# Las vírgenes juramentadas de los Balcanes

- Sitio: Ikusmira — enciclopedia en castellano de ciencias sociales y humanidades
- URL canónica: https://ikusmira.org/p/las-virgenes-juramentadas-de-los-balcanes/
- Categoría: Antropología
- Publicado: 2026-09-06
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
- Perfiles del autor: https://ekoizpen-zientifikoa.ehu.eus/investigadores/127490/detalle, https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=333202
- Política editorial (autoría, revisión, correcciones, financiación): https://ikusmira.org/politica-editorial/

En las montañas del norte de Albania, Kosovo y Montenegro existió hasta ayer una figura que desmonta de un golpe la idea de que cruzar el género tiene que ver con el deseo: la **burrneshë** o virgen juramentada. Una mujer prestaba ante los ancianos de la aldea un juramento de castidad perpetua y, a partir de ese momento, vivía como hombre —ropa, armas, nombre masculino, tabaco, asiento en el consejo de varones— con el reconocimiento pleno de la comunidad. Nadie fingía nada: todos sabían quién era, y precisamente por eso el cambio funcionaba.

![Fotografía de 1929 de dos personas en el campo, una de ellas con gorro y ropa masculina, la otra con vestido tradicional](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/antropologia/sx-burr-mirdita.jpg)

*«Vírgenes juramentadas en Mirdita», fotografía de Carleton Coon, 1929. El antropólogo estadounidense recorrió las montañas gegas a finales de los años veinte y dejó el registro fotográfico más sistemático de la institución. La ropa y el gorro son masculinos, y la comunidad los leía exactamente así.*

La institución solo se entiende dentro del **Kanun de Lekë Dukagjini**, el derecho consuetudinario que rigió esas montañas durante siglos y que el sacerdote franciscano Shtjefën Gjeçovi puso por escrito en 1.262 artículos, publicados póstumamente en Shkodër en 1933. El Kanun es estrictamente patrilineal y patrilocal: la casa y la tierra pasan de padre a hijo varón, la mujer se traslada al casarse a la casa del marido y no hereda. En ese sistema, una familia sin hijos varones se enfrenta a la extinción del linaje y a la pérdida del patrimonio, y una novia que rompe un compromiso pactado provoca una ofensa al honor de la otra casa que puede desembocar en *gjakmarrja*, la venganza de sangre.

La virgen juramentada es la solución que el propio sistema previó para esos dos callejones. En el primer caso, una hija asume el papel del hijo que no hubo y encabeza la casa. En el segundo, el juramento de castidad —irrevocable y público— cancela el matrimonio sin insultar a nadie, porque la mujer no rechaza a ese marido: renuncia a todos. Es un mecanismo de escape que no cuestiona la norma sino que la salva, y esa es la clave de su aceptación: el Kanun no admite mujeres que dirijan casas, pero admite que alguien deje de contar como mujer.

![Fotografía de principios del siglo XX de un grupo de hombres de las montañas albanesas con gorros blancos y armas al cinto](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/antropologia/sx-burr-skreli.jpg)

*Hombres de la tribu Skreli, hacia 1906. El mundo en el que la burrneshë ocupaba su lugar: sociedad de linajes, armas al cinto y un código de honor que regulaba desde la herencia hasta la hospitalidad. Ser hombre allí no era un dato del cuerpo sino un conjunto de derechos y obligaciones, y por eso podía transferirse.*

El detalle que más ha interesado a la teoría es el **precio de sangre**. El Kanun tasa la vida: la venganza por un varón asesinado exige una vida a cambio, y la de una mujer vale la mitad. Varias fuentes recogen que la burrneshë pasaba a valer como hombre a estos efectos, es decir, que el cambio de estatus se inscribía en la contabilidad jurídica de la sangre y no solo en la etiqueta social. Mildred Dickemann interpretó la institución en clave de estrategia familiar: no un fenómeno de identidad sino una respuesta racional a una estructura de herencia que castiga la ausencia de varones.

Aquí está lo que hace el caso decisivo para el estudio comparado. La condición de la transformación es la **renuncia sexual absoluta**: la burrneshë no toma marido ni mujer, no tiene descendencia y no se le atribuye deseo alguno. Los etnógrafos que preguntaron por ello —Durham en 1909, Young en los años noventa— recogieron respuestas uniformes de perplejidad: la pregunta por la orientación no tiene sentido dentro del sistema. No hay aquí una identidad que expresar ni un deseo que satisfacer; hay un puesto vacante en una estructura de parentesco y alguien que lo ocupa. Género y sexualidad, que nuestro vocabulario mantiene pegados, aparecen aquí completamente separados.

