# La teoría de las ventanas rotas

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- Categoría: Sociología
- Publicado: 2026-04-10
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
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La **teoría de las ventanas rotas** sostiene que el desorden visible de un lugar, cristales rotos, pintadas, basura, borrachos en la calle, mendicidad agresiva, es una señal de que a nadie le importa, y que esa señal atrae más desorden y, con el tiempo, delitos graves. Si una ventana rota no se repara, pronto estarán rotas todas las demás; si una comunidad tolera las infracciones pequeñas, acaba perdiendo el control de las grandes. La formularon en 1982 el politólogo **James Q. Wilson** y el criminólogo **George Kelling** en un artículo de la revista *The Atlantic*, y pocas ideas de las ciencias sociales han tenido tanta influencia práctica: inspiró el modelo policial de Nueva York en los años noventa, se exportó a medio mundo y lleva cuarenta años en el centro de la discusión sobre qué debe hacer la policía.

El punto de partida era un experimento de **Philip Zimbardo**, el psicólogo del [experimento de la cárcel de Stanford](https://ikusmira.org/p/el-experimento-de-la-carcel-de-stanford/). En 1969 dejó un coche sin matrícula y con el capó levantado en una calle del Bronx y otro igual en Palo Alto, California. El del Bronx fue desvalijado en diez minutos, por una familia bien vestida primero, y en un día no quedaba nada de valor; el de Palo Alto estuvo una semana intacto, hasta que el propio Zimbardo le dio un martillazo. Entonces los vecinos se unieron y en pocas horas lo destrozaron. Wilson y Kelling leyeron en ello que la conducta no depende tanto del tipo de gente como de la señal que da el entorno: una vez que algo parece abandonado, la norma deja de regir para todos. El artículo proponía que la policía dejara de medirse solo por los delitos graves y volviera a patrullar a pie, a conocer el barrio y a hacer cumplir las normas de convivencia, porque el miedo de los vecinos nace del desorden cotidiano y no de las estadísticas de homicidios.



La idea encontró su ejecutor en **William Bratton**. Como jefe de la policía del metro de Nueva York en 1990 asesorado por el propio Kelling, hizo detener a los que saltaban el torno y limpiar cada vagón pintado antes de volver a ponerlo en servicio; muchos de los detenidos por no pagar llevaban armas o tenían órdenes de busca, y el delito en el metro cayó. Nombrado comisionado de toda la ciudad en 1994 por el alcalde Rudolph Giuliani, extendió el método: multas y detenciones por beber en la calle, orinar en público, limpiar parabrisas sin permiso o hacer ruido, junto con un sistema estadístico, CompStat, que exigía resultados a cada comisaría. Los homicidios en Nueva York pasaron de 2.245 en 1990 a 649 en 2001, y la ciudad, que había sido símbolo de decadencia urbana, se convirtió en el ejemplo que alcaldes de todo el mundo querían copiar.

El problema es que el delito cayó en todo Estados Unidos en los mismos años, también en ciudades que no cambiaron de política, y separar lo que hizo la policía de lo que habría pasado de todos modos ha resultado muy difícil. El economista Steven Levitt atribuyó en 2004 la caída nacional a cuatro factores, más policías, más presos, el fin de la epidemia del *crack* y la legalización del aborto dos décadas antes, y situó las ventanas rotas entre las explicaciones sin respaldo. Bernard Harcourt y Jens Ludwig revisaron en 2006 los datos de Nueva York y los de un experimento en cinco ciudades que trasladó a miles de familias de barrios degradados a otros ordenados. Los barrios con más detenciones por desorden fueron también los que más habían subido en la ola anterior, así que buena parte de la caída era [regresión a la media](https://ikusmira.org/p/la-regresion-a-la-media/), y las familias trasladadas no delinquieron menos por vivir entre ventanas enteras. El metaanálisis de Braga, Welsh y Schnell de 2015, que reunió treinta estudios, encontró un efecto real pero modesto, y con una distinción importante: las intervenciones que trabajaban con la comunidad para arreglar los problemas del lugar reducían el delito; las que se limitaban a multar y detener por faltas menores, apenas.



