# Sacco y Vanzetti y la bala III

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- Categoría: Derecho
- Publicado: 2026-06-30
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
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El caso de **Sacco y Vanzetti** suele contarse como una historia con un solo final posible: dos inmigrantes anarquistas, un juez que los despreciaba, un país en pleno pánico rojo y una ejecución que el mundo entero vivió como un crimen de Estado. Casi todo eso es cierto. Lo que la versión corta omite es que el proceso tenía en el centro una prueba física, una bala, que ha sido examinada cuatro veces en un siglo con técnicas cada vez mejores, y que su resultado es más incómodo de lo que les gustaría tanto a los defensores de la inocencia como a quienes creen que el juicio fue justo.

El 15 de abril de 1920, en South Braintree, Massachusetts, dos hombres armados asaltaron a Frederick Parmenter y Alessandro Berardelli, pagador y guarda de una fábrica de calzado, que llevaban a pie las nóminas de la semana, unos quince mil dólares. Los dos murieron a tiros y los atracadores huyeron en un coche con varios cómplices. Tres semanas después, el 5 de mayo, la policía detuvo en un tranvía de Brockton a Nicola Sacco, obrero de una fábrica de zapatos, y a Bartolomeo Vanzetti, vendedor ambulante de pescado. Los dos iban armados, Sacco con una pistola Colt del calibre 32 y una veintena de cartuchos en los bolsillos, Vanzetti con un revólver, y los dos mintieron en los primeros interrogatorios sobre sus armas y sus actividades.

![Fotografía en blanco y negro de dos hombres sentados, trajeados y esposados entre sí; el de la izquierda con un gran bigote y el de la derecha más delgado y con pajarita](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/derecho/sacco-vanzetti-esposados.jpg)

*Vanzetti, a la izquierda, y Sacco, esposados, en una fotografía de 1923 tomada durante uno de los recursos ante el tribunal de Dedham. Pasaron siete años en prisión entre la condena y la ejecución.*

Esas mentiras fueron el núcleo de lo que la acusación llamó «conciencia de culpa». La defensa dio otra explicación, que también era verdad: los dos militaban en el círculo del anarquista Luigi Galleani, cuyos seguidores habían puesto bombas en 1919, y dos días antes su compañero Andrea Salsedo había muerto al caer desde un piso catorce de Nueva York bajo custodia federal. Dos anarquistas armados detenidos en pleno año de redadas Palmer tenían motivos para mentir que no pasaban por el atraco. El juicio se celebró en Dedham entre mayo y julio de 1921, presidido por el juez Webster Thayer, que fuera de la sala llamó a los acusados «esos bastardos anarquistas», según declaró después bajo juramento un testigo. El jurado los declaró culpables de asesinato en primer grado el 14 de julio.

La prueba central contra Sacco era la bala que mató a Berardelli, una de las cuatro que le extrajeron, marcada por el médico forense con un número romano: la bala III. La acusación presentó a dos peritos. Uno de ellos, el capitán William Proctor, de la policía estatal, dijo que la bala era «compatible» con haber sido disparada por la pistola de Sacco. La palabra se eligió con cuidado. Años después Proctor firmó una declaración jurada en la que explicaba que el fiscal le había preguntado de manera que pudiera contestar así, y que si le hubieran preguntado directamente si la bala salió de esa pistola habría dicho que no lo sabía. El jurado oyó «compatible» y entendió «idéntica».

La segunda duda llegó en 1925, cuando un preso condenado por otro asesinato, Celestino Madeiros, confesó haber participado en el atraco de South Braintree con la banda de los hermanos Morelli, de Providence, y dijo que Sacco y Vanzetti no estaban allí. Thayer rechazó todas las mociones para un nuevo juicio, y el Tribunal Supremo de Massachusetts, que solo podía revisar si el juez había abusado de su discrecionalidad, no las pruebas, confirmó una y otra vez. En marzo de 1927 Felix Frankfurter, profesor de Harvard y futuro juez del Tribunal Supremo federal, publicó en *The Atlantic Monthly* un análisis del sumario que convirtió el caso en causa de juristas. El gobernador Alvan Fuller nombró un comité presidido por el rector de Harvard, Abbott Lawrence Lowell, que en julio concluyó que el juicio había sido justo.

![Fotografía en blanco y negro de una multitud de hombres con gorra en una explanada, con una gran pancarta que dice Pour sauver Sacco et Vanzetti, tous en grève demain](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/derecho/sacco-vanzetti-vincennes.jpg)

*Manifestación en el bosque de Vincennes, París, el 7 de agosto de 1927: «Para salvar a Sacco y Vanzetti, todos a la huelga mañana». Hubo protestas en Buenos Aires, Montevideo, Londres, Ginebra y Tokio, y atentados con bomba contra varias representaciones estadounidenses.*

Fue entonces cuando entró en el caso la balística moderna. En junio de 1927 Calvin Goddard, uno de los fundadores de la identificación de armas de fuego, llevó a Dedham un microscopio de comparación, un instrumento que permite ver dos balas a la vez en el mismo campo visual. Disparó balas de prueba con la Colt de Sacco y las comparó con la bala III y con un casquillo recogido en el lugar del crimen. Concluyó que la bala III había salido de esa pistola. Un perito de la defensa que miró por el microscopio aquel día, Augustus Gill, del MIT, dijo haberlo visto también, aunque luego se retractó a medias. Sacco y Vanzetti fueron ejecutados en la silla eléctrica de la prisión de Charlestown en la madrugada del 23 de agosto de 1927.

