# La tasa de paro

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- Categoría: Matemática y estadística
- Publicado: 2026-09-01
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
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La **tasa de paro** es el porcentaje de personas desempleadas sobre la población activa, y no sobre la población total. Esa aparente trivialidad es la causa de la mayoría de las malas lecturas del indicador, porque el denominador se mueve: la población activa comprende únicamente a quienes trabajan y a quienes buscan trabajo, de modo que alguien que deja de buscar sale del denominador y del numerador a la vez, y la tasa baja sin que se haya creado un solo puesto.

La definición operativa la fija la Organización Internacional del Trabajo y la aplican las encuestas de población activa de todo el mundo, lo que permite comparar países. Para contar como parado en la semana de referencia hacen falta tres condiciones simultáneas: no haber trabajado ni una hora a cambio de remuneración, estar disponible para trabajar y haber realizado alguna gestión concreta de búsqueda en las cuatro semanas anteriores. Ocupado es quien ha trabajado al menos una hora, aunque sea una, aunque quiera trabajar cuarenta y aunque el empleo no tenga nada que ver con su cualificación. Inactivo es todo el que no cumple ninguna de las dos definiciones: estudiantes, jubilados, personas dedicadas a cuidados no remunerados y quienes han renunciado a buscar.

En España el dato lo produce la Encuesta de Población Activa, una encuesta trimestral a unos sesenta y cinco mil hogares, y conviene distinguirla del paro registrado que publican los servicios públicos de empleo. Son dos cifras distintas que miden cosas distintas y que difieren habitualmente en varios cientos de miles de personas: la encuesta pregunta por la conducta —¿buscó usted trabajo?—, mientras que el registro cuenta demandas administrativas de empleo, con reglas de exclusión propias que dejan fuera, por ejemplo, a quien está en un curso de formación o a quien solo pide un empleo con determinadas condiciones. La encuesta es la comparable internacionalmente; el registro es el que se conoce cada mes y el que sirve para gestionar prestaciones.

La consecuencia importante de la definición es que la tasa de paro no mide la insatisfacción con el mercado de trabajo, sino un estado concreto muy delimitado. Se queda fuera el trabajador a tiempo parcial que quiere jornada completa y no la encuentra, que cuenta como ocupado. Se queda fuera el desanimado que lleva meses sin buscar porque no espera encontrar, que cuenta como inactivo. Se queda fuera quien está disponible pero no puede buscar por una razón de cuidados. Y se queda fuera el sobrecualificado, porque el indicador no pregunta por la adecuación del empleo.

Por eso las oficinas estadísticas publican, además de la tasa, un conjunto de medidas de subutilización de la fuerza de trabajo. La resolución de la OIT de 2013 las estandarizó, y Eurostat las difunde como indicadores de «holgura del mercado laboral»: los parados, más los ocupados a tiempo parcial que desean trabajar más, más las personas disponibles que no buscan, más las que buscan y no están inmediatamente disponibles. La suma es sensiblemente mayor que la tasa de paro y en algunos países casi la duplica. En Estados Unidos, la medida equivalente se publica como U-6 frente al U-3 que titula los periódicos, y la diferencia entre las dos series es el mejor indicador disponible de si una recuperación del empleo está creando empleo bueno o empleo insuficiente. David Bell y David Blanchflower han sostenido con estos datos que después de 2008 la tasa de paro dejó de ser un buen predictor de la presión salarial en Europa y en Estados Unidos, precisamente porque una parte creciente del ajuste dejó de pasar por el desempleo y pasó a hacerlo por las horas.

Hay un dato adicional que conviene tener presente al interpretar las bajadas de la tasa: no todos los parados están igualmente cerca de un empleo. Alan Krueger, Judd Cramer y David Cho documentaron en 2014, siguiendo a los mismos individuos en el tiempo, que la salida más frecuente del paro de larga duración no es el empleo sino la inactividad: solo alrededor de uno de cada diez parados de larga duración estaba trabajando a tiempo completo un año después, y una proporción mayor había dejado de buscar. Esa dinámica hace que una caída de la tasa pueda significar dos cosas opuestas —contratación o desánimo— y que la cifra sola no permita distinguirlas.

De ahí la manera correcta de leer un dato de paro, que son tres cifras y no una. La tasa, para comparar con otros países y con la propia serie histórica. La tasa de actividad, o mejor la tasa de empleo sobre la población de dieciséis a sesenta y cuatro años, que no depende del comportamiento de búsqueda y por tanto no se puede mejorar por desánimo. Y la medida de subutilización, para saber cuánta demanda de trabajo queda sin cubrir por debajo de la superficie. Cuando la tasa de paro baja y la tasa de empleo no sube, lo que ha ocurrido es que gente ha salido de la población activa, y eso no es una mejora aunque el titular lo parezca.

## Fuentes

- Organización Internacional del Trabajo — *Resolución sobre las estadísticas del trabajo, la ocupación y la subutilización de la fuerza de trabajo, 19.ª CIET*, OIT, Ginebra (2013)
- Instituto Nacional de Estadística — *Encuesta de Población Activa. Metodología 2021*, INE, Madrid (2021)
- Alan B. Krueger, Judd Cramer y David Cho — *Are the Long-Term Unemployed on the Margins of the Labor Market?*, Brookings Papers on Economic Activity (2014)
- David N. F. Bell y David G. Blanchflower — *Underemployment in the US and Europe*, ILR Review 74(1) (2021)
- Eurostat — *Labour market slack – annual statistics on unmet need for employment*, Comisión Europea, Statistics Explained (2022)

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Cómo citar: Sarasola, Josemari (2026). «La tasa de paro». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/la-tasa-de-paro/
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