La parte psicológica de la teoría, en cambio, ha salido bien parada. En 2008, Kees Keizer y sus colegas de la Universidad de Groninga montaron seis experimentos de campo en calles holandesas. En un callejón con las paredes limpias, el 33% de los ciclistas tiraba al suelo un folleto que encontraba en el manillar; en el mismo callejón lleno de pintadas, el 69%. Un sobre con un billete de cinco euros visible, asomando de un buzón, lo robaba el 13% de los transeúntes si el buzón estaba limpio y el 27% si estaba pintarrajeado y rodeado de basura. Ver una norma incumplida hace más probable que uno incumpla otras, aunque no tengan nada que ver. El mecanismo que Wilson y Kelling intuyeron existe; lo que no está claro es que la mejor respuesta sea la policía.

Porque la aplicación tuvo un coste que el artículo de 1982 no previó. La vigilancia de las faltas menores recayó de forma abrumadora sobre los barrios pobres y sobre los jóvenes negros y latinos, y la práctica de parar y cachear a millones de personas, declarada inconstitucional por un tribunal federal en 2013, dejó una desconfianza duradera hacia la policía. En 2014, Eric Garner murió en Staten Island mientras varios agentes lo detenían por vender cigarrillos sueltos, el tipo de infracción que la teoría proponía perseguir. Kelling, antes de morir en 2019, lamentó que su idea se hubiera convertido en una política de detenciones masivas. La sociología ya sabía, desde la [teoría del etiquetado](https://ikusmira.org/p/teoria-del-etiquetado/), que tratar a alguien como delincuente por una falta menor es una buena manera de fabricar uno. Una ventana rota es una señal, y la teoría tenía razón en eso; la pregunta que sigue abierta es si hay que responder arreglando la ventana o deteniendo a quien pasa por delante.

[El control social](https://ikusmira.org/p/control-social/) – [Anomia](https://ikusmira.org/p/anomia/) – [La teoría del etiquetado](https://ikusmira.org/p/teoria-del-etiquetado/) – [La Escuela de Chicago](https://ikusmira.org/p/la-escuela-de-chicago/) – [Pánico moral](https://ikusmira.org/p/panico-moral/) – [Beccaria y De los delitos y de las penas](https://ikusmira.org/p/beccaria-de-los-delitos-y-de-las-penas/)

## Fuentes

- James Q. Wilson y George L. Kelling — *Broken Windows: The Police and Neighborhood Safety*, The Atlantic Monthly 249 (3), 29-38 (1982) — https://www.theatlantic.com/magazine/archive/1982/03/broken-windows/304465/
- Kees Keizer, Siegwart Lindenberg y Linda Steg — *The Spreading of Disorder*, Science 322 (5908), 1681-1685 (2008) — https://doi.org/10.1126/science.1161405
- Bernard E. Harcourt y Jens Ludwig — *Broken Windows: New Evidence from New York City and a Five-City Social Experiment*, University of Chicago Law Review 73 (1), 271-320 (2006) — https://chicagounbound.uchicago.edu/uclrev/vol73/iss1/9/
- Anthony A. Braga, Brandon C. Welsh y Cory Schnell — *Can Policing Disorder Reduce Crime? A Systematic Review and Meta-analysis*, Journal of Research in Crime and Delinquency 52 (4), 567-588 (2015) — https://doi.org/10.1177/0022427815576576
- Steven D. Levitt — *Understanding Why Crime Fell in the 1990s: Four Factors that Explain the Decline and Six that Do Not*, Journal of Economic Perspectives 18 (1), 163-190 (2004) — https://doi.org/10.1257/089533004773563485

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Cómo citar: Sarasola, Josemari (2026). «La teoría de las ventanas rotas». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/teoria-de-las-ventanas-rotas/
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