# La regla de las 10.000 horas

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- Categoría: Psicología
- Publicado: 2024-04-16
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
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La **regla de las 10.000 horas** dice que para llegar a dominar cualquier disciplina, el violín, el ajedrez, la programación, hacen falta diez mil horas de práctica, unos diez años a tres horas diarias, y que esa cifra, y no el talento, es lo que separa a los mejores del resto. La popularizó **Malcolm Gladwell** en 2008 en *Fueras de serie*, con los Beatles tocando ocho horas por noche en Hamburgo y Bill Gates programando de madrugada en el instituto como ejemplos. Es una de las ideas más repetidas sobre el éxito, y una de las que su propio origen científico desmiente con más claridad.

La cifra sale de un estudio de 1993 de **Anders Ericsson**, Ralf Krampe y Clemens Tesch-Römer con estudiantes de violín de la Escuela Superior de Música de Berlín. Los profesores dividieron a los alumnos en tres grupos según su nivel, los que podían llegar a solistas, los buenos y los que acabarían de profesores de música, y los investigadores les pidieron que reconstruyeran cuántas horas habían practicado solos cada año desde que empezaron. A los veinte años, los mejores acumulaban de media unas diez mil horas; los buenos, unas ocho mil; los futuros profesores, unas cuatro mil. Ericsson concluyó que la diferencia entre los niveles se explicaba por la cantidad de lo que llamó **práctica deliberada**: no tocar por tocar, sino trabajar de forma concentrada sobre lo que uno todavía no sabe hacer, con un objetivo claro y corrección inmediata. El artículo no formula ninguna regla y no menciona las diez mil horas como umbral; es una media de un grupo, y en el grupo había violinistas por debajo y por encima.



Ericsson pasó el resto de su carrera, hasta su muerte en 2020, explicando que Gladwell había malinterpretado su trabajo. En su libro *Peak*, de 2016, enumera los errores. La cifra es arbitraria, porque los violinistas de veinte años aún no eran expertos y seguirían practicando otra década. Lo que importa no es la cantidad de horas sino su calidad, y las diez mil horas de un jugador de fútbol de barrio no son las de un alumno con un entrenador que corrige cada gesto. Y en muchos campos los expertos llegan con mucho menos, mientras que en otros no basta con el doble. Lo que Ericsson sí defendía, y aquí es donde la discusión se vuelve interesante, es que la práctica deliberada explica casi toda la diferencia entre expertos y que el talento innato, salvo en la altura o en ciertas aptitudes físicas, cuenta poco.

Esa segunda afirmación tampoco ha resistido bien. En 2014, Brooke Macnamara, David Hambrick y Frederick Oswald reunieron 88 estudios que habían medido la práctica deliberada y el rendimiento en música, juegos, deportes, educación y profesiones, y calcularon cuánto de la variación en el rendimiento explicaba la práctica. El resultado fue un 26 % en los juegos, un 21 % en la música, un 18 % en los deportes, un 4 % en la educación y menos del 1 % en las profesiones. La práctica importa, en algunos campos mucho, pero deja fuera entre tres cuartas partes y casi la totalidad de la diferencia entre personas. El resto es edad de inicio, memoria de trabajo, inteligencia general, personalidad y, en el deporte, cuerpo. En 2019, Macnamara y Megha Maitra repitieron el estudio de los violinistas de Berlín con el mismo diseño y encontraron que los mejores no habían practicado más que los buenos, y que las horas explicaban en torno a una cuarta parte de la diferencia de nivel.

Nada de esto convierte la regla en inútil, sino en algo distinto de lo que promete. Es cierto que nadie llega a la élite sin años de trabajo y que la práctica concentrada y corregida rinde mucho más que la repetición. Es falso que las horas garanticen nada y que a todo el mundo le hagan falta las mismas. Las diez mil horas son una media convertida en promesa, y la promesa gusta porque es igualitaria: dice que el éxito está al alcance de cualquiera que se esfuerce lo bastante. Los datos dicen que el esfuerzo es necesario y no es suficiente, que es lo que casi todos los que han intentado dominar algo ya sabían.

[El efecto Dunning-Kruger](https://ikusmira.org/p/efecto-dunning-kruger/) – [Sesgo del superviviente](https://ikusmira.org/p/sesgo-del-superviviente/) – [Falsa meritocracia](https://ikusmira.org/p/falsa-meritocracia/) – [El síndrome del impostor](https://ikusmira.org/p/sindrome-del-impostor/)

## Fuentes

- K. Anders Ericsson, Ralf Th. Krampe y Clemens Tesch-Römer — *The Role of Deliberate Practice in the Acquisition of Expert Performance*, Psychological Review 100 (3), 363-406 (1993) — https://doi.org/10.1037/0033-295X.100.3.363
- Malcolm Gladwell — *Outliers: The Story of Success*, Little, Brown and Company, Nueva York (2008) — https://archive.org/details/outliersstoryofs00glad
- Brooke N. Macnamara, David Z. Hambrick y Frederick L. Oswald — *Deliberate Practice and Performance in Music, Games, Sports, Education, and Professions: A Meta-Analysis*, Psychological Science 25 (8), 1608-1618 (2014) — https://doi.org/10.1177/0956797614535810
- Brooke N. Macnamara y Megha Maitra — *The role of deliberate practice in expert performance: revisiting Ericsson, Krampe & Tesch-Römer (1993)*, Royal Society Open Science 6 (8), 190327 (2019) — https://doi.org/10.1098/rsos.190327

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Cómo citar: Sarasola, Josemari (2024). «La regla de las 10.000 horas». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/la-regla-de-las-diez-mil-horas/
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