# La expedición del Estrecho de Torres

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- Categoría: Antropología
- Publicado: 2026-05-12
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
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La **expedición del Estrecho de Torres** fue la misión científica que en 1898 llevó a siete investigadores de Cambridge a las islas situadas entre Australia y Nueva Guinea, y que la historiografía de la antropología reconoce como el punto en que la disciplina dejó de ser un trabajo de gabinete. La organizó Alfred Cort Haddon, un zoólogo reconvertido en etnólogo que ya había visitado el estrecho en 1888 para estudiar corales y había vuelto convencido de que allí quedaba más ciencia social que biología. Con él viajaron el fisiólogo W. H. R. Rivers, el médico Charles G. Seligman, el maestro y lingüista autodidacta Sidney Ray, el estudiante Anthony Wilkin y, algo después, los psicólogos William McDougall y Charles S. Myers. Entre abril de 1898 y la primavera de 1899 pasaron unos siete meses en el archipiélago, con base en la isla de Mer.

El objetivo declarado era medir. La expedición llevaba el instrumental de un laboratorio de psicología experimental —aparatos para umbrales de visión, audición y discriminación de pesos, un fonógrafo, una cámara cinematográfica— y pretendía comprobar sobre el terreno si las capacidades sensoriales y mentales de los pueblos que la ciencia de la época llamaba primitivos diferían de las europeas. Los resultados, publicados en los seis volúmenes de los *Reports* entre 1901 y 1935, no encontraron las diferencias radicales que el programa esperaba: la agudeza visual de los isleños, por ejemplo, era comparable a la europea y su supuesta superioridad natural era efecto del entrenamiento en su medio. El dato era inconveniente para el [racismo científico](https://ikusmira.org/p/racismo-cientifico-y-craniometria) de la época, y la expedición lo dejó constatado sin hacer de ello un titular.

![Cinco hombres europeos con sombrero posan en una playa con palmeras; uno está sentado en una silla de tijera](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/antropologia/torres-strait-1898.jpg)

*Los miembros de la expedición en Mer, 1898: de pie, Rivers, Seligman, Ray y Wilkin; sentado, Haddon. La foto ordena al grupo como un equipo de laboratorio desplazado al terreno, que es exactamente lo que era: ninguno era etnógrafo de profesión, porque la profesión aún no existía.*

De la estancia salieron tres legados duraderos. El primero es técnico: Haddon filmó en septiembre de 1898 unos cuatro minutos de danzas y de la producción de fuego por fricción, considerados las primeras imágenes en movimiento tomadas con fines antropológicos, y registró en cilindros de fonógrafo cantos y habla que hoy son un archivo insustituible. El segundo es metodológico: Rivers, intentando reconstruir relaciones de parentesco a partir de entrevistas, elaboró el **método genealógico**, un procedimiento sistemático para registrar filiaciones, matrimonios y herencias que se convirtió en la herramienta básica de los estudios de parentesco durante medio siglo. El tercero es institucional: la colección de objetos que trajeron fundó el fondo etnográfico del museo de Cambridge, y la expedición demostró que una universidad podía organizar y financiar trabajo de campo, lo que abrió la puerta a las misiones posteriores.

Conviene, sin embargo, corregir la imagen heroica. Los expedicionarios no vivieron años entre los isleños: la estancia más larga de Haddon en Mer fue de unos tres meses, el trabajo se hizo desde la casa de la misión y en lengua de contacto, y los informantes clave —como Pasi o Debe Wali— eran hombres ya integrados en la administración colonial y en la iglesia. Mer llevaba casi tres décadas evangelizada por la London Missionary Society: la gran ceremonia del culto de Malu-Bomai que Haddon quería documentar había sido prohibida por los misioneros, de modo que los materiales rituales que la expedición fotografió y filmó eran en buena parte **reconstrucciones encargadas por la propia expedición**, piezas hechas a petición de los visitantes para representar lo que ya no se practicaba. La [etnografía](https://ikusmira.org/p/etnografia) nació, desde su primer día, registrando un pasado parcialmente fabricado para ser registrado.

