# Pompeya y los vaciados de Fiorelli

- Sitio: Ikusmira — enciclopedia en castellano de ciencias sociales y humanidades
- URL canónica: https://ikusmira.org/p/pompeya-y-los-vaciados-de-fiorelli/
- Categoría: Arqueología
- Publicado: 2025-01-21
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
- Perfiles del autor: https://ekoizpen-zientifikoa.ehu.eus/investigadores/127490/detalle, https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=333202
- Política editorial (autoría, revisión, correcciones, financiación): https://ikusmira.org/politica-editorial/

Las excavaciones de Pompeya llevaban más de un siglo en marcha, desde su redescubrimiento accidental en 1748, cuando en 1863 Giuseppe Fiorelli asumió la dirección de los trabajos y cambió de raíz el método. Hasta entonces, las excavaciones se habían planteado como una caza de objetos valiosos para museos y coleccionistas reales (frescos, estatuas, joyas), con poca atención a la estratigrafía o al contexto; los huecos irregulares que a veces aparecían en la capa de ceniza endurecida, allí donde un cuerpo humano se había descompuesto dejando un molde negativo de su forma, se rellenaban sin más o se destruían al seguir cavando. Fiorelli, formado como numismático y bibliotecario antes que como arqueólogo de campo, fue el primero en entender que esos huecos eran en realidad moldes naturales, tan precisos como un molde de escultura, y que podían rellenarse con yeso líquido antes de retirar la ceniza circundante.



La técnica, hoy conocida simplemente como «método Fiorelli», consistía en localizar una cavidad en la capa de piroclastos endurecida (el material expulsado por el Vesubio en la erupción del año 79), perforarla con cuidado, inyectar yeso de París a través del agujero y dejarlo fraguar antes de retirar la ceniza que lo rodeaba, dejando al descubierto un vaciado que reproducía con un detalle asombroso la postura final de la víctima: la ropa, los pliegues de la piel, incluso las expresiones faciales en los casos mejor conservados. El primer grupo vaciado con este método, en 1863, representaba a una familia de cuatro miembros sorprendida en plena huida; desde entonces se han obtenido más de un centenar de vaciados humanos y varios de animales, el más célebre de los cuales es el de un perro encadenado que murió retorciéndose, incapaz de escapar de su collar, en la llamada Casa de Orfeo.



El método convirtió Pompeya en algo distinto de una ruina monumental: un archivo involuntario del instante exacto de una catástrofe, capaz de transmitir información que ningún fresco ni ninguna inscripción podían ofrecer. Los vaciados muestran a gente cubriéndose la boca con la ropa, abrazando a otros, sentada con resignación o en plena carrera; el fotógrafo napolitano Giorgio Sommer documentó sistemáticamente los vaciados desde los años 1870 y difundió esas imágenes por toda Europa, convirtiendo lo que hasta entonces era un yacimiento arqueológico más en un fenómeno de cultura popular que todavía hoy atrae a millones de visitantes al año.



Las técnicas posteriores han refinado y, en parte, corregido el legado de Fiorelli. En los años noventa se empezó a sustituir el yeso opaco por resina transparente en los nuevos vaciados, lo que permite ver los huesos reales conservados dentro del molde sin destruirlo; y la antropóloga forense Estelle Lazer, al reexaminar en los años 2000 los esqueletos y vaciados antiguos con técnicas modernas, desmontó buena parte de las narrativas dramáticas que se habían construido sobre ellos sin base científica sólida, como la identificación popular (nunca demostrada) de ciertos grupos de vaciados como familias nucleares o esclavos encadenados por sus dueños en el momento de morir: el estudio óseo real no siempre respalda esas historias, construidas más por la imaginación romántica del siglo XIX que por el análisis forense. Lo que no ha perdido vigencia es la intuición original de Fiorelli: que un hueco en la ceniza, antes de pulverizarse bajo la pala de un excavador impaciente, podía ser la fotografía más fiel jamás tomada de un desastre antiguo.

## Fuentes

- Giuseppe Fiorelli — *Gli scavi di Pompei dal 1861 al 1872*, Tipografia Italiana (1873) — https://archive.org/details/gri_33125008596427
- Eugene Dwyer — *Pompeii's Living Statues: Ancient Roman Lives Stolen from Death*, University of Michigan Press (2010)
- Joanne Berry — *The Complete Pompeii*, Thames and Hudson (2007)
- Estelle Lazer — *Resurrecting Pompeii*, Routledge (2009)

---

Cómo citar: Sarasola, Josemari (2025). «Pompeya y los vaciados de Fiorelli». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/pompeya-y-los-vaciados-de-fiorelli/
Índice del sitio para modelos: https://ikusmira.org/llms.txt