![Fotografía de 1908 de una persona con ropa clara y cinturón, de pie en un terreno pedregoso de montaña](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/antropologia/sx-burr-durham-2532.jpg)

*Fotografía tomada por Edith Durham en las montañas albanesas en mayo de 1908. Durham viajó sola por la región durante años y publicó *High Albania* en 1909; su descripción de las vírgenes juramentadas fue la primera que llegó al público europeo, y su trabajo de campo sigue siendo la fuente más citada sobre la vida cotidiana del Kanun.*

Conviene además desactivar la lectura emancipatoria, que es la primera que se le ocurre a un lector actual. René Gremaux documentó en los años noventa casos serbios y montenegrinos —la institución no era solo albanesa ni solo católica, se encuentra también entre ortodoxos y musulmanes de la región— en los que la decisión no la tomó la interesada: eran padres sin hijos varones que criaban a una hija como niño desde pequeña, con ropa y nombre masculinos, sin que mediara elección alguna. En otros casos la iniciativa sí fue propia, y en las entrevistas del siglo XX aparece la satisfacción de quien ha ejercido una autoridad que ninguna otra mujer de su aldea tenía. Las dos cosas conviven en el mismo archivo, y quedarse con una sola lo falsea: la burrneshë podía ser una salida individual o una imposición familiar, y en ambos supuestos el precio era el mismo, renunciar de por vida al matrimonio y a los hijos.

La segunda lección es sobre **qué hace falta para que un cambio de género sea efectivo**. No hubo aquí ninguna intervención sobre el cuerpo, ningún documento, ninguna autoridad estatal, ningún tratamiento. Hubo un juramento pronunciado ante doce ancianos y una comunidad que a partir de entonces trató a esa persona como hombre en todos los contextos que importaban: la herencia, el consejo, el mercado, la venganza. El estatus lo produjo el reconocimiento colectivo, y solo eso. Es un caso límite útil para cualquier discusión sobre en qué consiste, socialmente, pertenecer a un género.

![Fotografía de 1908 de un grupo de personas con gorros blancos reunidas en un exterior montañoso](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/antropologia/sx-burr-durham-2562.jpg)

*Otra imagen de Durham, mayo de 1908. La comunidad de aldea es la instancia que valida el juramento: doce ancianos como testigos y, después, el trato cotidiano de todos. Sin ese reconocimiento continuado la institución no existe, porque no había ningún registro donde inscribirla.*

La institución se está extinguiendo, y por razones que confirman el análisis. El comunismo albanés persiguió el Kanun, escolarizó a las niñas y abrió el trabajo asalariado a las mujeres; la emigración vació las aldeas; la ley civil sustituyó a la herencia consuetudinaria. Desaparecidas las condiciones que hacían falta —linajes que defender, tierras que no podían pasar a una hija, matrimonios pactados que no se podían romper—, la figura dejó de tener función. Los recuentos hablaban de un centenar largo a finales de los años dos mil y de poco más de una docena en los años veinte de este siglo. Una institución de género se apagó no porque cambiaran las ideas sobre el género, sino porque cambió el régimen de propiedad.

[Los hijras de la India](https://ikusmira.org/p/los-hijras-de-la-india) – [Los dos espíritus](https://ikusmira.org/p/los-dos-espiritus) – [El matrimonio entre mujeres en África](https://ikusmira.org/p/el-matrimonio-entre-mujeres-en-africa) – [Géneros no binarios transculturales](https://ikusmira.org/p/generos-no-binarios-transculturales) – [Homogamia](https://ikusmira.org/p/homogamia) – [Conyugalidad](https://ikusmira.org/p/conyugalidad) – [Virginidad](https://ikusmira.org/p/virginidad) – [Etnografía](https://ikusmira.org/p/etnografia) – [Relativismo cultural](https://ikusmira.org/p/relativismo-cultural)

## Fuentes

- Edith Durham — *High Albania*, Edward Arnold, Londres (1909)
- Shtjefën Gjeçovi (comp.) — *Kanuni i Lekë Dukagjinit*, Shtypshkroja Franciskane, Shkodër (1933)
- Antonia Young — *Women Who Become Men: Albanian Sworn Virgins*, Berg, Oxford (2000)
- René Gremaux — *Woman Becomes Man in the Balkans*, en G. Herdt (ed.), Third Sex, Third Gender, Zone Books, Nueva York (1994)
- Mildred Dickemann — *The Balkan Sworn Virgin: A Cross-Gendered Female Role*, en S. Murray y W. Roscoe (eds.), Islamic Homosexualities, New York University Press (1997)
- Carleton S. Coon — *The Mountains of Giants: A Racial and Cultural Study of the North Albanian Mountain Ghegs*, Peabody Museum, Cambridge (1950)

---

Cómo citar: Sarasola, Josemari (2026). «Las vírgenes juramentadas de los Balcanes». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/las-virgenes-juramentadas-de-los-balcanes/
Índice del sitio para modelos: https://ikusmira.org/llms.txt
