# La tragedia de los comunes

- Sitio: Ikusmira — enciclopedia en castellano de ciencias sociales y humanidades
- URL canónica: https://ikusmira.org/p/la-tragedia-de-los-comunes/
- Categoría: Economía
- Publicado: 2026-03-05
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
- Perfiles del autor: https://ekoizpen-zientifikoa.ehu.eus/investigadores/127490/detalle, https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=333202
- Política editorial (autoría, revisión, correcciones, financiación): https://ikusmira.org/politica-editorial/

La **tragedia de los comunes** es el nombre de un mecanismo: un recurso que es de todos y que nadie puede excluir a nadie de usar acaba arruinado, porque cada usuario obtiene todo el beneficio de usarlo un poco más y solo paga una fracción del daño. El ejemplo clásico es un pasto comunal. Cada ganadero que añade una vaca se queda con la vaca entera y reparte entre todos el desgaste del pasto; para él, añadir siempre compensa; para el pasto, la suma de decisiones razonables es el desierto. El ecólogo **Garrett Hardin** publicó el argumento en *Science* en diciembre de 1968, con ese título, y la expresión se ha aplicado desde entonces a la pesca, al clima, a los antibióticos, al tráfico y a cualquier situación en que lo que conviene a cada uno perjudica a todos.

Hardin no inventó el ejemplo. Lo tomó de un folleto de 1833 del matemático de Oxford **William Forster Lloyd**, que preguntaba por qué el ganado de los pastos comunes estaba tan flaco y los pastos tan pelados, y lo contestaba con el mismo cálculo. Lo que Hardin añadió fue la generalización y la palabra tragedia, en el sentido que le daba el filósofo Whitehead: no la desgracia, sino la inexorabilidad, el desenlace que se ve venir y no se puede evitar. Su conclusión es que el problema no tiene solución técnica, y que de nada sirve apelar a la conciencia, porque quien se contiene pierde frente al que no. Solo quedan dos salidas: privatizar el recurso, de modo que el daño recaiga en quien lo causa, o imponer «coerción mutua, mutuamente acordada», es decir, leyes. El ensayo es, de hecho, un alegato sobre la población: Hardin sostenía que la libertad de tener hijos era un común que arruinaría el planeta y que había que restringirla, una posición que le llevó a defender ideas sobre inmigración y ayuda al desarrollo que hoy se leen con incomodidad.



El artículo tuvo un éxito enorme y se convirtió en uno de los más citados de la historia de la revista, pero su ejemplo central era falso. Los pastos comunales de la Inglaterra medieval no eran de acceso libre: eran de uso regulado, con derechos de pasto asignados a cada casa y un número máximo de cabezas que un tribunal del señorío vigilaba y multaba. Duraron siglos sin arruinarse, y lo que los destruyó no fue la sobreexplotación, sino los cercamientos, la privatización que Hardin proponía como remedio. La tragedia que describe ocurre en lo que los economistas llaman un recurso de **acceso abierto**, donde no hay reglas ni comunidad que las haga cumplir, como la alta mar; un común en sentido histórico es otra cosa, un recurso gestionado por quienes lo usan.

Esa distinción fue la obra de la politóloga **Elinor Ostrom**, que en 1990 publicó *El gobierno de los bienes comunes* y en 2009 recibió por ello el Nobel de Economía, la primera mujer en obtenerlo. Ostrom pasó décadas estudiando casos reales: las acequias de Valencia y Murcia, con sus tribunales de riego que funcionan desde la Edad Media; los pastos de alta montaña de Törbel, en Suiza, regulados desde 1517; los bosques comunales japoneses; las pesquerías de langosta de Maine; los sistemas de riego de Nepal y Filipinas. Encontró que las comunidades resolvían el problema de Hardin sin privatizar ni esperar al Estado, y que las que lo lograban compartían un puñado de rasgos: límites claros de quién puede usar el recurso, reglas adaptadas al lugar, participación de los usuarios en cambiarlas, vigilancia por los propios usuarios, sanciones graduales, mecanismos baratos para resolver conflictos y un Estado que les reconoce el derecho a organizarse. También documentó los fracasos, y las razones de cada uno. Su conclusión no era que los comunes funcionen siempre, sino que la elección entre mercado y Estado era falsa y que la tercera vía estaba por todas partes, invisible a los teóricos porque no cabía en el modelo.

El modelo, con todo, sigue siendo útil, porque describe bien los casos en que no hay comunidad. Es lo que pasa en la pesca en aguas internacionales, donde las poblaciones de atún y bacalao se han hundido mientras cada flota se apresuraba a capturar lo que otra capturaría si no, y en los acuíferos compartidos por miles de pozos que nadie cuenta. La atmósfera es la tragedia de Hardin a la escala máxima: cada tonelada de dióxido de carbono beneficia por entero a quien la emite y reparte el coste entre ocho mil millones de personas. Por eso los acuerdos climáticos son tan difíciles: no existe una comunidad planetaria capaz de vigilar y sancionar. Las soluciones que han funcionado son, de nuevo, las que Ostrom describía a pequeña escala, cuotas de pesca individuales y transferibles, comités de cuenca, acuerdos con verificación. Y la lección más duradera del debate es que el diagnóstico de Hardin y la respuesta de Ostrom no se excluyen. La tragedia es lo que pasa cuando no hay reglas; los comunes son las reglas.

[Tragedia de los anticomunes](https://ikusmira.org/p/tragedia-de-los-anticomunes/) – [El dilema del prisionero](https://ikusmira.org/p/dilema-del-prisionero/) – [Pesca](https://ikusmira.org/p/pesca/) – [Caladero de pesca](https://ikusmira.org/p/caladero-de-pesca/)

## Fuentes

- Garrett Hardin — *The Tragedy of the Commons*, Science 162 (3859), 1243-1248 (1968) — https://doi.org/10.1126/science.162.3859.1243
- William Forster Lloyd — *Two Lectures on the Checks to Population*, Oxford University Press, Oxford (1833) — https://archive.org/details/twolecturesonch00lloygoog
- Elinor Ostrom — *Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action*, Cambridge University Press, Cambridge (1990) — https://doi.org/10.1017/CBO9780511807763
- Elinor Ostrom, Joanna Burger, Christopher B. Field, Richard B. Norgaard y David Policansky — *Revisiting the Commons: Local Lessons, Global Challenges*, Science 284 (5412), 278-282 (1999) — https://doi.org/10.1126/science.284.5412.278

---

Cómo citar: Sarasola, Josemari (2026). «La tragedia de los comunes». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/la-tragedia-de-los-comunes/
Índice del sitio para modelos: https://ikusmira.org/llms.txt