![Fotografía de 1898 de un edificio colonial de madera con tejado de chapa, con hombres meriam de pie y sentados delante](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/antropologia/mer-casa-consistorial-1898.png)

*La casa consistorial de Mer en 1898, sede del gobierno insular bajo la administración de Queensland. La expedición no llegó a un mundo intacto: llegó a una isla con veintisiete años de misión, escuela, ley colonial y tribunal propio, y lo que describió fue esa sociedad transformada, no un resto prístino del pasado.*

Esto conecta con la objeción más seria que se ha hecho al conjunto: la de la etnografía de salvamento. El proyecto se justificaba con la idea de que las culturas del estrecho iban a desaparecer y había que registrarlas antes de que lo hicieran, y esa premisa convertía a los isleños en restos de una etapa ya superada de la humanidad, es decir, en especímenes. La colección incluyó restos humanos, cuya restitución siguen pidiendo las comunidades meriam. Y hay una segunda objeción, historiográfica: cuando Malinowski publicó *Argonauts* en 1922 presentó su estancia en las Trobriand como la invención del trabajo de campo prolongado, y la historia de la disciplina le creyó durante décadas. Los expedicionarios de 1898 —que habían hecho campo, aprendido lo esencial del método y publicado antes— quedaron borrados del relato fundacional. La revisión posterior, con trabajos como los de Stocking o el volumen centenario de Herle y Rouse, ha repuesto a Torres en su lugar: no como el nacimiento puro de la [observación participante](https://ikusmira.org/p/etnografia), que fue más bien una jubilación gradual del gabinete, sino como el momento en que la antropología aceptó que sus datos había que ir a buscarlos, con todas las medias verdades que ese viaje implicaba.

La trayectoria posterior de los expedicionarios da la medida de lo abierto que quedó todo: Seligman fundó la etnografía africana británica desde la London School of Economics, Rivers derivó hacia la antropología del parentesco y después, durante la Gran Guerra, hacia la psiquiatría de los traumas de combate en Craiglockhart, donde trató a Siegfried Sassoon y a Wilfred Owen, y Ray fijó el primer estudio serio de las lenguas del estrecho. El destino de los resultados fue más accidentado: los seis volúmenes de los *Reports* tardaron treinta y siete años en completarse —el primero salió en 1901, el último en 1935, con Haddon ya retirado—, y para cuando el aparato documental estuvo cerrado la disciplina había cambiado de preguntas dos veces. Rivers, que en Torres había inventado el método genealógico para reconstruir historia social sin documentos, derivó en su *History of Melanesian Society* (1914) hacia un difusionismo de grandes migraciones que hoy se lee como la dirección equivocada: las genealogías servían mejor para estudiar cómo funciona un parentesco vivo que para adivinar prehistorias.

El regreso a Torres ha sido una de las pruebas de madurez de la disciplina. En el centenario de 1998, el volumen editado por Herle y Rouse reunió a historiadores con descendientes de los isleños que habían informado a la expedición, y los materiales de 1898 —las fotos, los cilindros de fonógrafo, los objetos de Cambridge— pasaron de archivo colonial a memoria local: las comunidades meriam los usan hoy para recuperar nombres de antepasados, cantos y técnicas. La expedición no produjo una teoría, y esa es quizá su aportación más honda: sustituyó la pregunta de gabinete —a qué estadio de la evolución pertenece este pueblo— por la pregunta de campo, que es la de qué hace y qué dice esta gente concreta, y esa sustitución es la que la antropología no ha dejado de hacer desde entonces.

![Retrato fotográfico de un hombre joven con gafas y bigote, de estudio](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/antropologia/rivers-retrato.jpg)

*W. H. R. Rivers, retratado por el estudio Maull. De las entrevistas de parentesco que practicó en Mer salió el método genealógico; de su consulta de Craiglockhart salió, años después, el tratamiento de las neurosis de guerra de Siegfried Sassoon y Wilfred Owen. La misma persona hilando ambas cosas es un buen resumen de lo indisciplinada que era aún la disciplina.*

[El kula](https://ikusmira.org/p/el-kula) – [Etnografía](https://ikusmira.org/p/etnografia) – [Racismo científico y craniometría](https://ikusmira.org/p/racismo-cientifico-y-craniometria) – [Relativismo cultural](https://ikusmira.org/p/relativismo-cultural) – [Particularismo histórico](https://ikusmira.org/p/particularismo-historico)

## Fuentes

- Alfred C. Haddon (ed.) — *Reports of the Cambridge Anthropological Expedition to Torres Straits*, Cambridge University Press (1901)
- W. H. R. Rivers — *The Genealogical Method of Anthropological Enquiry*, The Sociological Review (1910)
- George W. Stocking Jr. — *After Tylor: British Social Anthropology, 1888-1951*, University of Wisconsin Press (1995)
- Anita Herle y Sandra Rouse (eds.) — *Cambridge and the Torres Strait: Centenary Essays on the 1898 Anthropological Expedition*, Cambridge University Press (1998)
- Henrika Kuklick — *The Savage Within: The Social History of British Anthropology, 1885-1945*, Cambridge University Press (1991)

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Cómo citar: Sarasola, Josemari (2026). «La expedición del Estrecho de Torres». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/la-expedicion-del-estrecho-de-torres/
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