# Tutankamón y Howard Carter

- Sitio: Ikusmira — enciclopedia en castellano de ciencias sociales y humanidades
- URL canónica: https://ikusmira.org/p/tutankamon-y-howard-carter/
- Categoría: Arqueología
- Publicado: 2026-07-29
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
- Perfiles del autor: https://ekoizpen-zientifikoa.ehu.eus/investigadores/127490/detalle, https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=333202
- Política editorial (autoría, revisión, correcciones, financiación): https://ikusmira.org/politica-editorial/

La **tumba de Tutankamón** —la KV62 del Valle de los Reyes— fue encontrada por Howard Carter el 4 de noviembre de 1922, y su apertura se convirtió en el hallazgo arqueológico más famoso de la historia por una combinación que no se había dado antes: una tumba real casi intacta, una prensa de masas en su primera edad de oro y un fotógrafo profesional, Harry Burton, documentando cada paso en placas de vidrio. El descubrimiento fue un trabajo de años, no un golpe de suerte, y su celebridad es inseparable de la política egipcia del momento: tres años después de la revolución de 1919 y a unos meses de la independencia formal de 1922, la prensa egipcia leyó la tumba como lo que era, un tesoro nacional excavado con dinero de un aristócrata inglés.

Carter no era un académico. Había llegado a Egipto a los diecisiete años como dibujante, aprendió excavación con Flinders Petrie —el inventor de la arqueología de secuencia, que le enseñó que un fragmento anónimo en su capa vale más que un tesoro fuera de ella— y fue inspector jefe del Servicio de Antigüedades antes de quedarse sin empleo y pasarse al servicio privado de lord Carnarvon en 1907. Con Carnarvon excavó quince años en el Valle de los Reyes, agotando zona tras zona, hasta que en 1922 el mecenas quiso cerrar el grifo y Carter le pidió una última temporada. La escalera de la tumba apareció a los tres días de reanudar el trabajo, bajo las chozas de los obreros de la tumba de Ramsés VI, en el último triángulo sin excavar del valle.

![Fotografía antigua de dos hombres inclinados trabajando sobre una gran superficie decorada en el interior de una tumba](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/arqueologia/tutankamon-carter-callender.jpg)

*Carter y Arthur Callender durante el vaciado de la tumba, fotografiados por Harry Burton. La imagen resume el cambio de escala respecto a [Troya](https://ikusmira.org/p/troya-y-heinrich-schliemann): aquí ya no hay cientos de obreros sacando tierra sino dos especialistas desmontando una pieza con pinceles, y detrás de ellos un archivo fotográfico que documenta cada objeto *in situ* antes de tocarlo.*

El 26 de noviembre de 1922 Carter abrió un boquete en el tabique sellado de la antecámara, introdujo una vela y, a la pregunta de Carnarvon de si veía algo, contestó la frase que ha sobrevivido a todo: «sí, cosas maravillosas». La cámara funeraria se abrió en febrero de 1923 ante una veintena de invitados; dentro, cuatro capillas de madera dorada anidadas como muñecas rusas envolvían el sarcófago de cuarcita, los tres ataúdes —el más interno, de 110 kilos de oro macizo— y la momia con su máscara. El inventario llevó diez años: 5.398 objetos numerados por Carter, cada uno fotografiado por Burton, dibujado, estabilizado con parafina y celloidina por el químico Alfred Lucas en un laboratorio improvisado en la tumba de Seti II, y evacuado al museo de El Cairo por decauville. La rapidez era imposible y Carter no la buscó: ese trato con el objeto, lento y reversible en la medida de lo posible, es su legado técnico.

La tumba no estaba intacta: había sido saqueada dos veces poco después del entierro, vuelta a sellar por los guardianes de la necrópolis, y su suerte posterior fue la insignificancia del difunto. Tutankamón murió hacia 1323 a. C. a los diecinueve años, heredero incómodo de la revolución religiosa de su padre Akenatón, y sus sucesores —Ay, Horemheb— borraron su nombre de las listas reales para borrar la herejía entera. La tumba, pequeña y seguramente adaptada con prisas de una tumba no real, quedó cubierta por los escombros de construcción de la de Ramsés VI y, al faltar su nombre de las listas, nadie la buscó con éxito durante tres mil años. La fama del rey más célebre de Egipto es un accidente de la damnatio memoriae de sus enemigos.

