# La lengua de signos nicaragüense

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- Categoría: Lingüística
- Publicado: 2025-06-18
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
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La **lengua de signos nicaragüense** es una lengua que nació ante los ojos de los lingüistas. Hasta finales de los años setenta no existía: las personas sordas de Nicaragua vivían dispersas en familias oyentes, sin contacto entre sí, y se comunicaban con sus parientes mediante sistemas de gestos caseros que cada una improvisaba. En una década, un grupo de niños reunidos en unas escuelas de Managua construyó una lengua completa, con léxico, sintaxis y morfología propias. Es uno de los pocos casos documentados de creación de una lengua desde cero, y ha servido para poner a prueba ideas que antes solo podían discutirse en abstracto.

La historia empieza con una decisión de política educativa. En 1977 se abrió en el barrio de San Judas de Managua un centro de educación especial que admitió a unos cincuenta niños sordos, y tras la revolución sandinista de 1979 el gobierno amplió la enseñanza pública. En 1980 se abrió además una escuela de formación profesional para adolescentes en Villa Libertad, y hacia 1983 las dos escuelas sumaban ya más de cuatrocientos alumnos. Los maestros no sabían ninguna lengua de signos y siguieron el método oralista de la época: enseñaban a leer los labios y a deletrear palabras castellanas con el alfabeto manual. El método fracasó casi por completo. Mientras tanto, en el patio, en los pasillos y en los autobuses que los llevaban y traían, los niños juntaron sus gestos caseros y empezaron a entenderse entre ellos.

Lo que salió de ahí al principio fue una especie de [pidgin](https://ikusmira.org/p/pidgins-y-lenguas-criollas/) gestual, un repertorio común de signos combinados con poco orden, suficiente para contar cosas sencillas. El Ministerio de Educación, desconcertado por aquel sistema que los maestros no entendían, pidió ayuda en 1986 a la lingüista estadounidense Judy Kegl, especialista en la lengua de signos americana. Kegl descubrió que no había una sola forma de signar, sino dos. Los mayores, que habían llegado a la escuela ya adolescentes, usaban un sistema variable y bastante simple. Los pequeños, que habían entrado con cuatro, cinco o seis años y habían aprendido de los mayores, signaban de manera más rápida, más compacta y mucho más regular. Donde los mayores encadenaban signos, los pequeños tenían gramática.

Las investigaciones posteriores, sobre todo las de Ann Senghas y Marie Coppola, midieron esa diferencia comparando cohortes sucesivas de alumnos. Un ejemplo es el uso del espacio. En las lenguas de signos maduras, el signante sitúa a las personas o los objetos de los que habla en puntos del espacio delante de su cuerpo y luego dirige los verbos hacia esos puntos para indicar quién hace qué a quién. La primera cohorte apenas usaba ese recurso, y cuando lo hacía no era de manera coherente. La segunda, que había aprendido de la primera, lo usaba de forma sistemática y lo había convertido en una regla. Los hablantes mayores de la primera cohorte, que siguieron en contacto con los más jóvenes, adoptaron parte del vocabulario nuevo, pero no esa gramática espacial: la habían conocido tarde.

Otro estudio, publicado en *Science* en 2004 por Senghas, Sotaro Kita y Aslı Özyürek, se centró en cómo se describe el movimiento. Cuando los hispanohablantes de Nicaragua cuentan que algo bajó rodando por una cuesta, suelen acompañar la frase de un único gesto que junta la manera, el rodar, y la trayectoria, el descenso. Los signantes de la primera cohorte hacían algo parecido. Los de las cohortes posteriores separaban los dos componentes en signos distintos y los ordenaban en secuencia, rodar y luego bajar, que es la forma en que las lenguas del mundo tienden a descomponer los sucesos en unidades combinables. Los niños no habían copiado ese análisis de los gestos que les rodeaban, porque los oyentes no lo hacen; lo habían introducido ellos.

El caso ha sido leído como un argumento a favor de las teorías que atribuyen a los niños una capacidad especial para construir gramáticas, como la [gramática generativa](https://ikusmira.org/p/la-gramatica-generativa/) o la hipótesis del bioprograma de Derek Bickerton, y también como una prueba del [periodo crítico del lenguaje](https://ikusmira.org/p/el-periodo-critico-del-lenguaje/), puesto que la gramática la crearon los pequeños y no los adolescentes. Los investigadores que lo han estudiado de cerca prefieren una lectura más prudente: la lengua no brotó de una sola generación, sino de la interacción entre varias. Los mayores aportaron el vocabulario y la comunidad; los pequeños, al aprenderlo, lo regularizaron; y cada cohorte nueva añadió estructura a lo que recibía. Lo que muestra Nicaragua es que la gramática puede surgir por aprendizaje de un material irregular, siempre que haya niños que lo aprendan y una comunidad que lo use.

No es el único caso. En el desierto del Néguev, la aldea beduina de Al-Sayyid, con una proporción alta de personas sordas por una mutación hereditaria, desarrolló a lo largo del siglo XX su propia lengua de signos, que un equipo encabezado por Wendy Sandler describió en 2005: en solo tres generaciones había fijado un orden de palabras estable, sujeto, objeto y verbo. Pero el nicaragüense es el mejor documentado, porque se ha podido seguir casi desde el principio. Hoy la lengua tiene miles de usuarios, una asociación nacional de personas sordas que la promueve y un diccionario, y en Nicaragua se reconoce oficialmente desde 2009 como lengua de la comunidad sorda. Los primeros niños de San Judas tienen ahora más de cincuenta años.

[Pidgins y lenguas criollas](https://ikusmira.org/p/pidgins-y-lenguas-criollas/) – [El periodo crítico del lenguaje](https://ikusmira.org/p/el-periodo-critico-del-lenguaje/) – [La gramática generativa](https://ikusmira.org/p/la-gramatica-generativa/) – [Signo lingüístico](https://ikusmira.org/p/signo-linguistico/) – [Lengua nativa, lengua propia, lengua vernácula](https://ikusmira.org/p/lengua-nativa-lengua-propia-lengua-vernacula/)

## Fuentes

- Judy Kegl, Ann Senghas y Marie Coppola — *Creation through Contact: Sign Language Emergence and Sign Language Change in Nicaragua*, En Michel DeGraff (ed.), Language Creation and Language Change, MIT Press (1999)
- Ann Senghas y Marie Coppola — *Children Creating Language: How Nicaraguan Sign Language Acquired a Spatial Grammar*, Psychological Science 12 (4) (2001) — https://doi.org/10.1111/1467-9280.00359
- Ann Senghas, Sotaro Kita y Aslı Özyürek — *Children Creating Core Properties of Language: Evidence from an Emerging Sign Language in Nicaragua*, Science 305 (5691) (2004) — https://doi.org/10.1126/science.1100199
- Wendy Sandler, Irit Meir, Carol Padden y Mark Aronoff — *The emergence of grammar: Systematic structure in a new language*, Proceedings of the National Academy of Sciences 102 (7) (2005) — https://doi.org/10.1073/pnas.0405448102

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Cómo citar: Sarasola, Josemari (2025). «La lengua de signos nicaragüense». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/la-lengua-de-signos-nicaraguense/
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