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La curva de Preston

La curva de Preston es la relación entre la renta por habitante de un país y la esperanza de vida de sus habitantes, dibujada con un punto por país. Tiene una forma característica: sube muy deprisa entre los países pobres, donde unos pocos cientos de dólares más por persona y año van con varios años más de vida, y se aplana entre los ricos, donde duplicar la renta apenas añade un par de años. El demógrafo Samuel Preston la dibujó en 1975 para tres momentos del siglo XX —los años diez, los treinta y los sesenta— y observó que la curva entera se había desplazado hacia arriba: en 1960 un país vivía más años que otro con la misma renta en 1930. De ahí sacó una conclusión que sigue discutiéndose: la mayor parte de la ganancia en esperanza de vida del siglo no la había traído el crecimiento económico, sino algo que había mejorado la salud a todos los niveles de renta.

La figura de esta página dibuja la curva con los datos del Banco Mundial para unos doscientos países entre 1990 y 2023, con la renta en dólares internacionales ajustados por paridad de poder adquisitivo y el tamaño de cada círculo proporcional a la población. En 2023 la mediana de los países está en 74 años. Por debajo de 3.000 dólares se vive de media poco más de 63; por encima de 30.000, unos 80. Y la línea de ajuste dice que, en ese año, duplicar la renta va con unos 3,7 años más de vida, frente a los 4,5 de 1990: la curva sigue subiendo y sigue aplanándose, exactamente lo que Preston había visto medio siglo antes.

Interactivo Cada círculo es un país; su posición, la renta por habitante y la esperanza de vida; su tamaño, la población; su color, la región. Mueve el año o pulsa «Reproducir» para ver moverse la nube entre 1990 y 2023. Pulsa un país para seguir su rastro; pulsa una región en la leyenda para apagarla. El botón de la escala muestra por qué la renta se dibuja en logaritmos.

Lo primero que enseña la figura es la escala. Con la renta en escala lineal, la mitad de los países del mundo se apelotona en el margen izquierdo y la curva parece una pared seguida de una meseta; con la renta en logaritmos, la misma nube se estira y la relación se vuelve casi una recta. Eso no es un truco gráfico, es el hallazgo: lo que importa para la esperanza de vida no es cuántos dólares más tiene un país sino en qué proporción es más rico, y mil dólares más cambian la vida en Etiopía y no cambian nada en Suiza. Angus Deaton, que ha hecho de la curva el hilo de su obra sobre la desigualdad, la dibuja siempre así, y señala que la pendiente casi constante en escala logarítmica es el hecho que cualquier teoría tiene que explicar.

Lo segundo es el movimiento. Al reproducir los años, la nube entera sube: casi todos los países viven más en 2023 que en 1990 con la renta que sea. Los que suben más deprisa son los que empezaron más abajo. Etiopía pasa de 45 años a 67 mientras su renta se triplica; India, de 59 a 72; China, de 68 a 78 con una renta que se multiplica por trece. La estela de un país seguido en la figura enseña además que el recorrido no es siempre a lo largo de la curva. Sudáfrica y Botsuana caen en los años noventa y dos mil, a renta constante o creciente, por la epidemia de sida, y vuelven a subir después con los antirretrovirales; Rusia baja tras 1991 y tarda quince años en recuperarse; Guinea Ecuatorial multiplica su renta por catorce con el petróleo y su esperanza de vida sube menos que la de vecinos mucho más pobres. Y en 2020 y 2021 la nube completa da un paso atrás, el de la pandemia de covid-19, que se ve mejor en la mediana: de 73,8 años en 2019 a 71,8 en 2021.

Lo tercero es la dispersión alrededor de la curva, que es donde Preston situó su argumento. Con rentas parecidas hay países separados por diez o quince años de vida. Costa Rica, con 26.000 dólares, vive más que Estados Unidos con 74.000. Nigeria y Marruecos, con unos 8.000 dólares cada uno, están a veinte años de distancia: 55 frente a 75. La renta no lo es todo, y lo que explica los residuos —vacunas, agua potable, educación de las madres, sistemas sanitarios públicos, tabaco, violencia— es lo que Preston quería señalar al observar que la curva se desplazaba hacia arriba con el tiempo: el conocimiento y las técnicas para no morirse se difunden con relativa independencia de la renta.

La discusión sobre la causalidad sigue abierta. Lant Pritchett y Lawrence Summers defendieron en 1996 que la relación es en buena medida causal en el sentido de la riqueza a la salud —«más rico es más sano»—, usando choques de renta que no dependían de la salud, y estimaron que una parte considerable de las muertes infantiles del mundo pobre se habrían evitado con el crecimiento que esos países no tuvieron. Deaton, en su revisión de 2003 y en El gran escape, matiza en las dos direcciones: la salud también produce renta —una población que vive más y enferma menos trabaja y aprende más—, y los grandes saltos históricos de la esperanza de vida, como la caída de la mortalidad infantil en Europa hacia 1900 o en los países pobres después de 1950, llegaron sobre todo con ideas baratas y no con crecimiento. Su lectura de la curva es que el desplazamiento vertical, y no el avance a lo largo de ella, es la historia principal del siglo XX.

La curva se ha convertido en la imagen más conocida del desarrollo humano gracias en parte a Hans Rosling, que la animó en el tiempo con las burbujas de Gapminder y la enseñó a millones de personas. La figura de esta página hace lo mismo con los datos abiertos del Banco Mundial y con dos advertencias que conviene no olvidar. La esperanza de vida de un país es una media que oculta enormes diferencias dentro de él, y la renta en paridad de poder adquisitivo es una estimación con márgenes amplios en los países que menos estadísticas producen. Aun así, la forma de la nube es robusta a todo eso, y lleva cincuenta años diciendo lo mismo: la renta compra años de vida, cada vez menos por dólar, y hay países que consiguen muchos más años de los que su renta paga.

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Fuentes

  1. Samuel H. PrestonThe Changing Relation between Mortality and Level of Economic DevelopmentPopulation Studies 29(2)1975
  2. Lant Pritchett y Lawrence H. SummersWealthier is HealthierJournal of Human Resources 31(4)1996
  3. Angus DeatonHealth, Inequality, and Economic DevelopmentJournal of Economic Literature 41(1)2003
  4. Angus DeatonThe Great Escape: Health, Wealth, and the Origins of InequalityPrinceton University Press, Princeton2013
  5. Banco MundialWorld Development Indicators: NY.GDP.PCAP.PP.KD, SP.DYN.LE00.IN, SP.POP.TOTLdata.worldbank.org, datos descargados el 4 de septiembre de 20262026
Sarasola, Josemari (2026). "La curva de Preston". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/la-curva-de-preston/

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