La prueba se repitió dos veces más. En 1961 dos expertos, Jac Weller y Frank Jury, examinaron de nuevo la bala y el casquillo a petición del periodista Francis Russell y llegaron a la misma conclusión que Goddard. En 1983, un equipo del laboratorio de la policía estatal de Massachusetts, con expertos externos y técnicas de comparación ya muy maduras, volvió a atribuir la bala III y el casquillo W a la Colt de Sacco. Russell, que había empezado su investigación convencido de la inocencia de los dos, terminó escribiendo en 1986 que Sacco era probablemente culpable y Vanzetti probablemente inocente. Se apoyaba también en testimonios de dentro del movimiento: el anarquista Carlo Tresca le había dicho al escritor Max Eastman que Sacco era culpable y Vanzetti no, y en 2005 salió a la luz una carta de 1929 en la que Upton Sinclair contaba que Fred Moore, el primer abogado de la defensa, le había confesado que los dos lo eran. Son testimonios de oídas, y Moore había roto con sus clientes en malos términos.

![Fotografía de una calle con una multitud y varios hombres que sacan un féretro de un local con un rótulo de funeraria hacia un coche fúnebre](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/derecho/sacco-vanzetti-feretros.jpg)

*Salida de los féretros de la funeraria Langone, en el North End de Boston, el 28 de agosto de 1927. Unas doscientas mil personas vieron pasar el cortejo, y la policía cortó varias veces el paso a la comitiva.*

Eso no cierra el caso, y aquí está lo interesante. William Young y David Kaiser publicaron en 1985 un estudio que sostenía que la bala III probablemente no era la que se extrajo del cuerpo de Berardelli: las marcas de identificación que el forense grabó en la base de las cuatro balas no son iguales en la III que en las otras, y los registros policiales dejan huecos en la cadena de custodia entre 1920 y el juicio. Si alguien sustituyó la bala por otra disparada con la pistola de Sacco después de su detención, todas las comparaciones posteriores, por perfectas que fueran, habrían confirmado un montaje. James Starrs, profesor de derecho y ciencia forense, revisó toda la documentación balística en 1986 y concluyó que la bala III salió de la pistola de Sacco y que la hipótesis de la sustitución no podía probarse, aunque tampoco descartarse por completo.

La lección jurídica es doble. Por un lado, la condena se obtuvo con un juicio que hoy no resistiría ninguna revisión: un juez hostil, un perito cuyas palabras se usaron para decir lo que él no decía, la ideología de los acusados convertida en prueba y un sistema de recursos que no permitía a nadie reexaminar los hechos. Por otro, que un juicio sea injusto no convierte en inocente al acusado, y que una prueba sea sólida en el laboratorio no la hace fiable si no se puede garantizar de dónde viene. En 1977 el gobernador Michael Dukakis firmó una proclama que no declaraba inocentes a Sacco y Vanzetti, porque eso no estaba en su mano, sino que cualquier estigma debía borrarse de sus nombres porque no habían tenido un juicio justo. Es probablemente la única conclusión que ha resistido cien años de pruebas.

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## Fuentes

- Felix Frankfurter — *The Case of Sacco and Vanzetti: A Critical Analysis for Lawyers and Laymen*, Little, Brown and Company, Boston (antes en The Atlantic Monthly, marzo de 1927) (1927)
- The Sacco-Vanzetti Case — *Transcript of the Record of the Trial of Nicola Sacco and Bartolomeo Vanzetti in the Courts of Massachusetts and Subsequent Proceedings, 1920-7*, Henry Holt, Nueva York (6 vols.) (1928)
- G. Louis Joughin y Edmund M. Morgan — *The Legacy of Sacco and Vanzetti*, Harcourt, Brace, Nueva York (reed. Princeton University Press, 2015) (1948) — https://doi.org/10.1515/9781400868650
- Francis Russell — *Tragedy in Dedham: The Story of the Sacco-Vanzetti Case*, McGraw-Hill, Nueva York (1962)
- Francis Russell — *Sacco & Vanzetti: The Case Resolved*, Harper & Row, Nueva York (1986)
- William Young y David E. Kaiser — *Postmortem: New Evidence in the Case of Sacco and Vanzetti*, University of Massachusetts Press, Amherst (1985)
- James E. Starrs — *Once More Unto the Breech: The Firearms Evidence in the Sacco and Vanzetti Case Revisited, Part I*, Journal of Forensic Sciences, 31(2), 630-654 (1986) — https://doi.org/10.1520/jfs12296j
- James E. Starrs — *Once More Unto the Breech: The Firearms Evidence in the Sacco and Vanzetti Case Revisited, Part II*, Journal of Forensic Sciences, 31(3), 1050-1078 (1986) — https://doi.org/10.1520/jfs11114j
- Michael S. Dukakis — *Proclamation: Nicola Sacco and Bartolomeo Vanzetti Memorial Day*, Commonwealth of Massachusetts, 23 de agosto de 1977 (1977)
- Bruce Watson — *Sacco and Vanzetti: The Men, the Murders, and the Judgment of Mankind*, Viking, Nueva York (2007)
- Moshik Temkin — *The Sacco-Vanzetti Affair: America on Trial*, Yale University Press, New Haven (2009) — https://doi.org/10.12987/9780300156171
- Joseph B. Kadane y David A. Schum — *A Probabilistic Analysis of the Sacco and Vanzetti Evidence*, Wiley, Nueva York (1996)

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Cómo citar: Sarasola, Josemari (2026). «Sacco y Vanzetti y la bala III». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/sacco-y-vanzetti-y-la-bala-iii/
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