# El umbral de Granovetter

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- Categoría: Sociología
- Publicado: 2026-09-05
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
- Perfiles del autor: https://ekoizpen-zientifikoa.ehu.eus/investigadores/127490/detalle, https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=333202
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El **modelo de umbral** de Mark Granovetter explica por qué dos multitudes idénticas en casi todo pueden acabar una en disturbio y la otra en nada. Cada persona tiene un umbral: el número de participantes que necesita ver antes de sumarse. Hay quien se lanza solo, hay quien se suma cuando ya hay diez y hay quien no se movería aunque estuvieran los noventa y nueve restantes. El resultado colectivo no depende de la media de esos umbrales, ni de cuánta gente esté a favor, sino de si la distribución tiene o no una cadena sin huecos: alguien de umbral cero que arrastre al de umbral uno, que arrastre al de dos, y así hasta el final. Un solo eslabón que falte detiene todo.

Granovetter lo publicó en 1978 con un ejemplo que se ha repetido desde entonces en todas las aulas de sociología, y que es el primer botón de la figura. Cien personas en una plaza, con umbrales 0, 1, 2, …, 99. La de umbral 0 empieza; la de umbral 1 ve a una y se suma; la de umbral 2 ve a dos; al final participan las cien. Ahora se cambia a una única persona: la de umbral 1 pasa a tener umbral 2. La de umbral 0 empieza, mira alrededor, no hay nadie con umbral 1 que se le sume, la de umbral 2 ve a una sola y se queda quieta, y ahí se acaba. Una persona participa. Dos multitudes indistinguibles para un periodista, para un sondeo y para la policía —la misma media de umbrales con un decimal de diferencia— producen un disturbio de cien y un disturbio de uno. Y el observador que llega después dirá que la primera plaza estaba «más radicalizada», cuando lo que tenía era una distribución sin huecos.



La figura hace visible el mecanismo. La gráfica de la derecha dibuja, para cada número *x* de participantes que ya hay, cuántas personas tienen un umbral menor o igual que *x*, es decir, cuántas participarían si vieran a *x*. Si esa curva está por encima de la diagonal, hay más gente dispuesta a sumarse que gente sumada, y el proceso crece; el crecimiento se detiene en el primer punto en que la curva toca la diagonal, porque ahí el número de participantes es exactamente el número de personas dispuestas a participar con ese número, y nadie más se anima. En el ejemplo de los umbrales 0 a 99, la curva va justo por encima de la diagonal en todo su recorrido y solo la toca en 100. Al cambiar el 1 por un 2, la curva toca la diagonal en 1, y el proceso muere ahí. El botón «Un paso» recorre la escalera y la lectura dice quién se ha sumado y a quién esperan los que faltan.

El tercer botón sustituye la escalera por una campana —umbrales repartidos alrededor de una media, con cierta dispersión— y es donde el modelo se parece a las situaciones reales, en las que nadie asigna los umbrales de uno en uno. Con la media alta y poca dispersión no arranca nadie: la curva sale de cero pegada al eje y toca la diagonal en el origen. Al ensanchar la dispersión aparecen personas de umbral cero en la cola izquierda de la campana, y con suficientes de ellas la curva despega y puede llegar hasta cien. Lo que cambia el resultado no es la opinión media del grupo, que es la misma, sino cuánta gente hay en las colas: la cantidad de personas dispuestas a empezar solas y la cantidad de las que no se moverían nunca. Thomas Schelling, el mismo año, describió el mismo tipo de puntos de inflexión en *Micromotives and Macrobehavior* con ejemplos de aulas, barrios y fiestas, y el dibujo de la curva contra la diagonal es suyo tanto como de Granovetter; su [modelo de segregación](https://ikusmira.org/p/el-modelo-de-segregacion-de-schelling) es un primo cercano.

El modelo deja tres lecciones que van más allá de los disturbios. La primera es que la agregación de decisiones individuales sensatas no tiene por qué parecerse a ninguna de ellas: la plaza de cien personas no estaba llena de radicales ni la de una llena de moderados. La segunda es la imprevisibilidad. Timur Kuran la aplicó en 1991 a las revoluciones de 1989 en Europa del Este: como la gente ocultaba sus preferencias, los umbrales eran invisibles, y nadie —ni los regímenes, ni la CIA, ni los propios manifestantes— pudo prever que unas concentraciones de unos cientos en Leipzig serían la cola izquierda de una campana que acabaría en cientos de miles. La tercera es que los umbrales dependen de a quién se ve. Granovetter suponía que cada persona veía a la plaza entera; Duncan Watts en 2002 y Damon Centola después pusieron el modelo sobre una red, en la que cada uno solo cuenta a sus vecinos, y encontraron que la estructura de esa red decide si una cascada es posible. Los atajos de [el mundo pequeño](https://ikusmira.org/p/el-mundo-pequeno) que aceleran un rumor pueden frenar un comportamiento que exige ver a varios conocidos hacerlo antes: un lazo débil trae una noticia, pero no trae la confirmación de tres amigos. Para una vacuna basta un contacto; para cambiar de costumbre hace falta un vecindario.

Una consecuencia práctica, y algo incómoda, es que la búsqueda de «la causa» de una movilización, un boicot o un pánico bancario puede ser una pregunta mal planteada. El modelo produce resultados opuestos con causas casi idénticas, así que la explicación no está en los motivos de los participantes —que eran los mismos en las dos plazas— sino en la forma exacta de la distribución de umbrales y en quién vio a quién. Es una explicación menos satisfactoria que un villano o un héroe, y suele ser la correcta.

## Fuentes

- Mark Granovetter — *Threshold Models of Collective Behavior*, American Journal of Sociology 83(6) (1978)
- Thomas C. Schelling — *Micromotives and Macrobehavior*, W. W. Norton, Nueva York (1978)
- Timur Kuran — *Now Out of Never: The Element of Surprise in the East European Revolution of 1989*, World Politics 44(1) (1991)
- Duncan J. Watts — *A simple model of global cascades on random networks*, Proceedings of the National Academy of Sciences 99(9) (2002)
- Damon Centola — *How Behavior Spreads: The Science of Complex Contagions*, Princeton University Press (2018)

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Cómo citar: Sarasola, Josemari (2026). «El umbral de Granovetter». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/el-umbral-de-granovetter/
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