![Fotografía de Carter con chaqueta clara y un capataz egipcio junto a un tabique semiderruido en un entarimado de madera](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/arqueologia/tutankamon-antecamara.jpg)

*Carter, a la derecha, junto a un capataz egipcio en uno de los tabiques de la tumba, fotografía de Burton de 1923. El entarimado de protección y el número de inventario pintado sobre el dintel —el 28— pertenecen ya a la arqueología moderna: el tabique no se derriba, se documenta y se desmonta.*

La leyenda de la maldición es un producto periodístico, no egipcio. No existe ninguna inscripción de maldición en la tumba; Carnarvon murió en abril de 1923 de una septicemia tras un corte al afeitarse sobre una picadura, y la prensa —con Arthur Conan Doyle declarando contra los «elementales»— fabricó el patrón de muertes encadenadas. Las cifras no lo sostienen: de las decenas de personas presentes en las aperturas, la inmensa mayoría vivió años o décadas, y el propio Carter murió en 1939, a los sesenta y cuatro años. La maldición contaba, en clave de ficción gótica, algo que la política contaba en serio: el malestar por un tesoro egipcio administrado por británicos.

La segunda vida de la tumba fue la de la ciencia y la de la gira. Las radiografías de 1968 descartaron la muerte por golpe en la nuca que la especulación había convertido en asesinato; el escáner de 2005 y los análisis de ADN de 2010 reconstruyeron una genealogía de matrimonios entre hermanos, restos de malaria y una fractura de pierna infectada como candidata a causa de muerte, con la reserva de que la momia, dañada en la antigüedad y maltratada por el desvendado de Carter, responde mal a las preguntas finas. Y entre 1972 y 1981 la exposición itinerante *Treasures of Tutankhamun* —1,7 millones de visitantes en el British Museum, colas de horas en París, Moscú y medio Estados Unidos— convirtió la máscara en el icono más reproducido de la arqueología y financió museos enteros. Egipto dejó de prestarla en 2011: la última gira fue también el final de una época, y la colección completa se reúne hoy en El Cairo para el Gran Museo Egipcio.

Ese malestar tenía causa. Hasta entonces la norma del Servicio de Antigüedades era la partage: quien financiaba la excavación se llevaba la mitad de los hallazgos. El gobierno egipcio de la época, sostenido por la calle nacionalista, impuso en 1922-24 la regla de que la tumba intacta lo quedaba entera en Egipto; Carter, que se consideró desposeído y trató a los inspectores egipcios como subalternos, llegó a cerrar la tumba con llave en 1924 en un pulso que perdió, y el vaciado se reanudó bajo bandera egipcia. La lección institucional del hallazgo no es la maldición sino el final de la partage: después de Tutankamón, la arqueología colonial en Egipto dejó de exportar sus tesoros. Y una comparación final que corrige la leyenda del hallazgo único: en 1939-40 Pierre Montet excavó en Tanis las tumbas intactas de los faraones de la XXI dinastía, con sus máscaras de oro y sus sarcófagos de plata, un hallazgo comparable que casi nadie recuerda —ocurrió al estallar la guerra, sin corresponsales y sin máquina de fama. Tutankamón no es el hallazgo más grande de la egiptología; es el que llegó justo cuando el mundo había aprendido a mirar.

[El desciframiento de la piedra de Rosetta](https://ikusmira.org/p/el-desciframiento-de-la-piedra-rosetta) – [Arqueología preventiva](https://ikusmira.org/p/arqueologia-preventiva) – [Patrimonio cultural](https://ikusmira.org/p/patrimonio-cultural) – [Tafonomía](https://ikusmira.org/p/tafonomia) – [Troya y Heinrich Schliemann](https://ikusmira.org/p/troya-y-heinrich-schliemann)

## Fuentes

- Howard Carter y Arthur C. Mace — *The Tomb of Tut·ankh·Amun*, Cassell (1923)
- T. G. H. James — *Howard Carter: The Path to Tutankhamun*, Kegan Paul (1992)
- Nicholas Reeves — *The Complete Tutankhamun: The King, the Tomb, the Royal Treasure*, Thames & Hudson (1990)
- Christina Riggs — *Treasured: How Tutankhamun Shaped a Century*, PublicAffairs (2021)
- Elliott Colla — *Conflicted Antiquities: Egyptology, Egyptomania, Egyptian Modernity*, Duke University Press (2007)

---

Cómo citar: Sarasola, Josemari (2026). «Tutankamón y Howard Carter». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/tutankamon-y-howard-carter/
Índice del sitio para modelos: https://ikusmira.org/llms.txt
