# La modernidad líquida

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- Categoría: Sociología
- Publicado: 2024-08-06
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
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La **modernidad líquida** (en inglés, *liquid modernity*) es el nombre que el sociólogo polaco **Zygmunt Bauman** dio a la forma que adopta la vida social en las sociedades ricas desde finales del siglo XX: un mundo en el que nada conserva su forma durante mucho tiempo, ni el empleo, ni la pareja, ni el lugar de residencia, ni la identidad, y en el que las personas deben adaptarse sin descanso a condiciones que cambian antes de que hayan podido acostumbrarse a ellas. Bauman presentó la idea en el libro del mismo título, publicado en 2000, y la convirtió después en una serie de ensayos sobre el amor, la vida, el miedo y los tiempos líquidos que le dieron una enorme popularidad fuera de la universidad.

Bauman nació en Poznań en 1925 en una familia judía, huyó con ella a la Unión Soviética en 1939, combatió en el ejército polaco formado allí y fue profesor en la Universidad de Varsovia hasta que la campaña antisemita del régimen comunista en 1968 lo expulsó del país. Se instaló en la Universidad de Leeds, en Inglaterra, donde enseñó hasta su jubilación y vivió hasta su muerte, en 2017. Antes de la metáfora líquida había escrito sobre el Holocausto como producto de la racionalidad moderna, en *Modernidad y Holocausto* (1989), y sobre la posmodernidad, un término que acabó abandonando porque le parecía que sugería un final de la modernidad que no se había producido.

La imagen de partida procede del *Manifiesto comunista* de 1848, donde Marx y Engels escribieron que en la época burguesa «todo lo estamental y estancado se evapora», una frase que suele citarse como «todo lo sólido se desvanece en el aire». Bauman argumentaba que la modernidad siempre había consistido en fundir lo sólido: las lealtades tradicionales, los gremios, los estamentos, las costumbres heredadas. Pero la **modernidad sólida** de los siglos XIX y XX lo hacía para construir sólidos nuevos y mejores, más racionales y duraderos: el Estado nación, la fábrica fordista con empleos para toda la vida, la familia nuclear, los sindicatos, los partidos de masas. La **modernidad líquida** ya no aspira a esa nueva solidez. El cambio constante no es una etapa de transición hacia un orden estable, sino el estado normal de las cosas.

Esa fluidez tiene, según Bauman, varias caras. En el **trabajo**, la carrera laboral en una misma empresa ha dejado paso a contratos breves, proyectos, reciclaje permanente y la amenaza constante de quedarse obsoleto; el capital puede trasladarse de un país a otro con un clic, mientras que los trabajadores están atados a un lugar. En el **amor**, las relaciones se viven como conexiones que pueden establecerse y cortarse con facilidad, con la ventaja de la libertad y el precio de la inseguridad, y Bauman comparaba las citas por internet con la compra por catálogo. En la **identidad**, las personas ya no heredan un lugar en el mundo sino que deben construirlo y reconstruirlo, como un proyecto que nunca se termina, a menudo a través del consumo. Y en la **comunidad**, los vínculos estables del barrio o la parroquia se sustituyen por grupos efímeros que se reúnen alrededor de un acontecimiento o de una afición y se disuelven después.

El trasfondo de todo ello es la [globalización](https://ikusmira.org/p/globalizacion-social), a la que Bauman dedicó un libro en 1998. En él propuso una imagen que se ha citado mucho: la de los **turistas** y los **vagabundos**. En un mundo en movimiento, los turistas son quienes se desplazan porque quieren, con los recursos para elegir dónde vivir, trabajar o invertir; los vagabundos son quienes se desplazan porque no tienen otro remedio, como los migrantes económicos y los refugiados, o quienes se quedan inmóviles en lugares de los que el capital se ha ido. La movilidad, argumentaba, se ha convertido en el principal factor de estratificación social, y la libertad de unos se paga con la incertidumbre de otros.

La modernidad líquida no es, para Bauman, un mundo más libre sin más. La **individualización**, que libera a las personas de las ataduras tradicionales, les carga también con la responsabilidad de resolver por sí solas problemas que tienen causas colectivas: quien pierde el empleo en una deslocalización recibe el consejo de reciclarse, como si la culpa fuera suya. Bauman hablaba de «soluciones biográficas a contradicciones sistémicas», una expresión que tomó de su colega alemán **Ulrich Beck**, con quien compartía muchos diagnósticos. El resultado, según él, es una ansiedad difusa, un miedo sin objeto claro que la política ya no sabe canalizar, porque el poder real se ha desplazado a flujos económicos globales mientras que la política sigue atada al territorio de los Estados.

Sus diagnósticos coinciden con los de otros sociólogos de la época. El estadounidense **Richard Sennett** describió en *La corrosión del carácter* (1998) cómo la flexibilidad laboral impedía a los trabajadores construir un relato coherente de su propia vida, y Beck y **Anthony Giddens** hablaron de una modernidad reflexiva en la que las instituciones y las personas se ven obligadas a revisar constantemente sus decisiones. A diferencia de ellos, Bauman escribía de forma ensayística, con metáforas, ejemplos literarios y referencias a la cultura popular, y casi sin datos propios. Esa fue también la base de las críticas: sus detractores le reprocharon una visión nostálgica de la modernidad sólida, que olvidaba sus propias exclusiones, como la de las mujeres confinadas en el hogar, y una tendencia a generalizar a partir de las clases medias europeas. También se le reprochó repetirse de un libro a otro.

Aun así, pocas expresiones sociológicas de las últimas décadas han tenido tanta difusión. La modernidad líquida se usa hoy para hablar de las aplicaciones de citas, del [trabajo de plataforma](https://ikusmira.org/p/el-trabajo-de-plataforma), de la fugacidad de las modas en las redes sociales o de la [soledad conectada](https://ikusmira.org/p/la-soledad-conectada), y la idea de que la incertidumbre se ha convertido en la condición normal de la vida es un diagnóstico que muchos lectores reconocen como propio.

[Globalización social](https://ikusmira.org/p/globalizacion-social) – [Individualización](https://ikusmira.org/p/individualizacion-sociologia) – [Sociedad del riesgo](https://ikusmira.org/p/sociedad-del-riesgo) – [Consumismo](https://ikusmira.org/p/consumismo) – [Sociedad postindustrial](https://ikusmira.org/p/sociedad-postindustrial-sociedad-posindustrial) – [Cambio social](https://ikusmira.org/p/cambio-social)

## Fuentes

- Zygmunt Bauman — *Globalization: The Human Consequences*, Polity Press, Cambridge (1998)
- Zygmunt Bauman — *Liquid Modernity*, Polity Press, Cambridge (2000)
- Zygmunt Bauman — *Liquid Love: On the Frailty of Human Bonds*, Polity Press, Cambridge (2003)
- Zygmunt Bauman — *Liquid Life*, Polity Press, Cambridge (2005)
- Karl Marx y Friedrich Engels — *Manifest der Kommunistischen Partei*, Londres (1848)
- Richard Sennett — *The Corrosion of Character: The Personal Consequences of Work in the New Capitalism*, W. W. Norton, Nueva York (1998)
- Ulrich Beck y Elisabeth Beck-Gernsheim — *Individualization: Institutionalized Individualism and Its Social and Political Consequences*, Sage, Londres (2002)

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Cómo citar: Sarasola, Josemari (2024). «La modernidad líquida». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/modernidad-liquida/
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