grifos habían estado abiertos todo el fin de semana. Todos miramos a Yoshi que empezó a negar con la cabeza. La señorita dijo que no pasaba nada por haber echado plastilina, que solo quiería saber qué había pasado. El conserje salió antes el viernes y no pudo ver si los grifos se habían quedado abiertos. Alguien taponó los lavabos y dejo los grifos abiertos. El jefe de los bomberos vino a preguntarnos para investigar lo sucedido, era tan gordo que no parecía ni jefe ni bombero, aunque jefe igual sí, porque los jefes no hacen nada y por eso están gordos, y este era de ese palo. Bigotes de foca, ese mote le puse. Se lo dijimos, que no parecía jefe, que no tenía músculo. Él respondió que solo se ocupada de investigar y qye quería saber qué habbía pasado en el cole. Le ontamos que la señorita nos habñia dicho que taponaron los desagües con plastiina y dejaron los grifos abiertos. Discutimos con él si pudo haber sido un despiste o no. Le confesamos al final que Yoshi suele jugar con plastilina pero que no habla. Total, que quería saber al final qué hicimos el viernes. Recordamos: clase de mates, clase de botánica, Yoshi con la plastilina, Otto nos habló largo y tendido sobre el divorcio, de sus padres y también en general, la señorita Jennings le paró porque de otro modo no paraba de hablar, fuimos al museo de ciencias naturales, a la vuelta Artie nos dijo que nos laváramos bien las manos, porque había muchos microbios por ahí fuera, pero nos dijo que no cerrásemos los grifos porque al abrirlos los habíamos contaminado y al cerrar nos ibamos a contaminar otra vez. El conserje no estaba y la señorita Jennings no comprobó los grifos al cerrar. Asunto aclarado, parecía. Bigotes de foca dijo que está claro que la culpa ere del mudito y del pirado de los microbios. La señorita le reprendió por el tono. Pero entonces Yoshi nos dijo por señas que él sí había cerrado los grifos, y él siempre dice todo seguro. Entonces, alguien abrió los grifos luego. Fue un acto criminal. Bigotes de foca ya se había ido. Nosotros decidimos iniciar nuestra propia investigación.