# Géneros no binarios transculturales

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- Categoría: Psicología
- Publicado: 2026-08-21
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
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Numerosas sociedades han reconocido, de forma estable y con nombre propio, posiciones de género distintas de las dos que el [modelo binario](https://ikusmira.org/p/binarismo-sexual-modelo-sexual-binario) occidental considera exhaustivas. El registro etnográfico de esas posiciones es amplio, antiguo y bien documentado, y su interés no es exótico: constituye el principal argumento empírico a favor de distinguir el sexo biológico del género como institución social, porque muestra que el reparto de papeles, obligaciones y expectativas admite más de dos casillas y que sociedades enteras han funcionado así durante siglos.

Los casos mejor descritos proceden de tradiciones muy alejadas entre sí. En Norteamérica, más de un centenar de pueblos indígenas reconocían papeles que la etnografía colonial agrupó bajo un término despectivo de origen francés y que hoy se designan con los nombres propios de cada lengua o con el paraguas panindio *two-spirit*, acuñado en 1990 por activistas indígenas precisamente para sustituir la etiqueta colonial: entre los zuñi, la *lhamana*; entre los navajos, la categoría *nádleehi*; entre los lakota, *winkte*. En el sur de Asia, las comunidades *hijra* —reconocidas legalmente como tercer género en la India desde 2014 y antes en Nepal y Bangladés— tienen una organización interna, una función ritual en bodas y nacimientos y una historia documentada desde época mogol. En Oaxaca, las *muxes* zapotecas ocupan un lugar reconocido en la vida familiar y económica del Istmo. En Samoa, los *fa'afafine* constituyen una categoría cotidiana y no marcada. Y en Albania y Montenegro existió hasta el siglo XX la figura de las *vírgenes juradas*, mujeres que asumían el papel social masculino con todos sus derechos y obligaciones a cambio del celibato.

![Fotografía de 1886 de We'wha, lhamana zuñi, tejiendo en un telar](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/psicologia/identidad-de-genero-transcultural.jpg)

*We'wha (1849-1896), *lhamana* zuñi, fotografiada tejiendo hacia 1886. Era una de las personas más respetadas de su pueblo, maestra en el tejido y la alfarería —oficios femeninos— y responsable de funciones ceremoniales; en 1886 viajó a Washington con una delegación zuñi y fue recibida en la Casa Blanca. La etnógrafa Matilda Coxe Stevenson, que convivió con ella durante meses, se refirió a We'wha en femenino y tardó años en saber que la administración la clasificaba como varón.*

Lo primero que enseña la comparación es que estas categorías **no son la misma cosa** y que agruparlas puede deformarlas. Algunas se definen por la ocupación y la vestimenta más que por la sexualidad; otras tienen una función explícitamente religiosa; otras se adquieren por decisión familiar, por sueño o por vocación, y otras son adscritas al nacer. Algunas implican celibato, otras matrimonio con hombres, otras nada en particular. Traducirlas todas como «tercer género» o, peor, como equivalentes de categorías occidentales contemporáneas, es un error de método: proyecta sobre ellas una separación entre sexo, género, rol y orientación que muchas de esas sociedades no hacen, y produce descripciones que dicen más del observador que de lo observado. La forma correcta de usar el registro etnográfico no es sumar casos a una lista, sino comprobar que la manera de cortar el fenómeno varía con la cultura, que es la tesis del [relativismo cultural](https://ikusmira.org/p/relativismo-cultural).

Lo segundo, y menos comentado, es que la mayoría de estas instituciones fueron **activamente destruidas**. La administración colonial, la escuela y la misión trataron los papeles no binarios como perversión o como retraso, y su desaparición no fue un efecto secundario de la modernización sino, en muchos casos, una política: internados que castigaban a los niños por comportarse como no correspondía, legislación que criminalizaba el travestismo, censos que solo admitían dos casillas. En la India, la ley colonial de tribus criminales de 1871 incluyó explícitamente a las comunidades hijra, y el artículo 377 del código penal —vigente hasta 2018— procedía de la misma legislación victoriana. Reconstruir el registro etnográfico es por eso también un trabajo de historia de la represión, y explica por qué gran parte de lo que sabemos procede de fuentes escritas por quienes participaban en esa destrucción.

Conviene ser preciso sobre lo que estos casos demuestran y lo que no. Demuestran que el número de posiciones de género socialmente reconocidas no es una constante biológica, sino una variable cultural, y por tanto refutan la afirmación de que el binarismo sea el orden natural del asunto. No demuestran, en cambio, que el género sea arbitrario ni infinitamente maleable: las categorías documentadas son pocas, se repiten en patrones reconocibles y suelen articularse en torno a los mismos ejes —división del trabajo, matrimonio, ritual, cuerpo—, lo que sugiere restricciones y no libertad ilimitada. Y no autorizan la operación política de usar sociedades ajenas como aval de un debate propio, que es lo que ocurre cuando se invocan las muxes o los two-spirit como precedente de categorías contemporáneas: los pueblos en cuestión tienen sus propias discusiones internas al respecto, y prestarles una posición en la nuestra es una forma más de apropiación.

Por último, el fenómeno tiene su reverso institucional actual. Varios Estados han incorporado una tercera opción en los documentos oficiales o han eliminado la mención del sexo de algunos de ellos, con lo que la cuestión del [sexo legal](https://ikusmira.org/p/sexo-legal-sexo-juridico) ha pasado de la etnografía al registro civil. Y el sistema internacional de clasificación de enfermedades retiró en 2019 la transexualidad del capítulo de trastornos mentales, cambio que se justificó, entre otros argumentos, con la evidencia transcultural: si sociedades enteras han integrado sin conflicto lo que otra clasifica como patología, la patología no está en la persona.

[Identidad de género](https://ikusmira.org/p/identidad-de-genero) – [Diversidad de género](https://ikusmira.org/p/diversidad-de-genero) – [Rol de género](https://ikusmira.org/p/rol-de-genero) – [Relativismo cultural](https://ikusmira.org/p/relativismo-cultural) – [Sistema sexo-género](https://ikusmira.org/p/sistema-sexo-genero)

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Cómo citar: Sarasola, Josemari (2026). «Géneros no binarios transculturales». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/generos-no-binarios-transculturales/
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