# La pila de Volta

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- Categoría: Ciencia y tecnología
- Publicado: 2026-01-16
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
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Toda la electricidad que se conocía en el siglo XVIII era una descarga: la chispa de una máquina de fricción, el golpe de una botella de Leyden, el rayo que Franklin había traído por la cuerda de una cometa. Se acumulaba y se soltaba de una vez. Lo que **Alessandro Volta** anunció en una carta a la Royal Society fechada el 20 de marzo de 1800 era otra cosa: un aparato sin partes móviles que producía electricidad de manera continua, mientras se quisiera. Era la primera corriente, y con ella empieza la electroquímica, el electroimán, el [telégrafo](https://ikusmira.org/p/el-telegrafo-de-morse/) y, a través de Faraday, todo lo demás.

La pila nació de una disputa. En 1791 Luigi Galvani, anatomista de Bolonia, había publicado que las patas de una rana muerta se contraían cuando se las tocaba con un arco de dos metales distintos, y lo atribuyó a una «electricidad animal» propia del músculo y el nervio: el animal era una botella de Leyden viva. Volta, catedrático de física en Pavía, repitió los experimentos con entusiasmo y en dos años cambió de bando: la rana no era la fuente, sino el detector. La electricidad la producía el contacto entre los dos metales, y el tejido húmedo del animal se limitaba a cerrar el circuito y a avisar de que pasaba algo. La polémica entre [las ranas de Galvani](https://ikusmira.org/p/las-ranas-de-galvani/) y los metales de Volta ocupó a la física europea toda la década.



Para demostrar que la rana sobraba, Volta tenía que sustituirla por algo. Comprobó que cada par de metales en contacto daba una tensión minúscula, imposible de medir con los electroscopios de la época salvo con mucho ingenio, y que la tensión no crecía por mucho que agrandara los discos. Lo que la hacía crecer era apilar: un disco de cinc, uno de plata (o cobre), un trozo de cartón o cuero empapado en salmuera, y otra vez cinc, plata, cartón, veinte, cuarenta, sesenta veces. Cada tramo sumaba su pequeña tensión al anterior, y con la columna entera se obtenía una descarga sensible en los dedos, un sabor en la lengua y, si se unían los extremos con un hilo, una corriente que no se agotaba. Volta la llamó «órgano eléctrico artificial», por el del pez torpedo, y describió también una versión en vasos, la «corona de tazas». El nombre que le quedó fue el que tenía a la vista: pila.

Lo que pasó en los meses siguientes muestra lo que es un instrumento nuevo. La carta de Volta se leyó en Londres en abril y mayo de 1800, y antes de que terminara de publicarse, William Nicholson y Anthony Carlisle habían construido su propia pila y metido los dos cables en agua: del extremo de uno salía hidrógeno y del otro oxígeno. La corriente descomponía el agua, que Lavoisier había demostrado que era un compuesto. En 1807 Humphry Davy, con la pila más grande del mundo en la Royal Institution, descompuso la potasa y la sosa fundidas y aisló dos metales que nadie había visto, el potasio y el sodio, y con ellos en pocos años el calcio, el magnesio, el bario y el estroncio. Ninguno de esos elementos existe en la [tabla de Mendeléiev](https://ikusmira.org/p/la-tabla-periodica-de-mendeleiev/) sin la pila.



Napoleón, que acababa de conquistar la Lombardía de Volta, lo invitó a París en noviembre de 1801 a repetir los experimentos ante el Instituto; asistió a las tres sesiones, le hizo acuñar una medalla de oro y en 1810 lo hizo conde. Volta tenía 55 años y, salvo detalles, no volvió a publicar: su obra estaba hecha. Se equivocó en una cosa, y durante décadas fue la teoría oficial: creyó que la electricidad nacía del mero contacto de los dos metales, de ahí el título de la carta, y que el líquido sólo conducía. Fue al revés. La fuente es la reacción química entre el cinc y el electrolito, que consume el cinc, y por eso una pila se gasta. Que el aparato funcionara perfectamente con la explicación equivocada es una de las lecciones habituales de la historia de la técnica: Volta había construido, sin saberlo, un reactor químico con terminales, y los que vinieron detrás, Faraday sobre todo, tuvieron que desmontar su teoría para quedarse con su máquina. La unidad de tensión, desde 1881, lleva su nombre.

## Fuentes

- Alessandro Volta — *On the Electricity Excited by the Mere Contact of Conducting Substances of Different Kinds*, Philosophical Transactions of the Royal Society 90 (1800) — https://doi.org/10.1098/rstl.1800.0018
- Giuliano Pancaldi — *Volta: Science and Culture in the Age of Enlightenment*, Princeton University Press (2003)
- Naum Kipnis — *Luigi Galvani and the Debate on Animal Electricity, 1791-1800*, Annals of Science 44 (2) (1987) — https://doi.org/10.1080/00033798700200151

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Cómo citar: Sarasola, Josemari (2026). «La pila de Volta». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/la-pila-de-volta/
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